Salud

10.700 pacientes con VIH permanecen bajo seguimiento de CCSS

De este grupo, 9.808 personas toman tratamiento antirretroviral; otras 383 en riesgo de infección están en plan piloto con medicamento profiláctico

Durante el primer semestre de este año, 10.734 personas con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH, causante del sida) recibieron seguimiento y control de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). De ellas, 9.808 están bajo tratamiento antirretroviral para controlar la evolución del virus.

¿Por qué hay 926 personas con el virus pero que no reciben tratamiento? Según explicó Gloria Elena Terwes Posada, coordinadora del Programa de VIH e Infecciones de Transmisión Sexual de la Caja, la terapia antirretroviral comienza desde el momento en que la persona tiene su diagnóstico confirmatorio, sin importar el avance que tenga el virus en su cuerpo y cómo esté el conteo de sus células de defensa.

Sin embargo, hay circunstancias que alejan a las personas del tratamiento: “para que alguien acceda al tratamiento debe tener unas condiciones que le permitan adherirse a este y no abandonarlo. En esas casi mil personas pueden haber varios motivos, hay pacientes que hacen abandono de tratamiento, otros se vincularon y no volvieron, no llevan controles sistemáticos, otros pueden ser personas que abusan de sustancias o quienes viven en situación de indigencia”, explicó Terwes.

Cualquier persona puede realizarse una prueba diagnóstica de VIH de forma confidencial y gratuita en cualquier área de salud, sin importar la calidad de aseguramiento. Si esta da positiva, la persona es referida a una clínica de VIH donde se les puede indicar una batería de exámenes complementaria antes de iniciar el tratamiento farmacológico.

La CCSS tiene siete clínicas especializadas para atender esta infección de transmisión sexual en los hospitales México, Rafael Ángel Calderón Guardia, San Juan de Dios, Maximiliano Peralta Jiménez, San Rafael de Alajuela, Monseñor Sanabria Martínez y Nacional de Niños. Allí, la persona recibe atención en Infectología, Farmacia, Trabajo Social, Psicología y Nutrición. Estos profesionales apoyan su tratamiento.

Aunque la CCSS indicó que no tiene datos de cuántos nuevos pacientes atendió en 2021, si se compara con los datos al finalizar 2019, cuando se atendió a 10.676 personas, el aumento es de apenas un 0,54%. Terwes asegura que también esto se ha visto influido por la pandemia y porque no todas las personas buscan ayuda. Más del 80% de las personas atendidas son hombres.

Tampoco hay datos de cuántas personas fueron diagnosticadas este año, pero en el 2019 (año más reciente para el cual hay cifras), fueron 1.218.

Prevenir el contagio en los más expuestos

Desde julio pasado, la CCSS y el Ministerio de Salud iniciaron un plan piloto con personas en alto riesgo de adquirir la infección. Este método se conoce como profilaxis preexposición (PrEP, por sus siglas en inglés). Esta terapia también puede comprarse en farmacias privadas.

Para los tres primeros meses del proyecto piloto, Terwes indicó que la CCSS brindó 749 tratamientos a 383 personas. De ellas, 364 son hombres que tienen sexo con hombres, cuatro son transexuales y 14 son miembros de parejas serodiscordantes, es decir, su pareja tiene VIH y ellos no.

“No sabría decir si es mucho o poco, porque no tenemos años anteriores para comparar. Sabemos que la pandemia también ha hecho que algunas personas no se acerquen a los servicios de salud”, manifestó la infectóloga.

La forma más común de PrEP es la píldora Truvada, del laboratorio Gilead Sciences Inc. Este fármaco combina dos antirretrovirales utilizados en pacientes con VIH: Emtriva (cuyo componente activo es la emtricitabina) y Viread (cuyo nombre genérico es tenofovir disoproxil fumarato).

Hay dos formas de consumir esta profilaxis, de forma diaria o después de cada evento de más riesgo de exposición al virus. La mayoría de quienes participan del piloto, comentó Terwes, optan por el tratamiento diario.

“No es al libre albedrío, se requiere de toda una estrategia y de acompañamiento, PrEP es parte de un programa, pero no lo único que usaría una persona. No es un tratamiento inocuo, tiene sus efectos secundarios también, por eso se debe normar bien. Esto debe estar bien regulado, tanto para el esquema público como para el privado”, agregó.

La especialista recordó que esto no sustituye al condón, dado que este también reduce el riesgo de otras infecciones de transmisión sexual que la PrEP no cubre, como la gonorrea o la sífilis.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.