En la noche patria del 14 de setiembre, Cartago tenía vallas, policías y dos grupos separados por pocos metros. En medio de esa tensión, un ciudadano cuestionó al ministro de Estado y expresidente Rodrigo Chaves. La respuesta fue la burla.
Alrededor de las 7:40 p. m. el ministro encargado de la Presidencia y Hacienda, Rodrigo Chaves Robles, se acercó a las vallas que separaban a las autoridades oficiales de sus seguidores.
Ahí saludó a sus cercanos con besos, abrazos y muchas fotografías que pedían los padres para sus hijos o para ellos mismos. Chaves avanzaba acompañado por un fuerte dispositivo de seguridad, con numerosos guardaespaldas que lo custodiaban y limitaban el acercamiento de la prensa.
Aproximadamente a las 7:45 p. m. un ciudadano cartaginés le cuestionó por qué debía presentar su cédula de identidad para ingresar a la Plaza Mayor de Cartago.
Chaves ignoró el primer cuestionamiento. El ciudadano, sin embargo, volvió a insistir.
—“¿Por qué no me responde? Soy un ciudadano", le reclamó el hombre que trabaja en turismo.
Entonces reiteró la pregunta sobre la forma en que había ingresado a la plaza y añadió que le habían pedido identificación “como si fuera un delincuente”.
Chaves reaccionó de inmediato levantando los hombros y le respondió como si estuviera respondiéndole a un niño: “Yo no sé por qué”.
—“Porque ustedes lo ordenan”, le responde el ciudadano.
—El ministro: “Vaya cómprese una cremita de rosas”, en referencia al medicamento entregado por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Esa frase es recurrente escucharla entre los seguidores oficialistas cuando alguna persona cuestiona al gobierno.
Inmediatamente, Chaves hizo un gesto con la mano, como indicándole que estaba “hablando mucho”. El ministro amagó con retirarse, pero el ciudadano alcanzó a decirle:
—“Cuando no tenga inmunidad, nos vemos”.
La frase desató la furia de Chaves, quien le respondió con una canción infantil y le lanzó un “beso”. Con los pulgares pegados a las sienes y los demás dedos extendidos, que movía hacia abajo, sacó la lengua y cantó: “Lero, lero, calzón de cuero, ese chiquillo llora por su ternero”.
La frase tuvo una variación respecto de la canción original. En lugar de “la vaca llora por su ternero”, Chaves utilizó “ese chiquillo”, en referencia al ciudadano que lo cuestionaba.
Freddy González, el escudero detrás de Chaves
Detrás de Rodrigo Chaves estaba Freddy González, secretario general del Partido Pueblo Soberano (PPSO).
Tras observar la escena que acababa de protagonizar el ministro, González comentó con personas del Gobierno que la decisión de salir a saludar había sido de Chaves y que él no se la iba a negar: “¿Qué iba a hacer?”, mientras reía.
Durante la conferencia de prensa de este miércoles, la presidenta Fernández calificó de “error” la actuación de su ministro, pero rechazó destituirlo como se lo solicitaron diputados de oposición.
Chaves, por su parte, defendió su actuar. Según dijo, buscaba “desactivar” el intercambio. Admitió que la RAE reconoce que la expresión se usa para burlarse de una persona.
‘Es un payaso, lástima la investidura que él tiene’
En entrevista con La Nación, el ciudadano que cuestionó a Chaves y que prefirió guardar el anonimato, narró lo acontecido.
Aquel 14 de setiembre no tenía nada de excepcional. Había ido solo, como acostumbraba cada año, y, según contó, no llevaba pancartas ni pretendía participar en ninguna manifestación.
Lo que sí fue distinto ocurrió en el ingreso. Por primera vez, le pidieron la cédula y lo revisaron de pies a cabeza antes de permitirle entrar.
El episodio terminó llevándolo frente a Rodrigo Chaves, a quien le reclamó por las restricciones para ingresar a la plaza.

Después del intercambio, su teléfono se llenó de mensajes de apoyo. También recibió algunas críticas, incluso de un hermano que lo calificó de “ridículo”.
Pero lo que más le quedó fue la molestia por la respuesta del ministro.
—“Es un payaso y qué lástima la investidura que él tiene”, dijo al recordar el episodio.
El ciudadano no piensa volver a las actividades mientras continúe el actual gobierno, si las condiciones de ingreso se mantienen.
“Creo que es un país libre de expresión. Las personas tienen derecho a expresar su incomodidad con cosas que pasan, como estas”, afirmó.
‘Cartago fue sitiado’
Cartago no vivió una fiesta patria habitual. En palabras de la diputada liberacionista Janice Sandí, “Cartago fue sitiado”.
El descontento de los cartagineses fue notorio. Una ciudadana de esa provincia se acercó al alcalde del cantón central, Mario Redondo, para externarle sus quejas por el fuerte operativo policial.
La mujer le señaló el malestar de los cartagineses por el operativo: “La gente está muy enojada”, le hizo saber. El jerarca únicamente le respondió que “desconocía los detalles del operativo”.
Lo que tradicionalmente era una fiesta de fervor patrio para los cartagineses, se convirtió en un sitio bajo un fuerte dispositivo policial que incluyó a una de “las bestias”, el vehículo blindado que participa en allanamientos o intervenciones de crimen organizado.
Según la Real Academia Española (RAE), sitiar significa “cercar un lugar, especialmente una fortaleza para intentar apoderarse de ella”.
La Vieja Metrópoli, la antigua capital costarricense, fue la única provincia en la que el oficialismo no ganó en las pasadas elecciones de febrero. Allí, el Partido Liberación Nacional (PLN) se impuso a Pueblo Soberano (PPSO) por tres puntos porcentuales.
La Plaza Mayor de Cartago, donde se ubican las ruinas y frente a la Municipalidad, fue escenario de los actos de Independencia. Los cuatro costados estaban fuertemente custodiados por oficiales, vallas y retenes.
A cada ciudadano que quisiera ingresar le requisaban sus pertenencias y le pedían cédula de identidad, según se pudo constatar a partir de relatos de los ciudadanos y de los reporteros de este medio que asistieron al lugar.
—“Ay, de La Nación no... tuvo que haber llegado antes”, respondió un oficial de la Fuerza Pública cuando un reportero intentó ingresar, al costado noreste tras recorrer los cuatro extremos para verificar el dispositivo de seguridad.
El policía hizo una pausa. Su compañero le dijo algo y, finalmente, accedió a dejarlo pasar, entre burlas.
No fue la única restricción a la prensa.
Otro reportero de este medio fue alejado, por un oficial, de un sitio donde reportaba la “faroleada”, pese a contar con autorización inicial; mientras un periodista del Semanario Universidad fue expulsado por la Fuerza Pública.
La Plaza Mayor, dividida en tres
Los choques entre la oposición y el oficialismo fueron la tónica. Sin haber iniciado el Consejo de Gobierno, alrededor de las 4:30 p. m., ocurrió el primer incidente de violencia.
Dos ciudadanos cartagineses opositores fueron expulsados por oficiales de la Fuerza Pública, tras un altercado con los manifestantes afines al gobierno dentro de la Plaza Mayor.
Ese fue solo el inicio. La división no solo era ideológica. La Plaza Mayor fue dividida en tres secciones.

Frente a la Municipalidad estaba dispuesto el escenario donde se celebraría el Consejo de Gobierno, encabezado por Laura Fernández, junto con su gabinete e invitados especiales.
Detrás, dentro de la Plaza Mayor, se ubicaban los seguidores del chavismo. Al costado oeste, frente a El Rey y fuera del parque, se concentraban los opositores.
Estos últimos ocupaban apenas una calle y un pequeño tramo de acera. La mayor parte del espacio estaba reservada para las actividades del Gobierno y sus seguidores.
La cercanía entre los grupos hacía inevitable el intercambio de insultos y descalificaciones. Desde allí se escuchaban calificativos como “comunistas”.
A los manifestantes opositores, en su mayoría jóvenes, también les recriminaban ser “usados” y les señalaban su “falta de experiencia”. Incluso un chavista dijo estar “dispuesto a ir a la guerra”.
Del otro lado, la respuesta llegaba a gritos: “¡Fuera, Chaves!”, “¡Democracia!” y cuestionamientos sobre si los oficialistas habían sido llevados hasta el lugar a cambio de un plato de arroz con pollo.
Ciudadanos cartagineses y la diputada Janice Sandí denunciaron que seguidores del Gobierno fueron trasladados en buses desde otras zonas del país. Su principal reclamo es que los brumosos fueran excluidos de su plaza, de la Plaza Mayor.
Freddy González, secretario general del PPSO, dijo que él y miembros del movimiento cooperativo acudieron “de forma orgánica” para llevar capas, alimentación y servicios sanitarios, pero no explicó cómo se financiaron esos gastos.
Saludos oficialistas
La noche transcurrió entre tensión, un fuerte cerco policial y discursos oficiales. Laura Fernández y Rodrigo Chaves se acercaron en dos ocasiones a saludar, pero solo al sector de sus seguidores.
Consultada sobre la manifestación opositora, la presidenta guardó silencio, mientras Chaves negó que hubiera una protesta, pese a que la “faroleada” se desarrollaba a pocos metros.
Colaboró la corresponsal Keyna Calderón y el periodista Cristian Mora.
