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Alguien quiere que usted no lo sepa

En las redes sociales se disparan mensajes para desprestigiar el periodismo profesional y, así, distraerlo a usted de la gravedad de lo que es un financiamiento electoral paralelo

“La tarea del periodismo de investigación es publicar la noticia que alguien no quiere que se publique”. La frase, de autor desconocido, es la que resuena desde el primer día de clases en un aula de Periodismo.

Justo eso es lo que hoy, en la práctica profesional, vivimos los periodistas que damos a conocer el aparente financiamiento paralelo de la campaña del Partido Progreso Social Democrático (PPSD), que postula a Rodrigo Chaves.

El candidato, el partido, seguidores, influencers y hasta troles desvirtúan la noticia. Ese es el motivo por el cual la campaña la centran en desacreditar a los periodistas y degradar a los medios de comunicación profesionales por informar con datos, no con rumores, sobre el fideicomiso usado, al parecer, para pagar gastos electorales, un esquema prohibido y sancionado por la legislación.

La plataforma son las redes sociales. Desde allí, disparan mensajes para desprestigiar a los informadores y, así, distraerlo a usted de la gravedad de la noticia. Tan maquiavélica es la estrategia que han llegado al punto de ponerle a la propaganda política el disfraz de periodismo. El fin justifica los medios y, por ello, se valen de periodistas (figuras mediáticas) para desacreditar el trabajo de los verdaderos periodistas.

La táctica parece tomada del libro 1984, de George Orwell: “Si el líder dice que tal evento no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco”. Por el contrario, la misión del periodista es informar que dos más dos son cuatro y mostrar la prueba de que es así, como ocurre ahora con las cuentas bancarias del fideicomiso, donde fechas y facturas hacen presumir un financiamiento paralelo que no se ajustaría a la transparencia que exige la ley.

Todo periodista que se respete, pero que respeta principalmente a su país, tiene la obligación de investigar e informar, pero la respuesta cliché de los políticos politiqueros es mirar a la cámara y negarlo un sinfín de veces. Y, también, difamar al informador.

Son aceras opuestas: incomode a quien incomode, el propósito del periodismo es cuestionar y dar a conocer sus investigaciones para que nadie se queje luego de que “ningún medio de comunicación dijo nada de eso”.

amayorga@nacion.com

Armando Mayorga

Armando Mayorga

Ingresó a La Nación en 1986. En 1990 pasó a coordinar la sección Nacionales y en 1995 asumió una jefatura de información; desde 2010 es jefe de Redacción. Estudió en la UCR; en la U Latina obtuvo el bachillerato y en la Universidad de Barcelona, España, una maestría en Periodismo.

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