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¡Llegó la hora de cumplir!

Cerrado el expediente ‘Ottongate’, la Asamblea Legislativa debe dejarse de excusas y aprovechar los próximos 10 meses

Hace algunos años, escuché a alguien decir que se debe tener mucho cuidado a la hora de señalar a otra persona con la mano. Usted puede hacer la prueba. Al cerrar el puño, notará que mientras el dedo índice apunta en dirección al señalado, hay otros tres dedos (medio, anular y meñique) que están señalando en dirección contraria, es decir, hacia usted.

Este simple ejercicio resultaría muy útil en la Asamblea Legislativa en momentos en que una buena cantidad de diputados parecen estar consumidos en las aguas profundas del cálculo electoral para justificar su inacción.

El tremendo gazapo cometido por el presidente de la República, al nombrar a Ottón Solís representante del país ante la OCDE, les abrió una oportunidad a aquellos que disfrutan de la tribuna con el «puño acusador».

Sin embargo, en medio del triquitraque de reclamos (algunos bien merecidos) que recibió el mandatario, a varias bancadas de la oposición se les fue la mano al amenazar con bloquear los proyectos que requiere el país.

¿Qué tiene que ver una cosa con otra? La realidad es que condicionar el estudio de la agenda legislativa a que el presidente le quitara la credencial de la OCDE al fundador de su partido suena a puro y chabacano revanchismo.

El plenario bien pudo utilizar la hora de control político para discutir la legalidad del nombramiento de Solís y hasta para debatir posibles medidas dentro del marco del reglamento legislativo.

Pero el resto del tiempo debió aprovecharse para desatascar iniciativas que los mismos diputados han exigido para aliviar las finanzas públicas, lograr la reactivación de la economía y apoyar a sectores golpeados por la pandemia.

Muchos congresistas ven como un triunfo el descarrilamiento de la designación de Ottón Solís, pero muy pocos lamentan los meses perdidos a causa de berrinches, vacaciones, brotes de covid-19 y discursos de precampaña.

Ahora, cerrado el expediente del Ottongate, la Asamblea Legislativa debe dejarse de excusas y aprovechar, con real patriotismo, los próximos 10 meses para sacar la trascendental tarea que tiene pendiente. ¡Llegó la hora de cumplir!

La última sesión de los actuales diputados será el jueves 5 de mayo del 2022. Si no cumplen su labor, ojalá recuerden los tres dedos que podrían delatarlos en caso de que quieran culpar a otros por su incapacidad.

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