
La vivienda donde la madrugada del viernes 24 de julio fue capturado Alejandro Arias Monge, alias Diablo, se ubica en un terreno que hasta el mes anterior perteneció a un empresario mexicano.
Así lo constató La Nación con base en la escritura que aparece en el Registro Nacional, la cual fue inscrita el 3 de junio. En el escrito se detalla que un empresario de origen mexicano apellidado Padilla Gómez vendió el inmueble a una sociedad anónima, cuyo presidente es un hombre de apellidos Jiménez Picado.
La sociedad está domiciliada en San Rafael de Escazú, mientras que el presidente reportó como domicilio el cantón de Pococí. Según la escritura pública, la venta del lote, que tiene una extensión de 5.000 m², se pactó en ¢35.000.000 pagados con “recursos propios por la actividad económica”.
Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), explicó, el día del allanamiento en el que capturaron a alias Diablo, que el dueño de la propiedad no tiene relación con los hechos. Este medio intentó contactar al propietario; sin embargo, no fue posible localizarlo mediante los números a los que aparece vinculado.
El día del arresto del presunto cabecilla, un vecino dijo a La Nación que la propiedad “era de un mexicano”, pero que “hacía poco la había vendido”. El extranjero registra cinco entradas y salidas al país de enero a julio de este año; la última salida ocurrió el 25 de julio, es decir, un día después de la detención de Arias Monge.

Escenario de enfrentamiento
En el terreno, que colinda con un denso bambuzal, se construyó una vivienda en la que estaban Arias Monge, Jonathan Pérez Méndez, alias Tan, Roney Ríos Oconitrillo, conocido como Coco Guácimo, y un sujeto de apellidos Matarrita Rodríguez, alias Coco Mono, quien, de acuerdo con Soto, era el encargado de operar los drones con los que los presuntos cabecillas vigilaban el perímetro de la propiedad.
Alias Coco Guácimo falleció al enfrentar a los agentes del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT), mientras que Coco Mono recibió una herida en una pierna y permanece hospitalizado bajo custodia policial, confirmó el OIJ.
Los sujetos, al ver la presencia policial, dispararon con fusiles de alto poder como AK-47, AR-15 y Fal (de fabricación belga) e hirieron a ocho agentes judiciales: dos de la Unidad de Vigilancia y Seguimiento (Uvise) y seis del SERT. De los ocho heridos, dos ya regresaron a sus casas, informó el director interino el lunes anterior.
En la vivienda donde se escondían los sospechosos, el OIJ contabilizó 2.500 impactos de bala y, de acuerdo con Soto, una cantidad similar de municiones fue localizada en el lugar. El enfrentamiento, calificado por vecinos de la zona como “una guerra”, se extendió durante casi una hora. “El combate fue tan agudo, tan complejo, tan difícil, que solo los que estuvimos cerca podemos entenderlo”, indicó Soto.
Un día después de las capturas, un tiktoker ingresó a la propiedad para hacer una transmisión en la que mostró los daños provocados por los impactos de bala en las paredes, ventanas y electrodomésticos. El director interino calificó esa acción como ‘imprudente’, ya que con ello esa persona no solo se expuso a una denuncia por violación de domicilio, sino que se arriesga a eventuales represalias por parte del grupo criminal de alias Diablo; “sobre todo, puso en riesgo su vida al publicar el video, que eventualmente pueden ver los componentes del grupo criminal”, explicó Soto.
El jefe de la Policía Judicial también aclaró dudas que circularon en redes sociales en las que cuestionaron que alias Coco Guácimo hubiera fallecido en el enfrentamiento con los agentes tácticos. “El cuerpo lo levantamos, lo llevamos a la morgue, lo ‘autopsiamos’ y se lo entregamos a la familia”, dijo.


