Columnistas

La estrategia de Ortega

Lo que el dictador quiere es quebrar la esperanza en el alma nicaragüense

Es inaudita la desfachatez con que se desenvuelven los capítulos de la farsa electoral de Ortega, en Nicaragua. A vista y paciencia del mundo, está ya montado todo el tablado de una parodia llevada a sus extremos: ley electoral restrictiva, Tribunal Supremo Electoral con jueces subordinados a la dictadura, sistema sesgado para el conteo de votos y poder judicial obediente al tirano. Con ese tinglado, la dictadura no puede perder. La oposición no puede siquiera garantizar una tabulación fidedigna del sufragio. Los dados están trucados, aniquiladas las posibilidades de una sorpresa democrática de última hora. Y, sin embargo… el dictador tiembla.








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