
Dos directivos del Banco Central de Costa Rica (BCCR) se desmarcaron de la decisión de la mayoría de la Junta Directiva del emisor de mantener sin cambios la tasa de política monetaria (TPM) el pasado 26 de marzo.
Los directivos Jorge Guardia y Juan Robalino abogaron por una reducción de la tasa de referencia en colones, mientras que los otros cuatro miembros del órgano optaron por dejarla en 3,25%.
Guardia argumentó que la inflación interanual del país, medida por el índice de precios al consumidor (IPC), ha oscilado entre cero y valores negativos, muy distante del rango de tolerancia alrededor de la meta inflacionaria del BCCR, que se ubica entre 2% y 4%.
El directivo enfatizó que la institución ha incumplido la meta en los últimos años, lo cual, según indicó, afecta la credibilidad, de acuerdo con la transcripción del acta 6315-2026, en la que se debatió la decisión de política monetaria.
“Una cosa es consentir desviaciones temporales de la meta y otra muy distinta es desentenderse de ella, aun si la desviación se explica en parte por razones internas y externas ajenas al control del Banco Central”, señaló Guardia. El objetivo inflacionario central del BCCR es del 3%.
El directivo afirmó que había espacio para reducir la TPM en 25 puntos base (p. b.) y que la política monetaria debe hacer una distinción clara entre la inflación causada por las acciones del BCCR y la que proviene de factores externos.
Guardia manifestó que “ningún banco central tiene la capacidad ni debería dedicarse a tratar de contrarrestar los efectos de un choque externo” en el precio del petróleo, una de las preocupaciones externadas en la sesión.
“(...) la política monetaria debería concentrarse en controlar aquellas causas monetarias que dan origen a la inflación y no tratar de contrarrestar o anular causas o choques externos que nada tienen que ver con el Banco Central”, aseveró Guardia.
Además abogó por permitir que los precios se ajusten en el mercado y reaccionen con base en la oferta y la demanda, así como en las decisiones de los consumidores. Enfatizó que el Banco Central no provoca los efectos al alza en la cotización del petróleo.
“Para la Administración, cualquier incremento de precios, de cualquier origen y por cualquier forma, es inflación, y yo no comparto ese criterio. Eso, diría, es un incremento en el índice de precios que puede tener múltiples causas, y lo que nosotros debemos hacer aquí es política monetaria y no política de precios”, afirmó Guardia.
Por su parte, Robalino argumentó que la recuperación de las expectativas de inflación a marzo no es suficiente. Añadió que se han mantenido varios meses por debajo del rango meta, que alcanzaron su punto más bajo en febrero y que apenas se acercaron al 2% en marzo.
El economista indicó que, incluso en el peor escenario, los efectos del choque externo por el conflicto en Oriente Medio llevarían la inflación cerca del 3% y la mantendrían por debajo del 4%. Agregó que sería hasta finales de 2026 cuando se alcanzaría el 2% en el IPC.
“Lo que está pasando actualmente nos lleva a esos escenarios que no son alarmantes ni catastróficos; es el resultado de las decisiones de política monetaria que se han venido tomando”, comentó el directivo.
Robalino también señaló que existen choques en los precios de origen externo o climático que no pueden resolverse con política monetaria. “Las decisiones de política monetaria previas nos han dado la posibilidad de tomar una decisión de reducción”, recalcó.
Decisión prospectiva
Durante la conferencia de prensa sobre la decisión de política monetaria, Róger Madrigal afirmó que la posición de los miembros de la Junta que se separaron de la opinión de la mayoría es “muy respetable”.
El presidente del Banco Central expresó que el hecho de que la inflación haya sido negativa antes de esta decisión no implica que deba propiciarse un aumento en el indicador de precios.
“La tasa es de hoy en adelante. No sería procedente, es antieconómico decir ‘porque la inflación fue negativa por eventos que ocurrieron en el primer trimestre de 2025 vamos a provocar más inflación’. Eso sería un razonamiento equivocado”, comentó Madrigal.
El jerarca del ente emisor señaló que las decisiones deben contemplar los datos hacia adelante y no lo ocurrido en el pasado. “Así no se hace la política monetaria (...) Es la información de hoy, contemporánea, ojalá prospectiva, la que se toma en cuenta”, aseguró.
Directivo cuestiona comunicado
En la sesión posterior al debate de política monetaria (6316-2026), el directivo Guardia cuestionó el comunicado en el que se divulgó la decisión de política monetaria, al señalar que no se indica que fue adoptada por mayoría y no por unanimidad.
“Debería indicarse cuando hay votos disidentes o diferentes, debería de indicarse en el comunicado de prensa, porque si no, da la impresión de que fue por unanimidad”, agregó.
Al respecto, Madrigal aseguró que se comunicó claramente la decisión de la Junta sobre mantener la TPM y que el comunicado corresponde a la Presidencia del Banco Central. Añadió que tomará en consideración esa observación.
“Queda clarísimo en el acta que se había aprobado por mayoría y queda clarísimo en la discusión que fue cuatro a dos, con los votos disidentes con sus debidas explicaciones. Pero ahí lo consideraré; déjeme el comunicado de prensa a mí”, replicó Madrigal.
Por su parte, el directivo reiteró que considera apropiado que las posiciones disidentes queden explícitas en las comunicaciones. “Tengo el criterio de que cuando cualquier director, no solo en mi caso, no tiene la misma opinión, me parece que debería hacerse constar en el comunicado, sobre todo a futuro”, opinó Guardia.
El Banco Central tomará la siguiente decisión de política monetaria el 21 de mayo. Será la tercera de las seis reuniones contempladas durante este año. La TPM se ubica en 3,25% actualmente.
La Junta del BCCR decidió, por mayoría, mantener la tasa de referencia en colones en 3,25%
