Desastres

Jesús María, el pueblo fantasma de Turrialba, se partió en dos por temporal

Zona donde un deslizamiento obligó a la mayoría del pueblo a huir en el 2014 , quedó sin paso vehicular por el único camino que subyace

Unos diez kilómetros al este del parque de Turrialba, el reciente temporal devastó el único camino de acceso a Jesús María, un pujante pueblito montañés del que hoy casi solo quedan ruinas, debido a un viejo deslizamiento.

“Ese día (el jueves 22 de junio) empezó a oscurecerse y comenzó a llover duro. Se mantuvo por más de 24 horas parejito”, afirmó Luis Eduardo Morales, uno de los pocos residentes que cultiva una pequeña parcela en aquella tierra olvidada.

El camino de tierra y piedras quedó cortado en dos por un nuevo deslizamiento, a raíz de la fuerte crecida de acequias.

Según Morales, ahora los pocos finqueros que ún siembran ahí tendrán que organizarse para llevar una retroexcavadora y rehabilitar la trocha, para que al menos carros de doble tracción puedan entrar a sacar los pocos productos que cultivan, tales como tomate, pepino, plátano, yuca y chile, entre otros.

Actualmente solo se puede entrar y salir a pie o a caballo.

Apenas ruinas quedan de aquel pueblo turrialbeño que décadas atrás era un pujante poblado rural, con su plaza, su iglesia, escuela y hasta su línea de buses que entraban constantemente.

Incluso algunos recuerdan la pitoreta del tren que iba de San José a Limón sobre rieles que también tocaban el poblado de Jesús María en el distrito La Isabel, cerca del río Reventazón.

Esa zona tiene la influencia lluviosa del Caribe y, debido a un deslizamiento natural, desde hace décadas se le daba seguimiento a la comunidad.

Sin embargo, en el 2007 se acrecentaron los desplazamientos de tierra y siete años después los vecinos alertaron a la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) pues los agrietamientos empeoraron y ese fue el principio del fin de ese poblado.

Jesús María había nacido con el paso del ferrocarril al Atlántico, cuya construcción terminó en 1890 y se mantuvo en operaciones hasta 1991. Solo 16 años después de que el tren cerró operaciones, el pueblo de Jesús María recibió la orden de desalojo total.

Las inspecciones de los geólogos permitieron determinar el alto riesgo que corrían unas 50 familias que vivían en la zona y comenzó el éxodo.

Poco a poco los vecinos fueron dejando sus casas en las que por décadas habían vivido. La escuela, el salón comunal, la delegación policial, el templo y demás edificaciones fueron poco a poco declaradas inhabitables.

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) cortó el servicio de electricidad, mientras que los acueductos colapsaron con el fenómeno geológico.

A partir del desalojo, la vegetación volvió a campear y actualmente recubre los cimientos torcidos del piso de algunas casas que apenas subyacen, así como unas gradas de la vieja escuela y unos postes que, aunque recostados a la vegetación, todavía se mantienen en pie.

De la iglesia, donde cada ocho días llegaba un cura a celebrar misa, solo quedan los paredones. La casa cural desapareció.

Cerca de ahí, siguen en pie las ruinas del salón comunal, que en los últimos meses albergó a los escolares, cuando el centro educativo sucumbió como parte del gran deslizamiento que surgía por los cuatro puntos cardinales.

Luis Eduardo Morales, de 52 años, dice que de las calles por donde pasaba el bus y los camiones de agricultores y ganaderos, no quedó nada.

El hombre permanecía este jueves sentado en el corredor de una casa de madera, al lado del antiguo templo, la cual contrasta entre el panorama de ruinas y todavía soporta las inclemencias, al igual que otras dos de los pocos finqueros que cultivan la tierra o tienen algún ganado pastando ahí.

“Para mi ha sido muy duro haberme ido del pueblo donde nací, me crié y todo, dice este agricultor, quien durante el día pasa en esa vivienda, junto con su padre, de 86 años. Dice que un primo les ayuda en la faena agrícola.

“Tuvimos que salir a la fuerza, no es que quisiéramos, pues se nos dijo que lo único que quedaba era salir”, recordó Morales.

Añadió que las familias comenzaron a recibir las órdenes de desalojo del Ministerio de Salud, pues el deslizamiento afectó de golpe.

Aparte del sonido de la quebrada, los pájaros y las cigarras, ahí no se escucha nada, aunque está a solo dos kilómetros de la calle que comunica Turrialba con Santa Teresita.

Julio Madrigal, geólogo de la CNE, indicó este viernes que “cuando se movió ese deslizamiento, se destruyeron todas las casas”.

Afirmó que la misma erosión del suelo llegó a un punto donde se hizo obligatorio el desalojo. Desde entonces no ha vuelto por esa zona.

Recordó que para ese tiempo también atendían otro deslizamiento en San Miguel de Cachí, Paraíso, carretera a Tucurrique, pero no fue tan grande como el de Jesús María, pues solo afectó la escuela, el comedor comunal y tres casas.

“Ese ya paró. Fue pequeñito”, puntualizó el geólogo.

Onda reforzará lluvias el domingo

Los vientos moderados percibidos este viernes generaron una merma de lluvias en el Caribe, zona norte y Valle Central, y algo similar se prevé para este sábado, sin embargo el domingo se espera un incremento importante de las precipitaciones por el paso de la onda N.° 20.

El Instituto Meteorológico Nacional indicó que las precipitaciones del domingo se concentrarán especialmente en Caribe y zona norte, que fueron las más golpeadas por el reciente temporal.

Ese ente pide precaución en la navegación marítima y aérea, por las condiciones ventosas.

Ante este panorama, la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) pide a la población a mantenerse vigilante de las zonas propensas a nuevas inundaciones así como por deslizamientos y caída de material sobre vías.

Recordó que las regiones Huetar Norte, Caribe y el cantón de Turrialba están con alerta amarilla, mientras que persiste la alerta verde para el Valle Central.

Se pide a los conductores bajar la velocidad y encender las luces del vehículo al conducir con lluvia.

Al antiguo pueblo de Jesús María, Turrialba, solo se puede llegar a pie o a caballo, pues el temporal echó a perder el camino.  Foto: Alonso Tenorio.

Siguen ayudas

La CNE informó de que las acciones humanitarias siguen enfocadas a llevar alimento a las zonas de desastres.

Este viernes, con dos aeronaves de Servicio de Vigilancia Aérea, entraron a Matina, Valle La Estrella y a Telire, por lo que se abasteció por aire a 185 familias.

En total, se han realizado 27 operaciones aéreas para llevar un total de 472 paquetes de alimentos, a lo largo de la semana.

De igual manera siguen las evaluaciones a cargo de los equipos institucionales, para determinar cuántas casas tienen daños parciales o totales.

23 albergues

Más de 2.000 personas ya han regresado a sus hogares por lo que 37 albergues ya se han cerrado.

Aún quedan 1.445 personas en refugios temporales. Sarapiquí es el cantón que más albergues mantiene abiertos con un total de 16, con 1.246 personas, los otros siete están en Turrialba, Jiménez, San Carlos, Guatuso y Limón.

La mayor parte de los servicios de fluido eléctrico fueron restablecidos, mientras que Acueductos y Alcantarillados tiene todos los servicios funcionando con normalidad en las zonas más afectadas.

Por el contrario, las Asociaciones Administradoras de Sistemas de Acueductos y Alcantarillados Comunales (Asadas) aún tiene el reporte de 30 sistemas que permanecen con afectación y 11 que han sido recuperados.

Hugo Solano C.

Hugo Solano C.

Periodista en la sección de Sucesos y Judiciales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.