Columnistas

Nublados económicos externos

Para nuestro país esas variables son como los fenómenos atmosféricos: no podemos cambiarlas, sino manejarlas lo mejor posible

Nuestra economía ha iniciado un proceso de recuperación, impulsado, sobre todo, por las exportaciones. El Banco Central estima que creceremos un 3,9 % este año. El Fondo Monetario Internacional es más optimista: un 4,7 %. El desempleo, aún alto, bajó en julio al 17,4 %, la cifra menor desde que comenzó la pandemia. El FMI redujo este mes su estimación de crecimiento mundial del 6 % al 5,9 %, cifra aún estimulante y similar a la que se prevé en Estados Unidos, nuestro mayor socio comercial y fuente de inversiones.

Conclusión: hay razones para un cauto optimismo. Sin embargo, no nos adelantemos demasiado, porque en el frente externo se acumulan importantes nublados.

Las cadenas globales de suministros padecen serias disrupciones, que han afectado líneas de producción y generado escasez de productos. Los precios del petróleo están al alza: en los últimos 12 meses casi se han duplicado, y ya superan $80 por barril. Otras materias primas muestran tendencias similares. Los niveles de deuda en el mundo han crecido dramáticamente. El fantasma de la inflación ha asomado su nariz, particularmente en Estados Unidos, pero incluso en China, aunque se debate si será por factores ligados a coyunturas pasajeras o tendrá secuelas más prolongadas. Si así fuera, es posible que aumenten los intereses.

El efecto de lo anterior ya se siente en nuestras facturas petrolera, de granos y metales. Su pago ha ejercido presiones a la baja en las reservas monetarias, al alza en el tipo de cambio y también en el índice de precios al consumidor, con mayor impacto en los combustibles, pero también en la construcción, aunque la inflación se mantiene en el rango meta del Central. Si los intereses subieran, el problema fiscal se acentuaría.

Para nuestro país esas variables son como los fenómenos atmosféricos: no podemos cambiarlas, sino manejarlas lo mejor posible. Quizá su impacto ceda pronto, pero también podría acentuarse. Las autoridades monetarias y hacendarias lo tienen claro. Pero las posibles consecuencias de las cambiantes realidades externas, y de las eventuales medidas para afrontarlas, requieren también preparación política y psicológica. Siempre es conveniente, pero sobre todo en medio de una campaña y de la tentación de manipular argumentos para generar incertidumbre y ganar votos.

Correo: radarcostarrica@gmail.com

Twitter: @eduardoulibarr1

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