Columnistas

Las mil muertes del CNP

El CNP es el ejemplo más obsceno de impudicia descarada contra todos los protagonistas de su gestión, menos los que de él se benefician

Hay horas oscuras que hacen perder sentido a las denuncias. En esos instantes de impotencia, la democracia se enferma. Ese es el caso del descaro impune, de la legalidad cómplice de la injusticia, la inequidad y el buen tino. Hablo del CNP.

El modelo de atropellos enquistados en el sistema es casi siempre el mismo. Se encuentra un sector vulnerable, legítimamente necesitado de apoyo estatal y se le pone como escudo. Después viene una ley distorsionante, una institución opaca, un lobby de clientelismo privilegiado, y así queda montado un tinglado que campea por sus fueros. Y busque usted cómo enfrentar esa pérfida serpiente sin que lo acusen de insensibilidad social, cuando no de neoliberal.

El CNP es el ejemplo más obsceno de impudicia descarada contra todos los protagonistas de su gestión, menos los que de él se benefician. Como único comprador, al pequeño agricultor le paga poco sin que pueda reclamar. Un millón doscientos mil niños, miles de enfermos en hospitales, policías y privados de libertad reciben alimentos de mala calidad, a precios muy por encima del mercado. Pero al gran intermediario le sirve de mampara para vender con sobreprecios a un mercado cautivo.

Amarradas, las instituciones tienen que comprarle al CNP de forma exclusiva. Si el CNP no puede suplir carne, los enfermos se quedan sin ella. La ley le da patente de corso. Eso no es lo peor. Lo peor es la sordera política.

Los medios de opinión se estrellan contra esa impunidad perniciosa. No importan fechorías. Nada hace mella a una voluntad política timorata. Contra el sofisma ideológico del CNP desmaya todo intento de cambio. A punto de aprobación, retroceden reformas que alguna voz “superior” frenan. Nada logra quitar ponzoña a esa sierpe engullidora de fondos públicos.

La pasada legislatura se empeñó en ponerle coto. Sus audiencias fueron drama ejemplar de autonomía perversa. La prensa ha sido unánime y contundente en denuncias fundadas. La academia abundó en estudios. Y si la evidencia no faltó, tanto mayor es la impotencia ciudadana. Sin votos en la Asamblea, voluntad en los partidos y valentía en el Ejecutivo, la mejor dosis de realismo no da margen a la esperanza. Las mil muertes anunciadas del CNP gozan de buena salud. Rodrigo Chaves, ¿quería una bronca que valga la pena? ¡Ahí la tiene!

vgovaere@gmail.com

Velia Govaere, exviceministra de Economía, es catedrática de la UNED y especialista en Comercio Internacional con amplia experiencia en Centroamérica y el Caribe. Ha escrito tres libros sobre derecho comercial internacional y tratados de libre comercio. El más reciente se titula “Hegemonía de un modelo contradictorio en Costa Rica: procesos e impactos discordantes de los TLC”.

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