Salud

Costa Rica sigue la pista de casos raros de hepatitis en niños en otros países

Se han dado 169 casos en 11 naciones, 17 han requerido trasplante; Hospital Nacional de Niños redobla vigilancia para detectar eventuales pacientes de forma temprana

El Hospital Nacional de Niños (HNN) y otros centros médicos del país siguen de cerca el desarrollo de los casos raros de hepatitis en niños que se han registrado en 11 países hasta el lunes 25 de abril. De 169 enfermos detectados, 17 (el 10%) han requerido un trasplante de hígado y al menos uno ha fallecido.

“En el continente americano solo se han confirmado nueve casos en Estados Unidos, pero a mí me tiene preocupada, se lo digo sinceramente, porque de estos nueve casos dos requirieron trasplante hepático, significa que evolucionan como hepatitis fulminante”, expresó Olga Arguedas Arguedas, directora del HNN.

“Si un niño previamente sano tiene hepatitis y requiere trasplante es porque evolucionó a una hepatitis fulminante, a un fallo hepático agudo, así se llama. Eso es una indicación absoluta de trasplante. Cuando uno tiene un fallo hepático agudo ese chiquito se coloca de primero en la lista de prioridades. El hígado dejó de trabajar”, explicó.

Arguedas recalcó que estos casos todavía son muy escasos en el mundo y que son una minoría quienes requieren un trasplante. Sin embargo, un 10% sí es preocupante y por eso trabajan para que, de darse un caso, se pueda atender de la forma más rápida y eficiente posible.

“Esa es una evolución rápida, la hepatitis fulminante se da en cuestión de horas o días, no es cuestión de semanas. Es una minoría, pero no un número despreciable, por eso debemos estar atentos. Lo bueno es que aquí tenemos toda la capacidad de realizar trasplantes de emergencia en niños”, manifestó.

Una de las características de estos pacientes es que tienen un número elevado de transaminasas, unas hormonas del hígado. Los síntomas de alerta son náuseas, vómitos y a veces, diarrea. Otros tienen debilidad o somnolencia. Ninguno ha presentado fiebre.

Para Arguedas, las familias deben tener clara la importancia de la prevención. Las hepatitis virales, según dijo, se transmiten principalmente por las manos, por eso es trascendental no solo que estén atentas a los síntomas, sino también que se aplique de forma rigurosa el lavado de manos y el lavado de los alimentos.

Arguedas indicó que, desde hace varios años, todos los casos de hepatitis, por cualquier causa, son de declaratoria obligatoria ante el Ministerio de Salud y ante la subárea de Vigilancia Epidemiológica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), por lo que esto hace que sea más fácil una detección y atención temprana.

“Nosotros nos mantenemos en vigilancia constante de este tipo de eventos. Y se hace en todos los casos la identificación de cuál fue la causa”, puntualizó la jerarca.

Sin embargo, con esta situación internacional, la vigilancia se activa de una forma más fuerte.

“Tenemos ya en alerta al personal de Gastroenterología, que son quienes atenderían un caso si se presentara, y al servicio de trasplante, porque es importante que ellos estén conscientes de esta alerta”, declaró la jerarca.

Si se diera un caso, definitivamente debe ser tratado en hospital, y, por las particularidades, ser trasladado al HNN.

“En primer lugar, porque desconocemos la causa. En segundo, porque desconocemos la contagiosidad, no queremos exponer a otras personas de su familia. Y en tercer lugar, por el riesgo de que tenga una evolución fulminante, tiene que estar bajo vigilancia hospitalaria”, subrayó.

Arguedas dice que espera no tener casos en Costa Rica, pero advirtió que no estamos exentos. Por eso se vigila lo sucedido en otras naciones y se estudia el conocimiento que se va generando día con día.

En Costa Rica, así como en todo el mundo, la mayoría de los casos de hepatitis tienen un origen viral, causado por uno de los cinco tipos: A, B, C, D o E. En nuestro país se ven los primeros tres. El más común es el primero, el cual se atiende de primera entrada en un centro médico y después es de manejo en casa. Con el B y C sí se requiere de internamiento.

Lo que llama la atención en estos raros casos a nivel internacional es que a todos se les ha hecho una prueba para determinar si se trata de uno de estos virus y en todos los casos ha dado negativo.

“Uno de los problemas es que no hay una definición todavía muy clara de causa. Sabemos que se ha visto en edades de 6 meses a 16 años, pero con un predominio muy grande en pacientes de 2 a 5 años. Es hepatitis aguda, es decir, en niños previamente sanos”, destacó Arguedas.

Hay varias hipótesis del origen, la más fuerte (pero no la única, ni la definitiva) es que se trate de un tipo de virus llamado adenovirus, que se ha visto en varios de los menores. Se trata de un subtipo específico llamado adenovirus F41, que, a diferencia de otros subtipos que provocan resfríos y problemas respiratorios, ha sido asociado con problemas gastrointestinales.

“Esta asociación con este virus, pero no podemos hablar de que sea una asociación causal, puede ser meramente coincidente. Hay que verlo con cierta cautela, no hay certeza todavía”, apuntó.

La ventaja es que si se diera el caso, en Costa Rica hay pruebas que ayudarían a determinar si un eventual paciente con hepatitis tiene o no este adenovirus.

Los efectos de la vacuna contra la covid-19 fueron descartados como causa, dado que la gran mayoría de los afectados no habían sido vacunados. El grupo mayoritario es menor de 5 años y no hay vacunas disponibles para este grupo de edad.

La palabra hepatitis significa inflamación del hígado. El hígado es un órgano sumamente importante en el funcionamiento del cuerpo, porque se encarga del manejo del metabolismo de una serie de “elementos tóxicos del cuerpo”, indicó Arguedas.

También se encarga de la síntesis de las proteínas y de algunos elementos que tienen que ver con la coagulación de la sangre. Parte trascendental de la síntesis de proteínas son las inmunoglobulinas, anticuerpos que son decisivos para la función de nuestro sistema inmunitario. Además, es el encargado de todo el procesamiento y producción de la bilis.

“Cuando una persona tiene hepatitis se afecta el hígado en todas su dimensiones. En su producción de proteínas, de factores de coagulación y las inmonuglobulinas. Una falla produce un universo muy amplio de manifestaciones clínicas muy graves”, evidenció la pediatra e inmunóloga.

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