Irene Rodríguez. 21 noviembre
Nuestro cuerpo está diseñado para descansar. Sin embargo, desde la pandemia cambió nuestra relación con el sueño.
Nuestro cuerpo está diseñado para descansar. Sin embargo, desde la pandemia cambió nuestra relación con el sueño.

Usted lleva días sin dormir bien. Puede ser que le tome horas conciliar el sueño, o que sí se logre dormir, pero, por alguna razón se despierte y no pueda recuperar el descanso. O podría ser que tenga pesadillas, o que se despierte con facilidad. O, simplemente, que al despertar sienta como si no hubiera descansado.

Esto le está afectando en su vida laboral y académica, pero también personal. Sin embargo, lo siente como algo normal. Pero no lo es.

No es normal. Nuestro cuerpo está diseñado para descansar. Sin embargo, desde la pandemia cambió nuestra relación con el sueño.

Entre marzo y octubre de este año, la CCSS giró 409 órdenes de incapacidad a 342 personas por trastornos relacionados con el inicio del sueño o insomnio.

Por otra parte, un cuestionario abierto realizado en América Latina y del que Costa Rica formó parte, señaló que el 46% de las personas dormía menos, y el 56% se acostaba más tarde de lo habitual.

¿Pero cómo saber si se trata algo que podamos remediar nosotros y cómo saber si es algo que requiere ayuda profesional? ¿Cuándo y cómo buscar esa ayuda profesional?

La Nación conversó con la psicóloga Marta Vindas, jefa de la Coordinación de Salud Mental de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y con Harold Segura, psiquiatra de la misma unidad, para que pudieran dar una guía de cuándo y cómo consultar.

“Es algo que no debe considerarse como pasajero o como normal. Entre más tiempo dejemos pasar, esto se hace como una bola de nieve y puede ser peor”, subrayó Vindas.

Lo que podemos hacer desde casa

Para ambos entrevistados, las costumbres que hemos tenido desde marzo pasado con la pandemia no han ayudado a que tengamos hábitos que nos den un “buen ambiente” al dormir. Todo lo contrario, más bien ha cultivado un terreno cada vez más fértil para insomnio y otros trastornos del sueño.

“Ahora salimos menos, compartimos menos con gente, hacemos menos ejercicio y, entonces, nos cansamos menos, no tenemos horarios fijos. Trabajamos y estudiamos en el lugar donde dormimos”, expresó Vindas.

Segura complementa: “La pandemia es un escenario que dejó en evidencia varias cosas, nuestros problemas de convivencia, nuestras preocupaciones, nuestros miedos. Y nuestros malos hábitos de sueño”.

Segura da un primer consejo: “Si tiene problemas de sueño, saque el televisor del cuarto. Si no puede dormir no vuelva a ver el teléfono, eso es peor. Nuestro dormitorio es para dormir, si no, nuestro cerebro va a seguir conectado y no va a entender que es momento de descansar”.

La música relajante, instrumental, puede ser una aliada.

Este es un decálogo de cómo podemos hacer nosotros desde casa para acabar con estos problemas.

FUENTE: Adrián Montealegre, psiquiatra    || DISEÑO / LA NACIÓN.

¿En qué momento buscar ayuda profesional?

¿Qué sucede cuando ya probamos todos estos consejos y no logramos recuperar el sueño reparador y de calidad?

Segura señala que hay cuatro momentos en donde sí es necesario buscar ayuda profesional si los síntomas persisten más de dos semanas.

1- Somnolencia durante el día.

2- Dificultad para iniciar el sueño si nunca antes lo había experimentado.

3- Sueña mucho y de forma muy constante, pero esos sueños no son placenteros. No solamente se refiere a pesadillas, también sueños muy vívidos en donde la persona siente que no descansa.

4- Alteraciones en el ciclo sueño - vigilia, es decir, se le dificulta dormir (o no duerme del todo) durante la noche y madrugada, pero sí duerme durante la mañana y la tarde.

“En las personas que ya tienen tratamientos por trastornos de sueño o que tienen un diagnóstico de un trastorno mental, no deben esperarse estas dos semanas. Con una semana ya deben buscar ayuda”, enfatizó el psiquiatra.

¿Dónde buscar esa ayuda?

A nivel privado existen especialistas en medicina del sueño, psiquiatría y psicología que pueden ayudarle a las personas con su problema.

Sin embargo, tanto Vindas como Segura afirman que a nivel de la seguridad social también hay opciones.

“Pueden recurrir desde el primer nivel de atención. Es decir, desde el Ebáis, comenten su situación, allí le sabrán guiar y, de ser necesario, lo referirán con otros especialistas”, señaló Vindas.

Segura agrega que si se trata de personas que ya han sido diagnosticadas con un trastorno afectivo, deben comentar en sus citas de control si han tenido problemas con el sueño.

¿Cómo ayudar y apoyar a alguien con trastornos de sueño?

¿Qué sucede si no soy yo quien tiene este tipo de anomalías al dormir, pero sí una persona con quien yo vivo? ¿Cómo ayudarla o apoyarla?

Vindas brinda estos consejos:

1- Valide los sentimientos de esa persona. No los descalifique. No le diga “usted se preocupa porque quiere”, o “eso no es nada” o “usted no duerme porque no quiere”.

2- Comprenda que la realidad de esa persona está alterada y es normal que no realicen sus actividades a la hora que deberían estarlas realizando.

3- Motive. Ayúdelo a tener una mejor higiene del sueño. Si es su pareja y duerme con él, procure no tener televisor en el cuarto. Procure usted mismo no usar su teléfono celular cuando llega el momento de ir a la cama.

4- Acompañe. Si la persona requiere ayuda profesional acompáñelo, busquen juntos a un especialista u ofrézcase a acompañarlo hasta la entrada de la clínica o Ebáis.