
El Antidebate de TD Más y la confluencia de cientos de simpatizantes de la oposición, de partidos e ideologías muy distantes, unidos en un mismo sentir, con banderas y ovaciones, alrededor de la fuente de Hispanidad, en San Pedro, de previo a las elecciones del 1.° de febrero, ya vaticinaba algo.
Algo que se venía cocinando cambió en ese momento. Simpatizantes de rivales acérrimos como el Frente Amplio (FA) y Liberación Nacional (PLN) gritaban a una sola voz, lo mismo que los de Acción Ciudadana (disfrazados de la Coalición Agenda Ciudadana, CAC) y la Unidad Social Cristiana (PUSC).
Algo que parecía imposible hace 12 años, ocurrió. Los insultos que se gritaban hace poco, se dejaron de lado. La finalidad era una: sacar al chavismo del poder.
El objetivo no lo consiguieron. Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano (PPSO), arrasó en las urnas. Sí, arrasó, aplastó, acribilló, aniquiló con la cantidad de votos obtenida.
Pero esa alianza que se fraguó en las calles se tradujo, este viernes 1.° de mayo, en un bloque de oposición en la Asamblea Legislativa que ya anunció que saldrá a caza de tres diputados del oficialismo. Así le respondieron a los cálculos matemáticos lanzados por el mandatario saliente, Rodrigo Chaves.
Siete ‘patriotas’
En semanas previas, y de manera constante, Chaves ha dicho que solo necesitan de siete “patriotas” para tener mayoría calificada en el Congreso (38 votos) y poder aprobar reformas a la Constitución Política, por ejemplo.
En específico, dijo que esos “patriotas” estarían en las tiendas de Liberación Nacional. Obviamente, los 17 verdiblancos dijeron que no piensan dejar el partido ni declararse independientes, ante una consulta de periodistas de La Nación.
Pero, seamos sinceros, ¿quién va a decir que sí el primer día de trabajo? Recordemos que Sonia Rojas, quien acaba de dejar su curul, se pasó al chavismo en los últimos meses de su gestión como diputada.
Su cambio fue evidente cuando impidió que se le levantara la inmunidad a Chaves y que se votara una eventual sanción ética a Fabricio Alvarado, por un caso de presunto acoso sexual contra la excongresista y exasesora legislativa Marulin Azofeifa.
Incluso, Chaves pasó de cuestionar su identidad indígena a elogiarla por ser expulsada de la fracción verdiblanca y agradecerle por apoyar su gobierno.
Carolina Delgado también tenía un pasado en el PLN. Ya había sido diputada, presidenta de la juventud y del movimiento de mujeres y, en reiteradas ocasiones, rompió la línea de fracción para sumarse al chavismo.
Lo mismo pasó con Gilberth Jiménez. Fue alcalde por ese partido en Desamparados y hasta lloró el día en que José María Figueres lo mandó del tercero al quinto lugar de la papeleta de Liberación en San José, en 2021.
Jiménez y Delgado fueron, incluso, precandidatos en la carrera contra Álvaro Ramos, a inicios del 2025. Difícil imaginar diputaciones más liberacionistas, de hueso colorado, como se dice tradicionalmente.
Para lealtades el tiempo, nada está escrito. ¿Si ya pasó en el pasado, cuando el chavismo no era tan tan fuerte, qué nos hace creer que ahora no pasará? Alguno puede ser seducido con una embajada o con algún puesto para algún familiar. ¡Ya sucedió en el pasado!
¿Una o más fracciones a lo interno del PPSO?
Pero, a la inversa, la oposición también le mandó un cálculo matemático al oficialismo. El PLN, el FA, el PUSC y la CAC, juntos, suman 26 votos. Es decir, solo necesitan tres diputaciones para obtener la mayoría absoluta (popularmente conocida como mayoría simple, 29 votos), los suficientes para aprobar la mayoría de proyectos de ley.
Son menos de los votos que requiere Chaves para su añorada mayoría calificada.
“Por eso hoy anunciamos, desde el día uno, nuestros compromisos. Ahora, a nosotros, como dijo Villalta (José María, jefe del FA), en realidad ahora nos faltan tres votos para llegar a 29″, dijo Álvaro Ramírez, el jefe de la bancada de Liberación cuando anunciaron la alianza.
Matemáticamente es posible, habrá que ver la posibilidad real. En el aire quedan varias dudas: ¿Cuán unida está la fracción del PPSO? ¿Hay uno, dos o tres bloques, como se rumorea en corrillos políticos? ¿Le son leales a Chaves o a Fernández? ¿Cuánto peso tienen los diputados evangélicos? ¿Quién es el líder: Yara Jiménez, Nogui Acosta, Gonzalo Ramírez o Mayuli Ortega?
La bola está en el aire. De momento, el oficialismo tiene la ventaja, son mayoría en el Congreso, se dejaron todos los puestos del Directorio legislativo, lideran el Poder Ejecutivo y cuentan con un amplio respaldo popular.
Además, podría ocurrir lo que dice el politólogo Daniel Calvo, especializado en temas legislativos: que esa unión opositora puede contribuir con la polarización, de manera que el oficialismo marque las diferencias entre “los de siempre” y “nosotros”.
“De esta forma, el oficialismo logró meter a toda la oposición en un saco. Rápidamente los tacharon de ‘comunistas’, ‘progres’ y ‘añejos’. Eso ha ocurrido en otras latitudes, como en México, donde el ambiente se terminó de polarizar y benefició al oficialismo”, afirmó Calvo, ante una consulta de este diario.
Habrá que ver si la alianza opositora será sólida o está pegada con una curita. Habrá que ver, también, si se mantiene para las elecciones municipales, que ya están a la vuelta de la esquina, en menos de dos años. ¿Será que ya dejaron las fricciones atrás y estamos ante una nueva era en la política costarricense? ¿Será que la alianza ofialista es más fuerte que la de oposición? Veremos.
