
El Reloj del Juicio Final marcó en este 2026 85 segundos para la medianoche, el punto más cercano al Apocalipsis simbólico desde su creación. El ajuste respondió al aumento de la amenaza nuclear, los riesgos asociados a la inteligencia artificial, las alertas en seguridad biológica y la persistente crisis climática.
El anuncio fue realizado este martes por el Boletín de los Científicos Atómicos, organización que utiliza el reloj como un indicador del nivel de riesgo existencial para la humanidad. La medianoche representa una catástrofe global, no un evento religioso literal.
La Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín solicitó acciones inmediatas. Entre ellas, pidió limitar los arsenales nucleares, establecer directrices internacionales para el desarrollo y uso de la inteligencia artificial y concretar acuerdos multilaterales para enfrentar amenazas biológicas de alcance mundial.
La presidenta de la Junta, Alexandra Bell, advirtió que los riesgos catastróficos aumentaron mientras la cooperación internacional disminuyó. Indicó que el margen de reacción se redujo de forma acelerada. Señaló que el cambio resulta posible si los líderes mundiales actúan con rapidez.
La hora del Reloj del Juicio Final es definida cada año por el Consejo de Ciencia y Seguridad del Boletín, en consulta con su Junta de Patrocinadores, integrada por ocho premios Nobel. El ajuste anterior ocurrió en enero de 2025, cuando el reloj quedó a 89 segundos de la medianoche.
El presidente de la Junta, Daniel Holz, profesor de la Universidad de Chicago, señaló que los riesgos actuales no avanzan de forma aislada. Mencionó el peligro nuclear, el cambio climático, las tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial y los desafíos en bioseguridad. Añadió el crecimiento de autocracias nacionalistas como un factor adicional de inestabilidad global.
Holz explicó que los desafíos más graves requieren confianza y cooperación internacional. Advirtió que un escenario global basado en divisiones aumenta la vulnerabilidad de toda la humanidad frente a crisis de gran escala.
La periodista Maria Ressa, premio Nobel de la Paz 2021, alertó sobre una crisis informativa global que agrava todos los riesgos. Señaló que la ausencia de hechos compartidos debilita la verdad y erosiona la confianza entre sociedades y gobiernos.
Ressa indicó que la desinformación se expandió con mayor rapidez que los hechos verificables. Afirmó que esa dinámica dificulta la cooperación internacional necesaria para enfrentar amenazas como el riesgo nuclear, el colapso climático y los peligros asociados a la inteligencia artificial.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La información fue investigada y seleccionada por un periodista y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
