Irene Rodríguez. 20 noviembre, 2019
El análisis permitirá saber si la mujer tiene el virus del papiloma humano (VPH) y, de ser así, determinará si este está relacionado con un riesgo mayor de cáncer o no. Imagen con fines ilustrativos. Foto de: Diana Méndez.
El análisis permitirá saber si la mujer tiene el virus del papiloma humano (VPH) y, de ser así, determinará si este está relacionado con un riesgo mayor de cáncer o no. Imagen con fines ilustrativos. Foto de: Diana Méndez.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) prueba una forma aún más temprana que el papanicoulau para evitar el cáncer de cérvix. Se trata de un examen que, a diferencia de buscar posibles lesiones o células anormales (como hace el tradicional papanicolau) pueda descubrir si la mujer presenta el virus del papiloma humano (VPH) y, de ser así, saber si tiene un subtipo relacionado con un riesgo mayor de tumores.

El proyecto piloto de esta prueba genética del virus se desarrolla en Guanacaste, pues es una de las provincias con mayor incidencia (número de casos nuevos por año) y mortalidad por cáncer de cuello uterino. Una vez que se tengan los resultados eventualmente se extendería al resto del país.

De momento se ofrece de forma voluntaria en las Áreas de Salud de Tilarán, Carrillo y Cañas a mujeres entre los 30 y los 64 años.

En los últimos ocho meses se han tamizado 5.565 mujeres. Y ya se trabaja en la implementación en Liberia, Nandayure, Hojancha y, posteriormente se hará en el Valle Central con el Área de Salud Belén-Flores.

¿Cómo ataca el virus del papiloma a una mujer?

FUENTE: CCSS    || E.E. / LA NACIÓN.

¿En qué consiste el examen?

La mujer que se realice esta prueba no notará diferencias con un papanicolau, pero los resultados si serán distintos, ya que se “escudriñará” en la genética del virus y en el riesgo temprano de la mujer de desarrollar lesiones.

Este examen permitirá dos cosas. Si el resultado es negativo, la paciente sabría que está libre de virus y, durante cinco años podría dejar de examinarse.

En caso de ser positivo, se estudia más a fondo, se ve si esa infección corresponde a un subtipo de virus relacionado con cáncer o no, y se le hará una prueba llamada colposcopía para ver si ya hay alguna lesión. Si existiera lesión, esta se trata a tiempo. Si no hay, se harán exámenes un tiempo después, para analizar si el cuerpo elimina el virus por sí solo o si la infección persiste y es necesario continuar con la vigilancia.

“En unos años, esto también nos permitirá saber la eficacia de la vacuna. Por ejemplo, si ya una mujer fue vacunada, pero aparece con una infección del virus que la vacuna prevendría, esto servirá para saber cómo está y tomar posibles decisiones”, explicó Iliana Quirós, integrante de la coordinador técnica del cáncer de la CCSS.

Tras los resultados del plan piloto se dictarán las pautas para extender la prueba a nivel nacional. Sin embargo, aún no se puede definir cuándo alcanzará todo el territorio.

“No podemos dar una fecha todavía. La aplicación de una nueva intervención acarrea muchos cambios y muchas cosas que deben establecerse. Por ejemplo, las compras de reactivos, dónde se va a leer, capacitar a las personas, coordinar con el centro de citologías, ver los lineamientos de conservación de la muestra. Todo esto debe tener protocolos y seguir un estándar”, detalló Quirós.

La especialista recalcó que, cuando esto se aplique a nivel nacional será para mujeres entre los 30 y los 64 años, para las mujeres menores de 30 se seguiría haciendo el papanicolau o citología.

Costa Rica es participante clave en estudio internacional

La misma prueba de detección genética del papiloma es vital en una investigación internacional de la cual nuestro país forma parte. Este proyecto se llama Estampa (Estudios de Tamizaje del Papiloma) y cuenta con la participación de 10 países latinoamericanos: México, Honduras, Costa Rica, Perú, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Argentina, Chile y Colombia.

Precisamente esta semana líderes científicos del proyecto Estampa se reunieron en Liberia, Guanacaste, para ver los avances del proyecto y discutir los últimos conocimientos sobre el virus.

A las participantes de este estudio se les realizan tres pruebas: la genética de detección del VPH, el papanicolau y se mide la eficacia de otros métodos de detección, como pruebas de biología molecular.

Estas pesquisas pretenden reclutar un total de 50.000 mujeres en todos los países para determinar cuál es el mejor método de detección del VPH y sus lesiones y poderlo aplicar como medida de salud pública.

En este momento se han reclutado 36.000 participantes, 6.000 de ellas en Costa Rica. En nuestro país el estudio abarca Esparza, Chacarita, Barranca, Puntarenas centro, Quepos, Parrita y Garabito.

Para los especialistas sí es clave que la mujer tenga los 30 y los 64 años.

“No reclutamos personas más jóvenes por una razón: el VPH es de transmisión muy fácil, ocho de cada diez mujeres con vida sexual activa lo pueden presentar en algún momento de su vida, pero en su mayoría, el cuerpo lo elimina por sí mismo un tiempo después”, explicó Alejandro Calderón, médico coordinador del proyecto Estampa.

Según detalló: “En los primeros años de actividad sexual, la mujer está más expuesta al virus; ya después de los 30 años, por lo general, se establece con una sola pareja. Si el estudio lo hacemos en pacientes muy jóvenes, nos van a dar índices muy altos de infección con el virus y esto no es malo, es normal, lo más probable es que ellas eliminen este virus y no les cause lesiones. Entonces buscamos mujeres mayores; si ellas tienen virus, muy posiblemente ya lleven unos 10 años o más con la infección y esta sí puede llegar a causar lesiones”, agregó.

El estudio continúa en fase de reclutamiento. Se espera terminar de reclutar a 10.000 mujeres a mediados del 2020. De momento, el trabajo ya rinde frutos, pues de la experiencia de Estampa se dio la capacitación a quienes aplican la prueba piloto de la CCSS en Guanacaste.