Si fuese posible retroceder el tiempo y regresar al año 2007, sería imposible imaginar que Estados Unidos llegaría a revocar la visa de Óscar Arias Sánchez. A fin de cuentas, estaríamos hablando del dos veces presidente de Costa Rica, premio Nobel de la Paz y principal aliado de la potencia norteamericana en aquel momento histórico, cuando la política costarricense se dividía entre quienes apoyaban y quienes rechazaban la adopción —finalmente exitosa— del Tratado de Libre Comercio (TLC) con ese país.
Pero los tiempos cambian, y con ellos también las certezas.
Menos de dos décadas después, Arias informó de que se sumó a la lista de políticos de oposición costarricenses cuya visa fue revocada por las autoridades estadounidenses. La noticia le llegó sin mayores explicaciones y, aunque habló sobre la importancia de respetar la diversidad de criterios en una democracia, prefirió no especular sobre las razones, hasta donde pudo y hasta donde se le permitieron las preguntas de la prensa.
A su alrededor, algunos achacan la revocatoria a una represalia por parte de Estados Unidos y de su presidente, Donald Trump, a quien Arias ha criticado. El expresidente recientemente cuestionó la postura de obediencia que ha adoptado la administración actual de Rodrigo Chaves frente a los gobiernos de Joe Biden y de Donald Trump; y, más recientemente, también reprochó los malos tratos del republicano con Volodimir Zelenski, el presidente de Ucrania, en una reciente visita a la Casa Blanca.
Pero también están quienes achacan el retiro de la visa a gestiones del gobierno del presidente Rodrigo Chaves, que ha evitado pedir explicaciones al gobierno estadounidense sobre este y otros casos similares de altos funcionarios costarricenses, y que más bien parece complacido con algunas de las gestiones en contra de sus opositores. Esa es una teoría común entre congresistas de oposición, que también han sido afectados por decisiones similares.
Arias dijo desconocer qué hay detrás de su caso, pero habló sobre la posibilidad de que quieran silenciarlo. “Yo no sé si el que me hayan quitado la visa es producto de una represalia porque yo digo lo que pienso”, aventuró; aunque luego dijo no creer que el gobierno de Costa Rica esté involucrado con el asunto y que pensaba que la situación únicamente responde a una postura exclusiva del Gobierno de los Estados Unidos.

Llamado al silencio
Más allá de las motivaciones, la jornada de este 1.° de abril dejó un hecho concreto: la figura política de Costa Rica más reconocida frente al resto del mundo fue castigada por parte de los Estados Unidos.
Según el politólogo Ronald Alfaro, de la Universidad de Costa Rica (UCR), eso ya era “impensable” hace unos años y deja claro que “hoy la política pasa por otras vías”, con “formas mucho más agresivas y violentas”.
“Hablamos de cuestiones propias de un escenario donde alguien quiere hacerse sentir como el poderoso del contexto, y cuando eso ocurre es muy jodido, porque entonces puede que se trate apenas del inicio de algo más grande”, subrayó.
“De dónde venga esto (la decisión del retiro del visado) es algo de lo que va a quedar una gran duda y va a ser muy difícil que se despeje; pero, sin importar si viene de un lado o si viene del otro, lo cierto es que hay un hecho concreto, y es que ahora existe esta nueva forma de castigo y queda la duda de qué vendrá después, de qué puede pasar cuando se trate de mayores confrontaciones”, agregó.
Otro alto académico universitario analizó la situación como parte de una deriva autoritaria por parte de la administración Trump, que busca “acallar todas las voces críticas” y que también encuentra eco en el gobierno de Costa Rica.
Este académico, sin embargo, prefirió no ser citado para este artículo, precisamente por temor a represalias.
Ambos especialistas coincidieron en que la escogencia de la figura de Arias, además, tiene un carácter simbólico.
“Una acción como esta deja claras las reglas del juego”, recalcó Alfaro. “Si lo hacen con alguien del calibre de Arias, solo basta imaginar quiénes más podrían caer en la misma situación y ante cualquier cosa”, puntualizó.
Discurso democrático
Arias repitió constantemente desconocer el motivo del retiro de su visado por parte de las autoridades estadounidenses. “Sería hacer conjeturas”, comentó en varias ocasiones.
Sin embargo, llenó la conferencia de prensa que dio en su casa con alusiones a la importancia de respetar la diversidad de criterios para propiciar verdaderas condiciones de democracia.
“La crítica siempre viene del adversario. Eso siempre ocurre en todas las democracias, pero al adversario uno no lo considera un ”enemigo” en un sistema democrático”, comentó, ante una de las múltiples preguntas que le lanzó la prensa este martes.
Consultado específicamente sobre el discurso de quienes consideran que el retiro de su visado podría deberse a represalias del gobierno estadounidense por sus puntos de vista, o hasta responder a una intervención por parte del gobierno costarricense frente al norteamericano, el expresidente evitó realizar especulaciones.
También rechazó opinar sobre la eventual existencia de alguna relación entre el castigo aplicado en su contra y la reciente visita a Costa Rica del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, el 4 de febrero pasado; en la cual se reunió con el presidente Chaves, con jerarcas de su gobierno y con exministros de su administración que también han sido relacionados con la carrera presidencial del oficialismo de cara al próximo 2026.
“Es volver al tema de las conjeturas, y yo no me atrevo a decir si influyó el tema de la visita del secretario de Estado a Costa Rica”, respondió.
“Yo francamente no sé. No sé si el Gobierno de Estados Unidos algún día me va a decir cuál es la razón fundamental para quitarme la visa”, comentó.

Dudas sin respuesta
La única certeza, aparte del retiro del visado de Arias, es que también han sufrido el mismo castigo otras altas figuras de la política y de la administración costarricense.
Entre ellos, las diputadas de oposición Joanna Obando y Cynthia Córdoba, quienes renunciaron al Partido Liberal Progresista (PLP); José Francisco Nicolás, del Partido Liberación Nacional (PLN); y Vanessa Castro, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).
Esta última también fue notificada este 1.° de abril por la tarde sobre la decisión del gobierno de Estados Unidos.
También había reportado la misma situación la auditora general del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Ana Sofía Machuca.
Todos ellos habían sido relacionados con reuniones o gestiones relativas a la empresa china Huawei, que ha sido excluida por el gobierno de Costa Rica de participar en los concursos para desplegar las tecnologías 5G en el país, con el beneplácito del gobierno estadounidense.
A pesar de esa coincidencia, la Embajada de Estados Unidos ha alegado confidencialidad en relación con los motivos de los retiros de todos sus visados.
Arias dijo desconocer qué tiene en común con estos y otros costarricenses, si es que existe conexión alguna.
La Nación solicitó una declaración a la misión de Estados Unidos en Costa Rica en relación con la decisión tomada sobre el visado de Arias. Asimismo, se le consultó si se publicaría alguna aclaración, al tratarse de un expresidente de la República. No obstante, la sede diplomática no había respondido al cierre de esta publicación.