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Moody’s dice que no estamos ni tan bien ni tan mal

Calificación está condicionada a seguir adelante con el acuerdo con el FMI y cimplir la regla fiscal

La ligera mejora en la calificación de la deuda pública, otorgada por la agencia Moody’s, es una buena noticia. Después de mucho tiempo de criticarnos por no tomar las decisiones necesarias con vistas a resolver el problema fiscal, Moody’s reconoce que el país dio algunos pasos en la dirección correcta.

Moody’s no cambia el grado de la deuda, solo la perspectiva, que pasa de negativa a neutral. Esto significa que la agencia considera que la situación fiscal es menos pesimista que antes. No dice que ya estamos bien, sino que no estamos tan mal.

El cambio de perspectiva se justifica, según Moody’s, porque el gobierno tiene ahora menos necesidad de fondos para cubrir el faltante, debido a la reducción del déficit fiscal. Que la recuperación de la economía durante la pandemia haya sido mejor de lo anticipado es un gran factor de contribución a la mejora fiscal, gracias a la generación de ingresos adicionales para el fisco.

Moody’s resalta la capacidad del país para adaptarse a shocks externos. Únicamente tres recesiones en los últimos 50 años. Es lo que ahora llaman resiliencia.

Pero con eso no alcanza. Moody’s condiciona la mejora a que Costa Rica mantenga la disciplina fiscal hacia adelante, es decir, supone que la próxima administración continuará la ejecución del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y se apegará a la regla fiscal.

En palabras simples, nos tira la pelota a los votantes. Somos nosotros quienes debemos analizar muy bien cuál candidato, entre tantos, tiene la capacidad de llevar a la práctica lo que se requiere para cumplir las metas establecidas en el acuerdo con el Fondo.

No he escuchado a ningún candidato decir que desechará el acuerdo si llega a la presidencia, pero la mayoría, si no todos, afirman que lo revisarán y le harán ajustes.

Surgen entonces varias interrogantes: ¿Cuáles serían los cambios que propondrían? ¿Cuál sería la viabilidad de los cambios para conseguir el objetivo de estabilizar la deuda pública a mediano plazo? ¿Tendría el candidato la capacidad y voluntad de cumplir la regla fiscal, que es parte integral del acuerdo con el Fondo? Si no, ¿cómo equilibraría las finanzas públicas? ¿Cuál sería el énfasis de los ajustes que propondría: más o menos recorte de gasto, más o menos impuestos? ¿Cuánta importancia le daría a aumentar la capacidad de la economía para crecer más rápido?

lmesalles@ecoanalisis.org

El autor es economista.