El paso del tiempo solo ha aumentado el deleite de escuchar el disco Morning View. Cuando salió, en octubre de 2021, llevó a Incubus a un pináculo. Casi un cuarto de siglo después, apreciar sus principales hits conlleva nostalgia. A su vez, disfrutarlo en vivo, de principio a fin, provoca satisfacción, con una interpretación firme y consistente que se acompaña de las voces de un público agradecido.
El concierto en Parque Viva marcó la tercera visita de la banda californiana a Costa Rica, luego de su debut en suelo tico en 2008 (Festival Imperial) y de un increíble regreso en 2023 para el Festival Picnic. Sin embargo, nunca antes habían venido con un show completamente propio. No podría decir que ha sido su aparición más enérgica por estos lares, pues quizá eso fue lo único que faltó para dar esa estocada final al que suele (o solía) tener acostumbrado a su público.
El foco se mantuvo en gran medida en Brandon Boyd, quien conserva una ejecución vocal impecable. Su performance esta vez fue más comedido y quizá eso contuvo los picos que el repertorio de la noche podría haber ofrecido. En ese tono, piezas como Blood on the Ground o Drive (la última de la noche), la caracterización vocal, acompañado de la guitarra acústica, se sintió tan apaciguadora como frontal. Fueron un par de segmentos solemnes.
Desviando la mirada del obvio protagonista del conjunto, el resto de la banda también es hipnotizante. El guitarrista Mike Einziger mantiene un perfil más discreto. Sin embargo, es en sus riffs donde recae una buena parte de la genialidad de las canciones de Incubus. Nicole Row ofrece maravillas desde el bajo y cumple una destacable labor haciendo segundas voces. Es una dicha que se mantenga en la banda, luego de su ingreso, justo antes de visitar nuestro país dos años atrás, parecía provisional.
No hay manera de perder con este triplete de músicos, que completan la magia con la labor del DJ Chris Kilmore y el baterista José Pasillas. Su trabajo brilló especialmente en Vitamin, un tema de 1997 que remite al sonido más pesado del grupo. Fue el tema de la noche con más nutrientes, aunque Under My Umbrella no se le quedó atrás.
En realidad, casi todo el Morning View mantuvo la energía muy en alto hasta que sonó Just a Phase, que es más reposado. Al cierre del bloque en el que tocaron el álbum íntegro, la pieza Aqueous Transmission sirvió para respirar más profundamente, en un corte apto para la meditación. En otra época, ese corte pudo haber quedado a la orden de los visuales psicodélicos que el grupo ha mostrado en otras giras. Esta vez, en las cuatro pantallas, sin embargo, hubo un manejo más discreto de la imagen, enfocándose principalmente en los artistas en tarima.
En una nota amarga, el grupo local Magpie Jay sufrió una cancelación de última hora como telonero para la noche. Por temas logísticos, los de Trigger se quedaron por fuera.
Volviendo a Incubus, el show de los californianos fue realmente grato y saldó el pendiente de verlos en un show completo. Entregaron un espectáculo sólido, nostálgico y con un sonido impecable, dejando claro que, mientras evocan recuerdos satisfactorios de aquel lejano 2001, siguen vigentes y vigorosos.
ARTISTA: Incubus
LUGAR: Anfiteatro Coca-Cola, Parque Viva
FECHA: 23 de marzo
PRODUCTORA: Blackline