El viejo esquema salarial de la Universidad de Costa Rica (UCR) provoca que el personal de confianza nombrado por el rector, Carlos Araya Leandro, tenga salarios de hasta ¢5,7 millones, una suma que supera los sueldos de los diputados y el presidente de la República.
Esto se debe a que, cuando el rector pasó a estos funcionarios a puestos de jefaturas y direcciones de oficinas, la mayoría llegó con los pluses que han acumulado en su carrera en la UCR, como anualidades, dedicación exclusiva o mérito académico.
En el caso del trabajador que ahora gana ¢5.740.000, su salario aumentó en casi ¢600.000 con el cambio de jefe de Auditoría a director de la Oficina de Suministros.
El rector Carlos Araya explicó que este funcionario tiene más de 40 años laborando para la UCR, por lo que tiene decenas de anualidades.
Los salarios de los 22 empleados de confianza elegidos por Carlos Araya Leandro variaron significativamente al pasar a sus nuevos puestos. Doce de ellos percibieron aumentos (en el caso de uno el sueldo se le duplicó), mientras que seis tuvieron rebajas y otros quedaron igual.
El rector intentó aprobar un nuevo esquema salarial que homologara los salarios de puestos administrativos ocupados por académicos, con el fin de poner un tope. Se fijaba un salario máximo ¢4 millones.
Sin embargo, el 25 de febrero, Araya derogó el esquema (resolución R-75-2025) luego de recibir cuestionamientos del Consejo Universitario de la UCR y de diputados que solicitaron conocer las justificaciones jurídicas, financieras y de oportunidad detrás de esta decisión.
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En una entrevista anterior, el rector de la UCR comentó que la resolución obedecía a un acuerdo del Consejo Universitario del año anterior, producto de la entrada en vigencia del nuevo régimen salarial derivado de la Ley de Empleo Público.
“El Consejo pide homologar los puestos de direcciones de oficinas. Se trata de puestos que la normativa establece como puestos de confianza de la persona que asume la rectoría; esos puestos los asumen personas administrativas o docentes”, explicó Araya, quien recalcó que el propósito era ordenar y ponerle un tope a esas remuneraciones.
Carlos Araya recordó que, en la UCR, hay una sola categoría de confianza que es asumida tanto por docentes como administrativos: directores de oficinas coadyuvantes.
“Esta categoría no quedó definida en ninguno de los nuevos regímenes. Quedó definida en el global para las personas administrativas, pero no quedó definido para personas docentes que asumen ese puesto. Eso fue lo que el Consejo Universitario dijo que determináramos nosotros”, argumentó.
El caso del trabajador que gana ¢5.7 millones y otras variaciones en los salarios
El rector de la Universidad de Costa Rica explicó lo que ocurre con los salarios, según dijo, en la UCR tienen dos regímenes salariales diferenciados: el régimen salarial académico y el docente. En ambos casos, a su vez, existen otros dos regímenes diferentes: el salario global para nuevos funcionarios, que no contempla pluses; y el salario compuesto de los antiguos empleados, el cual sí incluye incentivos adicionales.
Araya Leandro recordó que el objetivo de la resolución era que el personal de confianza nombrado por la rectoría se rigiera por una única escala de salarios con un tope, independientemente de los años de servicio de la persona o de si se trata de un administrativo o de un docente. Sin embargo, al derogarse, quedaron vigentes las otras cuatro opciones.
“¿Qué es lo que sucede? Quedan entonces con esa situación donde te encontrás con un salario de ¢5.740.000 en un caso porque es un salario compuesto de una persona que tiene muchos años de trabajar con la universidad y, por ende, tiene muchas anualidades y demás incentivos que en el sistema viejo dependía de los años de servicio y te encontrás con salarios de ¢2 millones o aun menos. Esa es la situación, por eso decíamos que pretendíamos poner un tope salarial”, explicó el rector.
Los datos también arrojan la situación de una funcionaria que ganará menos, es una profesora que pasó a la dirección de la Oficina de Becas y Atención Socioeconómica. Su salario varió de ¢3.217.421 a ¢3.031.120. Ahora ,su remuneración será de ¢186.301 menos.
“Como docente era vicedecana y directora de departamento; entonces, tenía algún complemento por ser directora de departamento. Ella renunció a ese puesto para venir a dirección de Becas con expectativa de tener un salario mayor, pero al tener que derogar la R75, el salario se le reduce”.
“Esto ha generado que algunas personas se vengan a ocupar puestos de dirección, asumiendo más responsabilidades, pero con salario menor, otros quedan igual″, dijo.
En otros casos, habría aumentos
Si bien el salario máximo que se proponía en el esquema derogado era menor al de ¢5,7 millones, la medida sí habría aumentado significativamente otros. Un ejemplo es el de la Coordinadora de la Unidad de Género, quien habría quedado con un sueldo de ¢3,6 millones en vez de ¢2,3 millones.
También, está el caso de una funcionaria que, en su puesto anterior como profesora ganaba ¢1.056.355 y pasó a ¢2,4 millones como directora de la oficina de Recursos Humanos. Aunque la oficina del rector no ha proporcionado los salarios que habría recibido cada uno de los funcionarios si la resolución no hubiera sido derogada, en el caso de esta trabajadora su sueldo pasado podría haberse triplicado.
La Nación solicitó información para conocer cuál habría sido el salario para cada puesto. Jessie Reyes Carmona, secretaria académica de la Rectoría, aseguró que la enviarían el jueves 27 de marzo, pero hasta ahora no se ha recibido.