El economista jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) externó su preocupación por el impacto que la confluencia del conflicto en Medio Oriente y el fenómeno de El Niño podría tener sobre la inflación en 2027.
En entrevista con La Nación, Stefano Scarpetta afirmó que la inflación general ya se incrementó en 2026 a raíz del alza de los precios del petróleo, aunque no en la misma magnitud que durante el conflicto entre Rusia y Ucrania, en 2022.
Sin embargo, el economista jefe de la OCDE aseguró que el fenómeno de El Niño podría representar un choque adicional y generar un efecto “potencialmente mucho mayor” sobre los precios de los alimentos.
“Ese es precisamente el problema. Ya se ha producido cierto impacto sobre los precios de los alimentos debido, nuevamente, al aumento en los costos de la energía, los fertilizantes y una serie de insumos industriales y agrícolas. Pero El Niño podría ser el segundo choque, con un efecto potencialmente mucho mayor sobre los precios de los alimentos”, aseguró.
No obstante, Scarpetta enfatizó que, hasta ahora, el choque causado por el aumento de los precios del petróleo ha tenido “muy pocos efectos” sobre la inflación subyacente (excluye los precios de energía y alimentos) y las expectativas de inflación.
“Hasta ahora, la inflación subyacente ha aumentado, pero poco, no mucho, y hay poca evidencia de que las expectativas de inflación estén aumentando. Sin embargo, depende de cuánto se prolongue la crisis”, aseveró el economista jefe de la organización.
Scarpetta señaló que el impacto todavía no se ha trasladado a estos indicadores debido a que no se han producido “efectos de segunda ronda”, que ocurren cuando un choque inicial de precios, como el de los precios del petróleo, se traslada al resto de la economía mediante mayores costos.
El economista agregó que, si el conflicto en Medio Oriente se prolonga, los precios del petróleo podrían mantenerse elevados durante más tiempo. “Esto tendría implicaciones para la inflación”, añadió.
Como consecuencia del conflicto en Medio Oriente, que ha dificultado el tránsito del crudo por el Estrecho de Ormuz, los precios del petróleo han aumentado con fuerza frente al año pasado.
El Niño es ‘fuente de preocupación’
Scarpetta manifestó que El Niño es “una fuente importante de preocupación”, ya que podría elevar los precios de los alimentos y, con ello, la inflación, que ya podría estar afectada por el conflicto en Medio Oriente.
“Este verano hemos observado una ola de calor en el hemisferio norte, con impacto negativo sobre los cultivos, especialmente los cereales, en varios países. Ahora, con un fenómeno de El Niño muy fuerte, existen preocupaciones muy significativas en todos los países afectados: desde el sur de África y Asia hasta Centroamérica y Sudamérica”, comentó Scarpetta.
El economista jefe de la OCDE explicó que el fenómeno se produciría, sobre todo, a finales de este año, por lo que posiblemente el efecto sobre los precios sea mayor en 2027, ante la afectación en los cultivos.
El fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es una fluctuación natural del sistema climático global caracterizada por variaciones de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial y cambios asociados en la circulación atmosférica.
Este evento va camino de convertirse en el más intenso jamás registrado, amplificando los efectos del cambio climático provocado por la actividad humana y generando un impacto negativo en los cultivos. El punto más grave se espera entre octubre y diciembre.
Bancos centrales ‘preparados para reaccionar’
En relación con la conducción de la política monetaria de los bancos centrales en un contexto de incertidumbre y ante una posible aceleración de la inflación, Scarpetta enfatizó que los emisores están “preparados” para reaccionar.
El alto ejecutivo de la OCDE aseveró que los bancos centrales ya han reaccionado con rapidez mediante sus decisiones de política monetaria, incluso más que en 2022.
“(Esto) es para enviar una señal clara de que se está tratando de contener una posible propagación del impacto y sus efectos negativos sobre la economía. Los bancos centrales no están flexibilizando la política monetaria; han dejado de hacerlo y, en algunos países, la están endureciendo, aunque hasta ahora en una medida limitada”, externó Scarpetta.
El economista puso como ejemplos a la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y al Banco Central Europeo (BCE), que ya aumentaron las tasas de interés, y a otros países que ya dejaron de reducirlas.
