Silvia Artavia. 11 enero
Augusto Vega es investigado desde marzo de 2020 por el Colegio de Médicos y Cirujanos por difundir recomendaciones sobre la covid-19 carentes de evidencia científica. watermark-flex watermark-mobile
Augusto Vega es investigado desde marzo de 2020 por el Colegio de Médicos y Cirujanos por difundir recomendaciones sobre la covid-19 carentes de evidencia científica.

El médico Augusto Vega, investigado desde marzo de 2020 por el Colegio de Médicos y Cirujanos por difundir recomendaciones sobre la covid-19 carentes de evidencia científica, no se detiene y sigue propagando información falsa en redes sociales sobre la pandemia.

Lo hace, principalmente, mediante transmisiones en vivo que difunde desde una página de Facebook llamada “Caminando a lo natural”, que suma más de 13.000 seguidores.

#NoComaCuento analizó tres de los videos más recientes publicados por Vega y comprobó que el médico continúa difundiendo una serie de falsedades sobre la emergencia sanitaria, las cuales han sido desmentidas en múltiples ocasiones.

Por ejemplo, sostiene que “el virus no existe”, pero, al mismo tiempo, dice que “es mentira que es nuevo” y asegura que organismos sanitarios internacionales sabían de su existencia desde hace años.

La siguiente es una lista de algunas de las falsedades mencionadas por Vega, con sus respectivas verificaciones.

Afirmación: “Las mascarillas son un elemento antisanitario y antisalud” y, en lugar de proteger, enferman a las personas. En lugar de generar protección, estas puede ocasionar infecciones respiratorias porque evitan la adecuada respiración y suponen un caldo de cultivo de bacterias.

Verificación: Especialistas han confirmado a #NoComaCuento que el tapabocas es un filtro que permite el intercambio de gases, por lo que no hay riesgo de respirar dióxido de carbono.

Este, más bien, es una forma de proteger, principalmente, a quienes están a nuestro alrededor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Salud de Costa Rica y cantidad de publicaciones científicas respaldan su efectividad, sobre todo si se combina con otros métodos de cuidado, como el lavado de manos y el distanciamiento social.

“Las mascarillas están diseñadas para permitir que haya intercambio gaseoso, es decir, para que entre oxígeno y salga dióxido de carbono. No existe ningún estudio científico que indique que el uso de mascarillas produzca estas dos situaciones: la hipercapnia o la hipoxia”, dijo a #NoComaCuento, en setiembre de 2020, Roberto Arroba, coordinador de Inmunizaciones del Ministerio de Salud.

La hipercapnia se define como el exceso de dióxido de carbono en la sangre arterial, mientras que la hipoxia es un déficit de oxígeno en un organismo.

Sobre el tema de las bacterias, el medio de verificación de datos argentino Chequeado desmintió también una publicación en esa línea.

En su información, cita a la médica infectóloga Leda Guzzi, quien se refiere en estos términos a estos implementos:

“El tapabocas se contamina rápidamente con flora habitual de la vía aérea y la cavidad oral, pero eso forma parte de nuestra flora. Aunque se humedezca, de ninguna manera se van a generar hongos y bacterias diferentes de los que tenemos en nuestra boca y nariz.

“Puede haber mayor concentración de hongos y gérmenes en algunas bocas, pero en todo caso es tu flora; es lo mismo que tragás habitualmente.

“Si al tapabocas no lo lavás y lo dejás tirado por ahí, capaz se hacen hongos. Por eso necesita al menos un recambio cada 24 horas por uno limpio. Se pueden lavar con cualquier jabón”.

Afirmación: “La medicina alópata es la tercera causa de muerte en el mundo”.

Medicina alópata es una forma de llamarle a la medicina tradicional, utilizada por los defensores de la medicina alternativa.

“¿Cómo algo que debería dar salud se vuelve la tercera causa de muerte? A través de los atroces efectos secundarios que tienen los medicamentos que ellos utilizan. Es lo mismo con una vacuna.”, asegura Vega.

Verificación: Un informe publicado en el 2018 por la OMS, el cual hacía una lista de las principales causas de muerte entre 2000 y 2016, desmiente la afirmación del médico.

Según la Organización, en el tercer puesto de esa lista se ubicó la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que causó tres millones de fallecimientos en 2016.

En el primer escalafón del ranking se colocó la enfermedad isquémica del corazón, con casi 10 millones de muertes, mientras que en el segundo puesto estuvo el infarto, con casi seis millones de decesos.

Afirmación: Se trata de “un virus inexistente”.

Verificación: El 11 de marzo de 2020, la OMS declaró que el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad de la covid-19, cumplió con todas las características para considerarse una epidemia global.

A enero de 2021, reporta 90,2 millones de casos y más de 1,9 millones de muertes en todo el mundo.

En Costa Rica, al 8 de enero de 2021, se reportaron 2.305 fallecidos y 39.226 casos activos.

Afirmación: “La vacuna recombina las células, las altera”.

Verificación: Actualmente, en el mundo hay más 45 vacunas en evaluación clínica y 155 en evaluación preclínica.

Según los expertos, existen diversidad de métodos para crear vacunas.

Las inmunizaciones de las farmacéuticas Pfizer y Moderna son elaboradas mediante el mecanismo de ARN (ácido ribonucleico) mensajero, una tecnología de vanguardia que ha desatado infinidad de especulaciones.

Una de las mentiras más comunes sobre este método de vacunación es que alteraría el ADN (ácido desoxirribonucleico) presente en las células humanas.

Eso es absolutamente falso, enfatizan los especialistas. De hecho, la vacuna no modifica el ADN de las personas, sino la composición genética del virus.

“La intención de estas vacunas es, justamente, modificar la parte genética del virus, no la de los seres humanos.

“Lo que hace es que la persona, cuando le inyectan estas vacunas, va a producir anticuerpos específicos contra las proteínas de la espiga del coronavirus, y es lo que hace que tengamos protección contra la enfermedad”, explicó a #NoComaCuento, en diciembre de 2020, Roberto Arroba, coordinador de Inmunizaciones del Ministerio de Salud.

Afirmación: “Es mentira que el virus es nuevo”.

Vega utiliza un documento de The New England Journal of Medicine, el cual hace referencia a un tipo de coronavirus, para decir que ya el virus existía desde el 2007.

Verificación: Lo que existe desde hace mucho son los coronavirus, pero el SARS-CoV-2 es nuevo.

“Los coronavirus (CoV) son una amplia familia de virus que pueden causar diversas afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como ocurre con el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el que ocasiona el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV). Un nuevo coronavirus es una nueva cepa de coronavirus que no se había encontrado antes en el ser humano”.

El síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) fue una epidemia surgida en China, en noviembre de 2002, que provocó cerca de 800 muertes en una treintena de países hasta el verano de 2003. Fue provocada por un coronavirus distinto al causante de la actual pandemia de la covid-19.

También es un virus de esta familia el MERS-CoV, responsable del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS), detectado en 2012, y que ha afectado desde entonces a 2.500 personas y ha causado 858 muertes en todo el mundo.

Afirmación: El dióxido de cloro, “bien medicado es excelente; pero debe medicarse, no automedicarse”.

Verificación: Criterios científicos y medios de chequeo de datos en el mundo han confirmado que eso no es cierto.

Por ejemplo, en agosto de 2020, el médico Federico Malavassi dijo a #NoComaCuento que no hay ninguna evidencia científica, ni respaldo de organismos como la estadounidense FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos, por sus siglas en inglés) y la Sociedad Europea, que validen la prescripción del dióxido de cloro para tratar el virus.

El profesional, quien es médico asistente de especialista de los servicios de Cardiología de los hospitales San Juan de Dios y Clínica Bíblica, afirmó que, más bien, la ingesta de esa sustancia puede complicar más la salud de los pacientes.

Según explicó Malavassi, lejos de curar, el dióxido de cloro puede ocasionar estas implicaciones:

- Insuficiencia respiratoria grave.

- Hemólisis, o sea, destrucción de los glóbulos rojos y con ello, anemia.

- Arritmias cardíacas que pueden ser mortales.

- Deshidratación.

- Hipotensión o caída de la presión arterial.

- Lesión en el hígado y hasta insuficiencia hepática aguda.

- Vómitos severos,

- Diarrea.

Profesional investigado

El 24 de marzo de 2020, el ministro de Salud, Daniel Salas, solicitó a la fiscala general del Colegio de Médicos y Cirujanos, Cecilia Bolaños, abrir una investigación contra Augusto Vega por una serie de “recomendaciones” sobre la covid-19 brindadas en redes sociales.

“Hemos recibido múltiples comunicaciones sobre la información difundida por el médico Augusto Adolfo Vega Chavarría, código MED10125, en el que se contradice erróneamente las medidas de prevención para el covid-19, confundiendo a la población y generando pánico, desacreditando de esta manera los lineamientos emitidos por la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud de Costa Rica”, escribió el ministro en la solicitud enviada al Colegio de Médicos.

Días antes, el 19 de marzo, #NoComaCuento comprobó que las recomendaciones brindadas por el médico van en contra de la información oficial de la OMS y el Ministerio de Salud costarricense, así como de la opinión de especialistas nacionales.

Para entonces, Vega había publicado un video en el que aseguraba, por ejemplo, que la covid-19 es completamente resistente al alcohol y recomendaba lavarse las manos con vinagre de manzana.

Esta información forma parte del proyecto #NoComaCuento, una iniciativa de La Nación que busca analizar la veracidad de la información que circula en redes sociales. Usted puede formar parte de este proyecto enviándonos información que le parezca falsa o poco confiable al WhatsApp 6420-7160 o al correo nocomacuento@nacion.com.

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