Tras una jornada intensa, que arrancó a las 7 a.m. del domingo y lo llevó a cumplir con varios compromisos, Álvaro Ramos, candidato del Partido Liberación Nacional, cerró los recorridos en Desamparados.
Cerca de las 5:20 p.m., el candidato verdiblanco tenía planeado pasar por el Balcón Verde, sede de la agrupación política en La Sabana, descansar y esperar los resultados de las elecciones.
Álvaro Ramos aseguró que percibe un cambio grande del voto calculado a un voto más emocional y esperanzado entre los costarricenses. Así lo expresó en su última visita a un centro de votación durante la jornada de elecciones nacionales.
Su última parada fue en la escuela Joaquín García Monge, en Desamparados.
El día de trabajo de Ramos comenzó con un desayuno en el Hotel Crowne Plaza Corobicí, donde más tarde estaría pendiente de los resultados.
Ramos asistió a misa y, a las 10 a.m., se presentó a votar en la escuela Juan XXIII, en San Antonio de Escazú. Avanzar no fue sencillo. Entre simpatizantes, curiosos y equipos de prensa, el trayecto hasta la junta receptora de votos se convirtió en una prueba de paciencia.
“Estamos muy conmovidos; siempre ha sido una gran alegría para nosotros votar, incluso cuando vivíamos afuera. Nos sentimos muy contentos, muy ilusionados. Ha sido un movimiento desde la ilusión, desde la esperanza; no es un movimiento del cálculo o del voto útil. Es un movimiento de la gente conmovida, porque este es un proyecto por el país y no por un partido”, dijo Ramos.
Tras emitir su voto, Ramos no se marchó de inmediato: acompañó a su esposa a otro recinto electoral.
Álvaro Ramos, de 42 años, espera dar la sorpresa y extender las elecciones a segunda ronda o, como dijo durante su recorrido, lograr la victoria sin necesidad de volver a las urnas.


