Columnistas

Entre líneas: Vacunación VIP

Preservar la integridad del programa de vacunación y el respeto a las prioridades es indispensable por razones de salubridad, pero también para acrecentar la confianza en las instituciones democráticas

En todo el mundo, y especialmente en América Latina, la corrupción distorsiona y desprestigia los programas de vacunación y, con ellos, a la institucionalidad y a la política misma. El ministro de Salud de Ecuador está bajo investigación por el desvío de un lote de dosis al hogar de ancianos donde reside su madre y el de Argentina se vio obligado a renunciar por irrespetar la fila.

En Brasil, el alcalde de Manaos encara una investigación penal por conceder acceso preferencial a sus amigos. Su caso es uno de muchos detectados en todo el vasto territorio del gigante suramericano. El enojo crece entre la población y los grupos con legítima aspiración a la vacunación prioritaria. El blanco de la ira no son únicamente los «colados» en la fila y sus favorecedores, sino también las instituciones.

En Perú, un viceministro de Salud es objeto de repudio generalizado por su vacunación anticipada, así como la de su esposa, una hermana, dos hijos y un par de sobrinos. Además de la ministra de Salud, la de Relaciones Exteriores se vio obligada a renunciar por un escándalo de vacunación anticipada. El expresidente Martín Vizcarra, único reconocido entre los últimos mandatarios por plantarse ante la corrupción, también está en entredicho por haberse hecho vacunar cuando el país ni siquiera había logrado formalizar contratos de aprovisionamiento con las casas farmacéuticas.

La indignación popular infla las velas de demagogos y extremistas como Keiko Fujimori, hija del encarcelado expresidente, que ofrece una «demodura», como si fuera posible sintetizar dos conceptos tan opuestos. El fenómeno se repite en Ecuador, con signo de izquierda, y así a lo largo y ancho del continente.

Las autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social dicen tener la distribución de vacunas bajo control, desde la llegada al país hasta la aplicación. Por lo pronto, las desviaciones del programa han sido pocas y no involucran a personas de rango. Los casos bajo investigación se relacionan con personal de centros médicos, como los de Liberia y Alajuela.

La Caja no debe ahorrar ningún esfuerzo para prevenir abusos. Preservar la integridad del programa de vacunación y el respeto a las prioridades es indispensable por razones de salubridad, pero también para acrecentar la confianza depositada en las instituciones democráticas. Un programa paralelo de vacunación VIP, como se le llama, es repugnante en cualquier país, pero más en uno como el nuestro.

agonzalez@nacion.com

Armando González R.

Armando González R.

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad de Costa Rica y Máster en Periodismo por la Universidad de Columbia, en Nueva York.

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