
La Iglesia católica tuvo la oportunidad de aceptar el ofrecimiento del mandatario Rodrigo Chaves de recibir un trato preferencial en la subasta de frecuencias de radio y TV.
Pudo aceptar la tentadora ventaja y desentenderse del destino de medios de comunicación como Sinfonola, lo que habría permitido a Chaves aislar a las emisoras comerciales y centrar el conflicto en ellas. La estrategia del mandatario buscaba calmar a las personas sorprendidas por el posible cierre de las emisoras religiosas que no pudieron pagar los montos exigidos para seguir operando.
Sin embargo, los obispos de la Iglesia Católica Costarricense respondieron así el miércoles 26 de noviembre:
“La Iglesia considera que no es prudente ingresar en una lógica de prebendas especiales que ponga en riesgo la equidad en el acceso al espectro radioeléctrico.
“Un mecanismo de concesiones privilegiadas para medios de orientación religiosa podría abrir la puerta a decisiones arbitrarias y a un manejo desigual del bien público”.
En tiempos en que pululan noticias de represalias contra los críticos del gobierno, la Iglesia rechazó públicamente un trato preferencial advirtiendo de posibles arbitrariedades en contra de los demás.
La decisión de los obispos funcionó como un escudo para las decenas de medios que tampoco pudieron participar en la subasta, porque no tenían los recursos para pagar la base mínima exigida.
El pronunciamiento de la Iglesia lo firmaron el obispo de Limón, Javier Román Arias, presidente de la Conferencia Episcopal, y Bartolomé Buigues Oller, secretario de la Conferencia y obispo de Alajuela.
Chaves no dio a conocer su proyecto de ley para beneficiar a las emisoras religiosas, después de que una medida cautelar dictada por el magistrado Paul Rueda, de la Sala Constitucional, ordenó detener la subasta porque halló indicios plausibles de un daño severo en el servicio radiofónico y televisivo.
El presidente alegó que había hablado al respecto con el diputado Fabricio Alvarado, de Nueva República, quien se adelantó y presentó un texto. No obstante, este plan dejaba muchas preguntas.
El proyecto permitiría a las radioemisoras y televisoras de corte religioso conservar las frecuencias con la condición de que sean administradas por asociaciones sin fines de lucro y, si no lo son actualmente, se les daría un plazo de un año para pasarse a esa categoría.
¿Cómo se habría definido la tipología religiosa? ¿Por el porcentaje de contenido asociado a una determinada religión? ¿Se aceptaría cualquier religión o existiría una lista de credos reconocidos por el Estado? ¿Para entrar en la categoría, se impediría transmitir cualquier otro contenido como el noticioso, el de opinión o el musical no religioso? ¿Qué pasaría con los medios seculares que, por voluntad propia, donan espacios a organizaciones religiosas?
Un rechazo a la práctica de la descalificación

En este mismo capítulo de la subasta, el arzobispo de San José, José Rafael Quiros, rechazó la práctica de la descalificación que suele usar Chaves contra sus opositores.
Como lo ha hecho con numerosas personas, el mandatario intentó descalificar al arzobispo sugiriendo que desconocía su apellido y que “hay gente, en todas partes, hay gente como monseñor Quirós“.
El obispo le respondió que “la Iglesia no entra en la lógica de las descalificaciones personales”.
“Por eso, no responderemos en el plano personal, pues creemos firmemente que el país necesita diálogo responsable y altura en el debate público", dijo.
Dos errores de Chaves
Chaves intentó decir que el obispo josefino “controla todo eso”, en referencia a los medios católicos, pero cometió dos errores.
El primero es que solo dos medios están vinculados a la diócesis de San José; los otros dos son parte de las diócesis de San Carlos y San Isidro de El General, que tienen obispos distintos.
El segundo es que vinculó a Radio María con el arzobispo de San José, pero esta emisora (que por cierto sí concursó en la subasta) no es de ninguna diócesis de la Iglesia de Costa Rica. En realidad, es parte de la organización internacional Familia Mundial de Radio María.
Los medios de la Iglesia católica que no pudieron participar en la subasta son los siguientes:
- Radio Fides y San José TV, ambos de la Arquidiócesis de San José
- Radio Santa Clara, de la Diócesis de San Carlos
- Radio Sinaí, de la Diócesis de San Isidro de El General
En sus declaraciones del miércoles, Chaves también dijo que no impediría las labores de evangelización de las emisoras católicas “a pesar de que a mí Radio María me tira todos los días”.
¿Qué signidica ese “a pesar de”? ¿Significa que el Estado tiene la posibilidad de bloquear a una emisora porque critica a un político, sea el presidente o cualquier otro? La garantía constitucional de libertad de expresión no permite siquiera insinuar tal relación.
En este episodio de la subasta, la Iglesia respondió con justicia y dignidad. El destino de los otros no le fue ajeno.
