
En los últimos meses, varios gobiernos han optado por una medida que hasta hace poco parecía extrema: prohibir el acceso de menores de edad a las redes sociales. Australia abrió el camino a finales de 2025 al impedir el uso de estas plataformas a personas menores de 16 años. Indonesia y Malasia siguieron una ruta similar, mientras otros países estudian restricciones comparables.
Sin embargo, para la oficina de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), esa estrategia corre el riesgo de atacar los síntomas sin abordar las causas.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos publicó un marco de diez recomendaciones para proteger a niños y adolescentes en Internet. Su mensaje central es que impedir el acceso a plataformas digitales no sustituye la necesidad de hacer que esas plataformas sean más seguras.
Según el alto comisionado Volker Türk, muchos de los riesgos que enfrentan los menores en línea no son accidentes inevitables derivados del desarrollo tecnológico, sino consecuencias de decisiones empresariales concretas.
Entre ellas figuran herramientas ampliamente utilizadas por las grandes plataformas digitales, como el desplazamiento infinito de contenido (infinite scroll), la reproducción automática de videos y las notificaciones permanentes. Estos mecanismos buscan prolongar el tiempo de permanencia de los usuarios y maximizar la interacción, pero también pueden fomentar comportamientos compulsivos y afectar el bienestar de niños y adolescentes.
“Los daños que sufren los menores en términos de seguridad, privacidad y bienestar son el resultado de decisiones de diseño y prácticas empresariales que socavan la protección”, señaló Türk al presentar las recomendaciones.
Enhancing the protection of children online is an urgent priority that needs to be done right. Governments and tech companies must make digital platforms safer by design, strengthen data protection, and ensure accountability for those responsible for harm.
— UN Human Rights (@UNHumanRights) May 29, 2026
➡️ @UNHumanRights has… pic.twitter.com/jBWFUrSy1q
La ONU advierte además que las prohibiciones basadas solo en la edad presentan limitaciones prácticas. Muchas pueden eludirse fácilmente mediante mecanismos técnicos relativamente simples. También existe el riesgo de que algunos menores migren hacia espacios digitales menos supervisados y potencialmente más peligrosos.
Por esa razón, el organismo propone incorporar la seguridad desde el diseño mismo de las plataformas.
Las recomendaciones incluyen evaluaciones obligatorias sobre el impacto de los productos digitales en los derechos de la niñez, sistemas de verificación de edad sometidos a estrictos controles de privacidad y una mayor participación de los propios jóvenes en la elaboración de políticas públicas relacionadas con el entorno digital.
La discusión ocurre en un momento delicado en el que se cuestiona el impacto de la conectividad perpetua en la salud mental, la educación y las relaciones interpersonales, en especial entre los más jóvenes.
Para Peggy Hicks, directora de Participación Temática y Procedimientos Especiales de la oficina de derechos humanos de la ONU, las empresas tecnológicas deberían rediseñar sus plataformas para proteger mejor a los menores o afrontar regulaciones más severas y sanciones económicas.
