Revista Dominical

Personajes 2021: Óscar Cascante y Gustavo Viales, diputados cuestionados

Organizaciones a las que el OIJ vincula con el narcotráfico pusieron en aprietos a dos congresistas: comparecencias y explicaciones marcaron su año

Con dos perfiles opuestos, los diputados Óscar Cascante, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), y Gustavo Viales, de Liberación Nacional (PLN), fueron examinados bajo la misma lupa en este 2021 luego de trascender posibles contactos con presuntos narcotraficantes.

Cascante, con 53 años y sin una agenda política notable, sonó por primera vez en los titulares tres años después de iniciada su gestión. Fue en marzo cuando se convirtió en noticia por ver un partido de fútbol desde su curul en el plenario legislativo y, posteriormente, amenazar con una demanda al periodista que lo evidenció.

En el otro extremo, Gustavo Viales, de 30 años, el diputado más joven del Congreso, a veces el rebelde de su fracción, como lo fue en la reforma fiscal, y quien ocupa una de las posiciones más importantes del Partido Liberación Nacional (PLN): secretario general. Ese puesto lo asumió con apenas 28 años y con el reto de organizar al PLN en las elecciones municipales del 2020.

Los dos representantes de Puntarenas –una de las provincias más pobres y vulnerables al narcotráfico por sus condiciones socioeconómicas y geográficas–, son protagonistas en este especial por presuntamente haber estado en contacto con organizaciones sospechosas de narcotráfico y lavado de dinero en los casos Darwin y Turesky, destapados en abril y mayo de este año, respectivamente.

El escándalo provocó la conformación de una comisión legislativa investigadora, la cual, abortó interrogatorios clave y, a tres meses de las elecciones, cerró el proceso sin señalar a los dos congresistas. Sin embargo, las investigaciones judiciales contra ellos se mantienen en la Fiscalía General.

Siendo director de la Escuela de Riojalandia, una de las comunidades más pobladas y marginadas del distrito de Barranca de Puntarenas, Óscar Cascante presentó su nombre para ocupar el primer lugar en la papeleta del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) en las elecciones nacionales del 2018.

Rodolfo Piza, quien fuera el candidato presidencial del PUSC en esas elecciones, dice, sin embargo, no tener más referencias sobre Cascante que las que están en la hoja de vida que cuelga la Asamblea Legislativa en su sitio oficial.

Allegados políticos confirman que Cascante no fue la primera opción del PUSC para participar en el proceso electoral del 2018, pero un empujón político del exdiputado Gerardo Vargas lo impulsó en el proceso interno de la agrupación. Vargas, más adelante, también será protagonista de esta historia.

En mayo de este año, luego de la captura de los integrantes de la banda Turesky, trascendió que el diputado había recibido en al menos 13 ocasiones en su despacho a tres de los sospechosos. No solo los recibió, sino que les concertó citas con autoridades de gobierno y municipales en favor de sus proyectos.

Un informe de seguridad de la Asamblea Legislativa confirmó que tres de los investigados, Luis Guillermo Cartín (fallecido el 6 de mayo), Alejandro Cartín y Robert Soto visitaron las oficinas de Cascante y otros diputados en 30 ocasiones, de las cuales casi la mitad fueron registradas en la oficina del socialcristiano. La primera visita ocurrió dos días después de asumir funciones, el 3 de mayo del 2018, y la última, un día antes de los arrestos.

Cascante admitió que los recibió para ayudarlos como desarrolladores de proyectos de vivienda social, aunque también les tramitó reuniones en pos de la construcción de un hotel de $12 millones en Limón en una propiedad con traslape de terrenos con el Instituto Costarricense de Turismo.

En mayo, en entrevista con La Nación, Cascante sostuvo que el primer contacto con estos sujetos lo tuvo a través de la Asociación de Vivienda de Corredores y por medio del exdiputado Gerardo Vargas, en plena campaña electoral del 2018. Siendo diputado, Vargas también recibió en su despacho a los sospechosos en cuatro ocasiones durante su periodo 2014-2018.

La Fiscalía registró el nombre de Cascante desde el 2019 en las escuchas telefónicas a los investigados. En una conversación, Soto le dijo a Cartín que el diputado era un “mal necesario” para tener acceso a ciertos funcionarios, mientras que el segundo manifestó que había ofrecido regalarle una plata al “diputado amigo”.

El socialcristiano negó esos hechos y sostuvo que sus gestiones las hizo como parte de su trabajo como diputado en beneficio de su provincia.

“Yo no he recibido ningún dinero por ninguna labor que yo haya tenido que hacer como diputado... yo tengo un salario y es suficiente, no tengo la necesidad de recibir absolutamente nada ni de ellos ni de ninguna otra empresa... yo lo rechazo, no he recibido absolutamente nada y no es una conversación que mantienen conmigo como otras conversaciones que se han filtrado. El que se nos mencione no quiere decir que seamos parte de un acto tan cruel, tan ruin como ahí se menciona”, señaló Cascante el 13 de julio ante la comisión que comenzó la investigación.

El Ministerio Público le abrió, desde el 2019, una causa por presunto tráfico de influencias al legislador, quien rechazó dar una entrevista para esta publicación.

A partir de estas informaciones, Cascante se separó de la ya por sí rota fracción legislativa socialcristiana, aunque continúa vinculado al PUSC, pues nunca le pidieron, ni lo hizo por voluntad propia, sumarse a los independientes.

Gustavo Viales fue implicado en el caso Darwin debido a que la noche del 30 de marzo ingresó en su vehículo a un condominio en San Joaquín de Flores, en Heredia, donde días después fue capturado el supuesto líder de una organización a la cual el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) vincula con el tráfico de una tonelada de cocaína cada dos meses.

¿Por qué visitó la casa? Viales asegura que acudió a petición del presidente municipal de Corredores, Bernabé Chavarría, quien le había enviado desde la zona sur, con un desconocido, un dispositivo USB con información relacionada a una denuncia sobre bloqueos y vacunación en el hospital de Ciudad Neily.

El escándalo lo obligó a renunciar a su inmunidad parlamentaria, separarse temporalmente de su fracción y de la secretaría general del PLN. Además, a dejar la presidencia de la comisión de Seguridad y Narcotráfico.

“Estaba en el momento y en el lugar equivocado”, aseguró Viales, quien rechaza cualquier acusación que lo vincule con el narcotráfico.

Sabía que debía apartarse por los cuestionamientos que le caerían encima y sobre el mismo PLN que estaba a la vuelta de cerrar las inscripciones de papeletas para la convención interna de junio. Por eso, su renuncia más emblemática, dijo, fue a la secretaría general, la cual ya retomó.

Pero quizá lo que más lastimó a este diputado de la zona sur fue apagar su voz en el tema del narcotráfico al renunciar a esa comisión que presidió por tres años. “Me acuesto pensando en el giro que esto le dio a mi vida y a mi carrera. En mi vida porque me he tenido que desgastar y en mi carrera porque tenía una voz que podía ser escuchada en el tema del narco y yo sé que esto lo apaga a uno.

“Uno llora en esto y me cuestionaba si yo no era tan fuerte, si la carga que estaba teniendo era mucha y si podía en algún momento demostrar algo o si tenía que morir con esto, salir de la Asamblea Legislativa como uno más. Si podía construir elementos para demostrar, o sea qué voy a decir, lo mismo que usted me cuestionaba, ¿qué vas a decir?”.

Viales insiste en que Bernabé Chavarría no le dio el nombre de la persona a la que debía buscar, solo el número de casa. Con ese dato, dice el legislador, pidió el ingreso al condominio, se registró en la caseta de seguridad y en minutos se topó con quien le entregó la llave de memoria y de quien nunca supo su nombre.

En la casa que visitó esa noche fue detenido una semana después, el 6 de abril, Darwin González, a quien el OIJ identifica como líder de la supuesta organización. Quien lo envió, Bernabé Chavarría, también fue detenido por presuntamente favorecer a ese grupo desde la Municipalidad de Corredores, la cual es, casualmente, gobernada por el papá de Viales, el también liberacionista Carlos Viales.

“Si usted sabe que va a un lugar, que lo van a inculpar, usted evita poner su cédula. Fui yo quien lo hizo, sabiendo que tenía la cámara viéndome. Si hubiese tenido alguna intención ilícita o extraña, uno lo evita, más siendo una figura pública. Yo llegué a la casa, la persona estaba allí, me dice ‘aquí le manda Bernabé’, di la media vuelta y me fui”, relató Viales, quien agregó que nunca más supo de aquel sujeto.

El 13 de abril, precisamente, el diputado reconoció públicamente que faltó a su deber de responsabilidad al no indagar sobre la casa y la persona que visitaría por cinco minutos ese Martes Santo.

De lo que sí dice estar seguro es que el mandadero de Chavarría no era Darwin González. A esa conclusión llegó luego de ver las imágenes de las detenciones del 6 de abril que lo llevaron a reconocer de inmediato, eso sí, la propiedad que había visitado días atrás.

El Directorio Político y el Comité Ejecutivo del PLN ya estaban enterados para cuando Viales dio la conferencia de prensa el 13 de abril. Su relato, según dice, resultó bastante convincente para algunos que hasta lo felicitaron por su entereza en la defensa, pero también sembró fuertes dudas en otros e incluso conoció, por primera vez, las “espaldas más amistosas” de su carrera política.

“Aquí siempre va a existir, y eso lo aprendí de pequeño, gente que le cree y gente que no le cree a uno. Y yo he topado gente que fue la más eufórica en esto, y me la he topado en la cara, y he tenido, en medio de una reunión de otro tema, que parar para referirme a esto porque alguien lo comenta. Y siempre lo he hecho con la misma postura que lo hice con todos los medios de prensa, en la comisión y como lo estoy haciendo ahorita, porque no tengo ningún miedo con esto.

“Ya uno que está planeando su aterrizaje para salir de la Asamblea, lo más que a uno le puede generar tranquilidad son dos cosas: primero, que usted actuó siempre con su conciencia, pero sobre todo que usted puede dormir tranquilo de que dijo lo que tenía que decir. En estas cosas tan serias, lo que uno tiene que hacer es recurrir a las únicas entidades que le pueden dar certeza a un discurso que son las autoridades judiciales”, dijo el diputado en esta entrevista.

Ocho meses después del escándalo, Viales sigue sin creer que alguien intentó inculparlo en este caso, del que espera recuperarse, lograr un sobreseimiento de la causa abierta en la Fiscalía General y seguir, después del 30 de abril del próximo año cuando finalice su periodo, aportando su experiencia política desde la academia y la investigación.

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