Ángela Ávalos. 24 junio

Un hombre será el primero en recibir en Costa Rica el fármaco Ustekinumab para atacar un raro mal gástrico conocido como enfermedad de Crohn.

El paciente, de 56 años, sufre este padecimiento desde hace 16 y ya no responde a la terapia disponible.

El Ustekinumab es un inmunosupresor que le prevendrá la aparición de un cáncer, complicación asociada a la enfermedad que padece.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) informó de que incluirá en su arsenal terapéutico el Ustekinumab, un tratamiento biológico con anticuerpos que “bloquean” la respuesta inmunológica anormal que presentan estos pacientes.

El nuevo medicamento conocido como Ustekinumab, se usa por primera vez en nuestro país y consiste en un tratamiento biológico, un tipo de anticuerpos que “bloquean” la respuesta inmunológica anormal que presentan las personas con la enfermedad de Crohn. Foto: Cortesía
El nuevo medicamento conocido como Ustekinumab, se usa por primera vez en nuestro país y consiste en un tratamiento biológico, un tipo de anticuerpos que “bloquean” la respuesta inmunológica anormal que presentan las personas con la enfermedad de Crohn. Foto: Cortesía

Su uso en pacientes de la Caja fue aprobado por el Comité Central de Farmacoterapia de la institución.

Solo en el Hospital México, 375 personas reciben otros tratamientos para la enfermedad de Crohn.

Si alguna otra persona quiere recibir la nueva terapia, debe solicitarla a Farmacoterapia pero debe contar antes con el visto bueno de su médico especialista.

El medicamento, informó la institución, logra controlar los síntomas, le devuelve una mejor calidad de vida al enfermo y previene la aparición de cáncer.

El tratamiento solo lo puede aplicar personal de salud entrenado. Tiene un costo de $2.500 por frasco, y se debe administrar cada 12 semanas.

En el caso de este hombre, ya recibió dos.

Kenneth Ernest, gastroenterólogo del Hospital México, explicó que la enfermedad de Crohn se caracteriza por una inflamación del tracto gastrointestinal.

Los síntomas incluyen dolor abdominal, diarrea, sangrado, pérdida de peso, fístulas alrededor del ano (aperturas anormales de la piel que se comunican con el intestino), que por lo general corren riesgo de infectarse.

Cuando se mantiene activa, dijo, aumenta las posibilidades de una cirugía o de padecer cáncer, lo cual aumenta la mortalidad de estos pacientes.

Si bien esta enfermedad se puede presentar en cualquier momento de la vida, dos grupos concentran la mayor incidencia: los adultos jóvenes entre 20 y 30 años, y quienes tienen 65 años o más.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, este mal pertenece a un grupo de enfermedades llamado enfermedad intestinal inflamatoria.

La misma fuente indica que se desconoce la causa. Tampoco tiene cura. Puede deberse a una reacción anormal del sistema inmune del cuerpo y se ha detectado una tendencia familiar.