El aumento de casos y muertes por fiebre amarilla en América durante 2025 llevó a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a emitir una alerta epidemiológica.
“El número de casos humanos confirmados hasta el 22 de marzo de ha disparado con respecto a las cifras de todo 2024. Esto genera preocupación por una posible expansión de la enfermedad. En los primeros tres meses de 2025 se confirmaron 131 casos, con 53 fallecimientos. En comparación, en todo el 2024 se reportaron 61 casos, de los cuales 30 fueron fatales”, cita la alerta.
Esta es la segunda alerta de este tipo que emite la OPS en 2025. La primera fue a inicios de febrero. Desde aquella alerta se han dado 70 casos y 23 decesos nuevos.
Una de las principales preocupaciones con la enfermedad es su alta letalidad. En lo que va de este año, es del 40,46%. En otras palabras, dos de cada cinco personas que enfermaron fallecieron.
¿Dónde está la fiebre amarilla?

Hasta el momento, los casos se concentran en cuatro países:
- Bolivia: un caso, que falleció. Se trataba de un hombre de 44 años, con diabetes no controlada. No se había vacunado contra fiebre amarilla. Comenzó con síntomas el 29 de enero y murió el 3 de febrero.
- Brasil: 81 casos, 38 decesos. Solo un caso se había vacunado. Los pacientes tenían entre 2 y 75 años y todos habían estado en zonas boscosas o silvestres.
- Colombia: 31 casos, 13 defunciones. Ninguno tenía antecedente de vacunación. Los pacientes tenían entre 13 y 83 años.
- Perú: 18 casos, ocho fallecidos. Todos son hombres de entre 13 y 83 años. El 72% (13 personas) no estaba vacunado.
Una de las principales preocupaciones es que anteriormente esta enfermedad se asociaba con las zonas amazónicas, pero esto ya dejó de ser así. En Colombia, por ejemplo, desde octubre pasado hay un brote en Tolima, un sitio que no había registrado casos anteriormente y no pertenece a la zona amazónica.
Otro ejemplo es Sao Paulo, en Brasil, que contabiliza 34 casos y 19 fallecimientos. Esto representa el 41,98% de los casos y el 50% de los decesos.
“Esta situación epidemiológica genera preocupación debido a su proximidad con centros urbanos densamente poblados, lo que aumenta el riesgo de un brote más amplio", advierte el texto.
Aunque actualmente solo hay casos en cuatro países, la OPS indicó que el riesgo de diseminación es alto.
"En la región de las Américas, el riesgo de brotes de fiebre amarilla es elevado", afirma el documento.
En Costa Rica
El último caso de fiebre amarilla en nuestro país ocurrió en 1956. Sin embargo, el riesgo de reintroducción de la enfermedad es de medio a alto.
Esto se debe a dos razones. Una es la cantidad de casos en países que los costarricenses visitan frecuentemente, como Colombia y Perú.
La otra razón está relacionada con la transmisión de la enfermedad. En Costa Rica circula el zancudo Aedes aegypti, que también transmite la fiebre amarilla. Si algún viajero llega con la enfermedad y lo pica un mosquito, este insecto se haría portador del virus y transmitiría el patógeno de por vida a quienes pique.
Esta situación llevó al Ministerio de Salud a obligar la vacuna para visitar 43 países de Suramérica y África. Sin embargo, el desabastecimiento en el mercado llevó a postergar esta medida hasta el 11 de abril.