
Ser físicamente activo uno o dos días por semana puede brindar los mismos beneficios para la salud que ejercitarse con frecuencia.
Sin embargo, esto solo ocurre si la actividad alcanza una intensidad moderada o vigorosa y se acumulan 150 minutos semanales. Así lo determinó un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association.
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La investigación concluyó que no resulta necesario realizar ejercicio todos los días para mejorar la salud. Quienes acumulan 150 minutos semanales, aunque sea en uno o dos días, reducen considerablemente el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, cáncer u otras causas.
Esta cantidad semanal de ejercicio coincide con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana del Corazón, que sugieren entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa, o bien una combinación de ambas.
El patrón de ejercicio que acumula toda la actividad en pocos días se conoce como “guerrero de fin de semana”. El concepto surgió en Harvard y ha ganado popularidad entre quienes no pueden ejercitarse entre semana.
Para el estudio, se revisaron datos de salud y de actividad física de más de 93.000 personas en el Reino Unido. Estas personas usaron acelerómetros en la muñeca, dispositivos que permiten medir el movimiento con mayor precisión que los cuestionarios.
Los investigadores clasificaron a los participantes en tres grupos: “guerreros de fin de semana”, quienes se ejercitan uno o dos días; “activos regulares”, quienes distribuyen el ejercicio durante la semana; y “inactivos”, quienes no alcanzan el mínimo recomendado.
Los dos primeros grupos —los guerreros de fin de semana y los activos regulares— presentaron un menor riesgo de muerte por cualquier causa si acumulaban al menos los 150 minutos de actividad.
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En el caso de los guerreros de fin de semana, el riesgo de muerte fue 32% menor, el riesgo por enfermedad cardiovascular se redujo en 31% y el riesgo de fallecer por cáncer bajó en 21%. Los activos regulares mostraron una reducción del 26% en el riesgo de muerte general, 24% por enfermedades cardiovasculares y 13% por cáncer.
El análisis no identificó diferencias significativas entre ambos grupos, lo que indica que el volumen total de actividad física semanal es el factor determinante, más allá de cómo se distribuya.

El hallazgo sorprendió a los investigadores, quienes esperaban que un patrón distribuido ofreciera mayores beneficios. Sin embargo, comprobaron que incluso los ejercicios concentrados en pocos días reducen de forma notable los riesgos de muerte.
Expertos señalan que este descubrimiento ofrece un alivio para personas ocupadas que no pueden ejercitarse todos los días. La actividad física, aunque esporádica, puede ser eficaz si se realiza con la intensidad adecuada.
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A pesar de los beneficios, los especialistas advierten que acumular 150 minutos en pocos días puede sobrecargar el cuerpo y elevar el riesgo de lesiones musculoesqueléticas. Por esa razón, recomiendan hacer calentamientos adecuados y aumentar la actividad de forma gradual.
El estudio presenta limitaciones. La actividad física se midió solo una vez y la mayoría de los participantes eran blancos y vivían en el Reino Unido. Los autores indicaron que deben realizarse nuevos estudios que incluyan poblaciones más diversas y consideren otros factores como la genética o el entorno.
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*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.