Conflictos

Cofundador talibán llega a Kabul para negociar mientras evacuación se dificulta

Mulá Abdul Ghani Baradar mantendrá ‘conversaciones con líderes de los combatientes yihadistas y con responsables políticos para formar un gobierno inclusivo’

Kabul. La plana mayor del movimiento talibán se encontraba este sábado en Kabul para negociar un futuro gobierno “inclusivo”, mientras aumenta la desesperación de miles de personas que todavía esperan abandonar Afganistán en una caótica operación de evacuación.

Un dirigente talibán dijo a la AFP que el cofundador del grupo, el mulá Abdul Ghani Baradar, llegó a Kabul "para mantener conversaciones con líderes de los combatientes yihadistas y con responsables políticos para formar un gobierno inclusivo".

Detenido entre 2010 y 2018, Baradar ejerció desde entonces como jefe de la oficina de los talibanes en Doha, participando en las negociaciones y en la firma del acuerdo de retirada de Estados Unidos.

Cargos talibanes indicaron que las reuniones en Kabul incluían a altos dirigentes de la red Haqqani, considerada una organización terrorista por Estados Unidos, que ofrece millones de dólares por sus líderes.

Redes sociales protalibanes mostraron a su líder Khalil Haqqani junto a Gulbuddin Hekmatyar, considerado como uno de los jefes de guerra más crueles por bombardear Kabul durante la guerra civil (1992–1996).

Hekmatyar, apodado "el carnicero de Kabul", era un rival de los talibanes antes de que llegaran al poder entre 1996 y 2001, un régimen marcado por su extrema crueldad, especialmente con las mujeres.

Estas mismas redes anunciaron horas después que Ahmad Masud –el hijo del comandante Ahmad Shah Masud, conocido por su oposición al grupo fundamentalista– era “leal” a los talibanes.

Ahmad Masud, quien esta semana pidió armas a Estados Unidos para defenderse del nuevo poder talibán desde el valle del Panshir (al noreste de Kabul), todavía no se ha pronunciado oficialmente al respecto.

Seis días después de que los talibanes tomaran el poder en Afganistán, el flujo de personas que intentan huir de su régimen islamista tiene desbordada a la comunidad internacional.

Este sábado, las carreteras al aeropuerto estaban asfixiadas por el tránsito, peatones y puestos de control, mientras las familias esperan un milagro para atravesar el entorno resguardado con alambres de púas.

El video de un soldado estadounidense que levantó a un bebé sobre un muro en el aeropuerto de Kabul fue el más reciente retrato de la desesperación que viven miles de afganos, después de las imágenes de terror de personas colgadas de aviones en pleno despegue.

“Por favor, por favor, ayúdeme, ¿a dónde voy? ¿Qué debo hacer?” escribió un hombre que dijo haber trabajado años atrás en la embajada estadounidense, en un grupo de WhatsApp en el que personas comparten información sobre cómo salir.

Los militares estadounidenses y una brigada de las fuerzas especiales afganas estaban en alerta para evitar que los civiles invadan el aeródromo. Detrás de ellos, los talibanes observan la situación.

Estados Unidos instó este sábado a sus ciudadanos a evitar por ahora dirigirse hacia el aeropuerto de Kabul, citando “potenciales amenazas a la seguridad” cerca de sus puertas.

El presidente estadounidense, Joe Biden, admitió la víspera que la presencia de los soldados no garantiza el pasaje seguro.

"Este es uno de los puentes aéreos más grandes y difíciles de la historia", expresó Biden en un mensaje televisado. "No puedo prometer cuál será el resultado".

Desde España, la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, urgió a los países de la Unión Europea (UE), que también participan en la operación de evacuación, a acoger refugiados afganos.

El presidente estadounidense fijó el 31 de agosto como plazo para completar la salida de tropas de Afganistán, pero advirtió que podría extenderse para continuar la evacuación.

Unas 13.000 personas han salido en aviones militares estadounidenses, según la Casa Blanca, y miles más, en aviones de otros países. Washington prevé evacuar a 30.000.

La crisis puso en duda la posición de Estados Unidos como superpotencia mundial y su capacidad de asistir a sus aliados en el mundo.

Los talibanes entraron la semana pasada a Kabul tras dos décadas de conflicto, luego de que Biden ordenara retirar a todas las tropas estadounidenses de Afganistán.

Los fundamentalistas prometieron ser "positivamente diferentes" de su gobierno anterior, recordado por su interpretación rigorista del islam.

También prometieron no vengarse de sus adversarios y ofrecer una amnistía general para quienes hayan trabajado con el gobierno respaldado por Washington.

Sin embargo, impidieron que los empleados del gobierno afgano en la capital regresaran al trabajo el sábado, el primer día de la semana laboral.

Pese a sus promesas, un documento de inteligencia para la ONU señaló que los militantes estaban yendo de puerta en puerta buscando gente que haya trabajado con los estadounidenses o la OTAN.

Según este documento, al que AFP tuvo acceso, también están revisando a las personas que van al aeropuerto de Kabul.

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