
Hay un momento de la obra Bajo terapia en el que el espectador se pregunta “¿Debería reírme de esto?". Ese instante es diferente para cada observador, y es sutil, porque lentamente se pasa de la carcajada al ridículo y a la incomodidad. Primero incomodidad por lo que dicen los personajes; luego, repudio por lo que confiesan.
Esa es la premisa de la obra que presenta el Teatro Espressivo, en Curridabat, desde el 24 de abril y hasta el 7 de junio, bajo la dirección de Rodrigo Durán Valverde. Sí, se trata de una comedia, pero ese es solo el principio. Al final, la obra será un espejo para más de uno.
Todo comienza con tres parejas (demasiado diferentes entre sí) que son citadas por su psicóloga a una terapia de grupo. Pero cuando llegan, la terapeuta no está.
En su lugar, la psicóloga dejó algunos sobres que los participantes deben abrir y seguir las instrucciones de las tarjetas que vienen adentro. Esto detona disputas inesperadas y verdades que nadie estaba preparado para escuchar.
Por un lado están Ariel (Mario Chacón) y Paula (Michelle Jones), “una pareja que ya no pelea por algo... pelea por todo”. Son dos adultos maduros que están sencillamente hartos de escucharse. Tras 29 años de matrimonio, se dedican a repartir culpas y discuten sin cesar por la crianza de sus dos hijos.

A ellos se unen Esteban (Fabricio Fernández) y Tamara (Paulina Bernini), una pareja muy joven que tiene mucha química... quizás demasiada. Dos personas de mente abierta, que disfrutan de una vida sexual muy satisfactoria pero que, en el fondo, no son del todo honestos el uno con el otro.

La pareja de Roberto (Pablo González) y Andrea (Yael Salazar), un hombre tradicional y posesivo con una esposa callada, casera y cohibida. Este dúo aparenta tener todo controlado, con un hijo de ocho años y una situación económica holgada. Pero entre ellos, el silencio pesa más que las palabras.

En síntesis, esta terapia comienza como una sesión para resolver conflictos, y se convierte en una situación incómoda cuando todos empiezan a confesar lo que nunca habían dicho en voz alta.
Rodrigo Durán, director de la obra, reconoció que se trata de un guión complejo, ya que los seis actores del elenco están todo el tiempo en el escenario. En el pasado él mismo participó en una puesta en escena de Bajo terapia, pero en esa ocasión lo hizo como actor, por lo que conocía sus aristas y matices.
“Es una obra de humor inteligente que permite transmitir un mensaje importante. Tanto el humor como el drama, parten de retratar situaciones que no son lindas pero que pueden ser muy cotidianas. Son temas que se pueden dar en las parejas del día a día: celos, crianza, control, sexualidad... Por eso, buscamos que la risa fuera orgánica una consecuencia de eso, del retrato de esa situaciones, y simplemente surge una risa incómoda, por identificación, por culpa o incluso por rechazo”, declaró Durán a Áncora.
Eso sí, quienes asistan a ver Bajo terapia deben tomar en cuenta que es una obra que no titubea para tocar temas tabú o delicados. Por eso, y por sus temáticas de sexualidad y violencia, es recomendada solo para mayores de 15 años.
Bajo terapia inicia como una comedia, pero un momento, todos empiezan a confesar lo que nunca habían dicho en voz alta.
Además, la obra requiere que el espectador haga un ejercicio de abstracción para seguir el juego de las tarjetas que propone la ausente psicóloga. Es decir, en esos momentos en los que una pareja discute y alguno opta por guardar silencio, los protagonistas de Bajo terapia no callan, al contrario, doblan la apuesta. Estas parejas no se guardan nada, sino que expulsan sus emociones al primer toque (casi todos ellos).
Asimismo, los personajes tienen características de humor añejo o comportamientos discriminatorios que incomodan, pero ese es uno de los objetivos de la obra, incomodar para ubicar al espectador frente a un espejo en el que se refleja la sociedad actual. Porque sí, hablar de las relaciones interpersonales de otros es facilísimo, hasta que se convirten en un reflejo de uno mismo.
Incluso, algunos de los espectadores pueden llegar a empatizar o concordar con los personajes, pero poco tiempo después ese mismo personaje dejará caer un comentario para destrozar esa empatía.
“Hay un punto de giro en el que el público conecta, cada persona desde su lugar, desde su experiencia, algunos desde la incomodida o la culpa, otros con la risa incómoda y otros con llanto, pero eso se logra porque se trata de un buen texto”, declaró el director Rodrigo Durán.

Escrita por Matías del Federico y adaptada por Daniel Veronese, Bajo terapia se estrenó en el teatro Metropolitan de Buenos Aires, Argentina, en enero del 2015. Desde entonces, se mantuvo dos años en la cartelera y un año de gira por el país. Se ha llevado a 16 países de Latinoamérica y Europa y ha sido traducida a ocho idiomas.
Las funciones se realizan en el Teatro Espressivo los viernes y sábados a las 8 p. m., y los domingos a las 6 p. m. hasta el 7 de junio. El costo de la entrada es de ¢12.500 y están disponibles en el sitio espressivo.cr o mediante el WhatsApp 6360-9158.
