El retiro de la visa del expresidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz, Óscar Arias Sánchez, por parte del gobierno de los Estados Unidos está lejos de ser la primera restricción de ingreso aplicada por la potencia norteamericana en contra de mandatarios o exmandatarios de países vecinos en el sur del continente.
Lo novedoso en esta situación, sin embargo, parecen ser los motivos.
Las restricciones de ingreso usualmente han sido utilizadas como respuesta por parte de Estados Unidos frente a situaciones de corrupción o prácticas represivas y antidemocráticas. Pero la diplomacia estadounidense ha evitado comentar sobre las causas específicas en el caso de Arias y el expresidente costarricense también alega desconocerlas.
Arias evaluó posibles opciones durante una reciente conferencia de prensa que realizó sobre el tema en su casa. Mencionó cuestiones que pudieron disgustar a la administración Trump, como el hecho de que él estableció relaciones con China en 2007. También hizo alusión a sus recientes críticas sobre el presidente republicano, del cual ha dicho que es un hombre “ocurrente”, que “padece de trastorno disociativo de la personalidad” y que maneja un “doble, triple y cuádruple discurso”. No obstante, siempre se refirió a todo ello como meras suposiciones y conjeturas sobre las que no querría ahondar.
¿Hay realmente una marcada diferencia entre el retiro de la visa de Arias con el de otros mandatarios y exmandatarios de la región en los últimos años? La Nación revisó algunos de los principales casos, hechos recientes y le explica qué se sabe y qué se desconoce.

¿Cuáles otros mandatarios y exmandatarios han sido restringidos?
Estados Unidos ha revocado visas y ha prohibido el ingreso a su territorio de múltiples líderes latinoamericanos en las últimas décadas.
Entre ellos, están los casos más recientes de los expresidentes Juan Orlando Hernández, de Honduras, en 2021; Jorge Glas y Rafael Correa, de Ecuador, en 2024; y Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina, en este 2025.
También están las situaciones de líderes autoritarios como Daniel Ortega, de Nicaragua, desde 2021; y de Nicolás Maduro, de Venezuela, sobre el cual existe una recompensa activa de hasta $25 millones por su captura.
¿A qué han respondido esas restricciones?
Todos estos casos, sin embargo, se han relacionado con acusaciones de corrupción o, en el caso de Ortega y de Maduro, con sus conocidas acciones represivas y antidemocráticas.
De hecho, algunos de los casos más recientes como los de Glas, Correa y Fernández han sido atribuidos a la aplicación del artículo 7031(c) de la Ley de Asignaciones del Departamento de Estado, Operaciones Extranjeras y Programas Relacionados; la cual le permite al Secretario de Estado designar “de manera pública o privada a los funcionarios extranjeros y a sus familiares directos” sobre los que “tenga información fidedigna de que estén implicados en corrupción significativa o en grave violación de derechos humanos”.
Así lo explicó Estados Unidos junto con la declaración del secretario de Estado, Marco Rubio, en relación con el caso de la argentina Cristina Fernández, dado a conocer por la diplomacia estadounidense, el 21 de marzo pasado.
Y, ¿cómo se diferencia de esto el caso de Arias?
En el caso de Arias, en cambio, el gobierno estadounidense únicamente hizo alusión a la aplicación del artículo 221(i) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad estadounidense: una norma que le permite al secretario de Estado revocar la visa de cualquier persona “en cualquier momento” y “a su discreción”.
Esta información, además, la hizo pública el propio expresidente Arias; quien divulgó el correo por medio del cual se le comunicó sobre la cancelación de su visa.
La administración estadounidense no realizó publicación alguna sobre esos ni otros detalles.
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¿Podría ser un castigo por sus opiniones o posiciones políticas?
Medios estadounidenses consideran que la represalia contra Arias podría deberse a sus posturas políticas, aunque no hay claridad al respecto.
The New York Times publicó este 2 de abril que el expresidente Arias parece ser “el más destacado de una serie de personas a las que se ha cancelado la visa o denegado la entrada, ahora que el gobierno de Trump prohíbe la entrada a quienes considera que tienen ‘actitudes hostiles’ hacia Estados Unidos”; mientras que el medio Axios agregó que el premio Nobel se habría sumado “a una lista de docenas de extranjeros”, luego de criticar a Trump por lanzar “amenazas” al presidente ucraniano Volodímir Zelenski y comparar al republicano con un “emperador romano que le dice al resto del mundo qué hacer”.
¿En qué se basan para decir eso ‘The New York Times’ y ‘Axios’?
Ambos medios hicieron alusión a que el presidente Trump giró una orden ejecutiva desde que inició su segundo mandato, el 20 de enero pasado, en la que instruyó al Secretario de Estado a tomar acciones para “garantizar que los extranjeros admitidos, así como los que ya se encuentran en el país, no muestren actitudes hostiles hacia sus ciudadanos, cultura, gobierno, instituciones o principios fundacionales”.
Al respecto, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo la semana pasada que ya había firmado la revocatoria de más de 300 visas de estudiantes, visitantes y otras personas.
No obstante, Rubio no detalló de quiénes se trataba particularmente.

¿Por qué no hay claridad sobre los motivos en el caso de Arias?
El Gobierno de Estados Unidos no se ha referido públicamente sobre el tema y, ante una consulta de La Nación, la Embajada en San José únicamente respondió que es su política “no comentar sobre casos individuales de visas”.
Este es el mismo discurso que ha utilizado también en los últimos meses en relación con los retiros de los visados a otros altos funcionarios costarricenses, incluidos cuatro diputados de oposición, dos de los partidos Liberación Nacional (PLN), Unidad Social Cristiana (PUSC) y dos independientes; así como de una alta funcionaria del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
Este 2 de abril, el presidente Rodrigo Chaves dijo considerar que Arias “miente” al decir que no sabe los motivos del retiro de su visado y, este 3 de abril, realizó publicaciones en redes sociales en las que justificó el retiro de las visas a las figuras costarricenses. En ellas, indicó que “el gobierno de Estados Unidos no oculta información ni actúa de manera arbitraria”, y que los funcionarios de su embajada “están dispuestos a reunirse con las personas a quienes les revocaron sus visas para explicarles las razones”.
Por su parte, la expresidenta de la República, Laura Chinchilla, ha dicho sentirse preocupada al observar que Estados Unidos aplica el mismo castigo que en el pasado usó frente a regímenes como los de Nicaragua, Cuba y Venezuela por motivos “diferentes”, alejados de la seguridad nacional o casos de corrupción. La exmandataria declaró a La Nación que “quisiera ver una gestión diplomática” de Costa Rica, “respetuosa, pero al más alto nivel”, para “solicitar explicaciones”.