En sus primeros años se manifestó su afición por la pintura, pero no pudo satisfacer en aquella época sus deseos debido a su extrema pobreza.
A la edad de 15 años fue colocado de aprendiz de pastelero en su pueblo natal, contra su gusto, pues no quiso contrariar a su familia.
La mayoría de nosotros conocemos la pasta de hojaldre, también conocida como mil hojas, la cual es una masa ligera, crujiente y de muchas capas. ¿Pero qué sabemos de su origen? Existen varias historias alrededor de esta crocante pasta, que se elabora prácticamente en todo el mundo.
En pocas líneas, podemos mencionar que varios autores dicen que fue en realidad el pastelero francés Claude Lorrain (también conocido como Claude Gellée), quien alrededor del año 1613, se encontraba elaborando bases para unos pasteles muy populares en esa época, con una masa que llevaba gran cantidad de mantequilla (por lo cual el resultado era ligero y crujiente).
Sin embargo, al final de la preparación se dio cuenta que olvidó integrar este ingrediente.
Para enmendar esta omisión, el pintor estiró la pasta lo más delgada posible y untó la mantequilla, después dobló y estiró la masa para ocultar su omisión.
La sorpresa fue ver que el resultado produjo una masa más crujiente y ligera. O sea, nació como un error. Se sabe que ya existían masas parecidas al hojaldre desde los griegos y árabes, pero eran elaboradas con aceite en lugar de mantequilla o poniendo finas capas de masa una arriba de otra para dar un producto ligero similar al actual hojaldre.
Sin importar el origen del hojaldre, hoy disfrutamos de una gran variedad de productos elaborados con esta pasta. Ya sean salados o dulces, todos disfrutamos de la ligereza y lo crujiente de estos.