Cada ciudad, región o país tiene una o varias fuentes de riqueza que funcionan como imanes de población y desarrollo económico y cultural. Costa Rica tiene las suyas.
Alrededor del mundo, las fuentes son muy variadas. Una clásica son los yacimientos de petróleo o de metales. También, puede tratarse de una condición geográfica, como un puerto o un canal marítimo que enlaza partes estratégicas del mundo.
Otra puede ser la cantidad de personas que viven bajo una misma nacionalidad con unas mismas reglas de comercio, lo que facilita llegar a muchos clientes siempre que haya excelentes canales de transporte, comunicación y logística, además de normas claras.
También están las tierras fértiles y los cultivos de alto rédito, y ni qué decir del desarrollo tecnológico como fuente de riqueza de una nación.
Existen otras modalidades: la historia y la arquitectura de un país, o bien su capacidad de transmitir la cultura mediante el cine, la música y el arte. Los espectáculos también son fuente de riqueza, al igual que la cocina.
¿Cuál es la riqueza de Costa Rica? Si nos guiamos por datos económicos, podríamos decir que entre las principales están la producción de dispositivos médicos y los servicios de back office para empresas (contabilidad y recursos humanos, por ejemplo), gracias a la inversión extranjera. Sin embargo, me tomo la impertinencia de señalar otras fuentes que han propiciado estas.
La riqueza de Costa Rica está en su estabilidad, en la paz, en la protección de la naturaleza y en la solidaridad.
Se trata de un pueblo que creó y aceptó un esquema solidario de salud en el que se aspira a que todos paguen, cada uno a su medida, para que todos sean atendidos. La riqueza está también en la educación gratuita y obligatoria como método de ascenso económico, junto con el respeto a las libertades individuales y las garantías sociales.
La estabilidad se sustenta también en el derecho de reclamar justicia a un sistema independiente del poder, seguridad jurídica que funciona como un imán para el desarrollo.
Sin embargo, toda fuente de riqueza se deteriora y muchas se agotan; por ello, numerosas civilizaciones han desaparecido o han venido a menos. Las fuentes nuestras parecen ser rescatables y renovables, pero se han deteriorado por el debilitamiento o la inacción del Estado como árbitro y como encargado de satisfacer las necesidades comunes.
Aun así, cada quien tendrá su criterio sobre la riqueza del país.
Posdata: En naturaleza, además de la protección, deberíamos avanzar hacia la integración con el medio ambiente. El desarrollo urbanístico e industrial no debe ser enemigo de la armonía con el entorno. Me lo recordó un gavilán que vi un día de estos cerca del puente sobre el río Burío, en el entorno urbano de Heredia centro.

