Columnistas

La libertad y el equilibrio

No puede haber democracia sin medios de comunicación libres y responsables. Solo si se fortalecen los contrapesos, lograremos equilibrar las fuerzas de los gobernantes

La libertad está ligada a nuestra capacidad de actuar, según nuestros valores, voluntad, obligaciones, respeto e integridad. No hay libertad si hay opresión o coacción, como sucede en muchos países, donde hay un gobierno autoritario. La libertad es un derecho humano fundamental y solo si lo respetamos será garantía de progreso y bien común.

La libertad en nuestra patria nos ha costado mucho y es nuestro mayor tesoro como nación. La libertad significa responsabilidad, solidaridad, respeto, tolerancia, integridad, igualdad, justicia, imparcialidad, equidad, bondad, responsabilidad, gratitud y honestidad.

La libertad tiene límites cuando afecta la libertad de los otros y obliga al diálogo, la compresión y a una sociedad más abierta. La libertad de opinión debemos fortalecerla, ya que es la base de nuestra democracia, muchos pueblos desearían tener un sistema democrático como el nuestro. Todo medio de comunicación tiene una gran responsabilidad social y la obligación de ser profundo en el análisis de los hechos y la apertura a quienes difieren.

Solo si hay libertad en los innumerables medios de comunicación, tendremos siempre los contrapesos que requiere una democracia. Una democracia madura debe tener la capacidad de debatir ideas en todos los medios de comunicación, sin miedo a ser censurado.

Todos los medios de comunicación, prensa escrita, radio, televisión y web, tienen que difundir ideas y opiniones que nos permitan fortalecer nuestra democracia. En nuestro país se regula la libertad de expresión, estableciendo límites y responsabilidades. Ningún medio puede incitar a la violencia y al odio. La libertad de expresión significa deberes y responsabilidades para proteger el orden público, la salud moral, la libertad religiosa, racial y todos los derechos humanos.

No se debe limitar el derecho de los medios de comunicación a investigar y expresar sus opiniones y las de los actores sociales. Son los medios de comunicación, con libertad y responsabilidad, los que fortalecen la democracia. Todo medio de comunicación puede defender sus ideas y las de sus colaboradores —por medios electrónicos, radiales o escritos—, con toda libertad, sin censura previa y estando claros de las responsabilidades posteriores, fijadas por nuestro ordenamiento jurídico.

El tener libertad de expresión es un derecho de pocas democracias en el mundo. El limitar, directa o indirectamente, con los controles económicos o restricciones, que siempre tiene un gobernante, es una grave acción que afecta a cualquier democracia.

Todos tenemos nuestras opiniones y lo importante es el respeto y la imparcialidad. No puede haber democracia sin medios de comunicación libres y responsables. Solo si se fortalecen los contrapesos, lograremos equilibrar las fuerzas de los gobernantes.

Los poderes Legislativo y Judicial, la Contraloría General de la República, las cámaras empresariales, los sindicatos y un importante tejido social, que son los que equilibran el poder central del Gobierno.

Montesquieu decía: «Todo hombre que tiene poder se inclina por abusar del mismo; va hasta que encuentra límites. Para que no se pueda abusar de este, hace falta que, por la disposición de las cosas, el poder detenga al poder».

Nuestro país está demasiado entrabado, hemos hecho un Estado demasiado grande e ineficiente. No es fácil gobernar este país, de eso todos los costarricenses debemos estar claros. Bien hace el Gobierno en luchar contra los privilegios, las practicas monopolistas, la corrupción y los entuertos que dificultan la apertura de más empresas y, por ende, la creación de más empleos.

En esa lucha por poner a trabajar a Costa Rica, todos los costarricenses debemos acompañarnos. Tenemos que parar los sobreprecios en todas las obras del Gobierno. Los medios de comunicación deben ser aliados para denunciar los delitos de cohecho, malversación y tráfico de influencias.

Es importante que nuestro sistema de justicia pueda actuar rápidamente y que el Estado se pueda resarcir de esos casos de corrupción. El Gobierno debe preocuparse por rescatar la confianza y la credibilidad, todo dentro de nuestro marco jurídico. Es el momento de unirnos en un proyecto país; está bien señalar errores del pasado, pero no podemos polarizar más nuestra sociedad. Los problemas de desempleo, educación y desigualdad son muy grandes. Corrijamos los errores del pasado, pero trabajemos duro por nuestra democracia, la libertad y los valores. Esta es una lucha de los medios de comunicación, el Gobierno, los poderes Legislativo y Judicial y de toda la sociedad. Es el momento de conciliar y unirnos, nuestro enemigo es la desigualdad y la injusticia.

jorge.woodbridge@icloud.com

El autor es ingeniero.

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