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Más ticos claman al IMAS por ayuda para encarar pobreza

186.000 personas formalizaron solicitud de subsidio durante el 2021; fueron 76.000 más que el año anterior. Trámite se prolonga por meses

“Toda la vida ha sido un martirio ir a pedir una ayuda al IMAS. Antes eran un montón de papeles lo que había que llevar, y luego decían que ya no había presupuesto y que había que volver a llevar todos los papeles. Desde hace unos días he ido porque tengo una hija con una discapacidad cognitiva y ocupo una visita para que me le den el seguro por el Estado, pero ahorita ha sido algo imposible y yo no tengo cómo pagar un doctor aparte.

“Es lo peor ir al IMAS a pedir alguna ayuda o algún tramite, se ha vuelto casi misión imposible”.

El testimonio de Mary Maroto, una jefa de hogar de 53 años y habitante de Los Ángeles de Cartago, describe los apuros que pasan los que buscan tramitar ayudas del Estado, sin que todos los logren, pues los solicitantes son muchos.

Solo en el 2021, 186.000 personas consiguieron ser atendidas en el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) para pedir un subsidio con qué atender necesidades básicas.

Esa cifra de solicitantes representa el 14% de los 1,3 millones de personas en Costa Rica que viven bajo la línea de pobreza, pero además el número es 69% mayor que los 110.000 que hicieron las gestiones un año atrás, en 2020.

Sin embargo, los números podrían ser más gruesos, pues hay otro gran grupo que ni siquiera logra conseguir un espacio para presentar su situación económica y optar por alguno de los 42 programas que ofrecen ayudas. En el 2020, solo un 9% de los 1,2 millones de intentos para presentar la solicitud obtuvieron una cita, mientras que el año pasado, cuando la cantidad de intentos subió a 1,3 millones, solo consiguieron la cita un 13% del total.

Entre las miles de solicitudes que llegan también hay casos como los de Yesenia Montoya, que pese a conseguir una cupo, enfrentó otras dificultades. “Yo llamé al IMAS, expuse mi caso, me dieron una cita como para tres meses después y cuando llegué a la cita con lo que me habían solicitado, me dicen que nunca me abrieron la ficha, entonces que en realidad no pueden hacer nada y que en ese momento no me la podían hacer, que llamara en mayo para que me hicieran la ficha y ahí sí poder sacar la cita. Y llamo y ahora me dicen que la ficha por teléfono no me la pueden hacer aún, y que no hay citas para que me la hagan”, contó la madre jefa de hogar.

Entre los intentos también hay muchos como el de Lourdes Zúñiga, quien se quedó esperando la llamada. “A mi hijo le daban beca del Fonabe (Fondo Nacional de Becas) y cuando salió de sexto tenia que renovar papeles, pero cuando los llevé me dijeron que él no aparecía en las listas de Fonabe. Llevé nuevamente papeles, me quedaron de llamar, pero nunca lo hicieron.

“Mi hijo salió del colegio y nos quedamos esperando. También solicité ayuda para mi emprendimiento, pero tampoco, me dijeron que tenía que tener primero el curso de emprendedurismo aprobado por el INA (Instituto Nacional de Aprendizaje). Fui al INA y nunca había cupo. Al final la verdad me cansé”, contó la madre.

Para el Estado de la Nación, el aumento de solicitudes de ayuda al IMAS puede deberse al aumento de la pobreza que se dio en el año 2020 en el contexto de la pandemia (a un 26% de los hogares) y que en el 2021 persistía en niveles altos (23%).

“Para poder solicitar un beneficio del IMAS se tiene que estar incluido en el Sinirube, por lo que muchas personas que vieron afectadas sus condiciones de vida piden citas para ser incluidas en dicho sistema o para que les actualicen la información y tener la oportunidad de recibir un beneficio social.

“También se podría explicar por personas que tienen problemas para generar ingresos (alto desempleo e informalidad), que aumentaron con la pandemia. Y actualmente por el aumento del costo de vida (aumento de los precios) que podría generar un aumento de la pobreza”, argumentó.

El exjerarca del IMAS, Juan Luis Bermúdez, agregó que el aumento que se dio durante su gestión también responde a citas de seguimiento, que se brindan en un marco de aumento de cobertura a familias que son parte de la estrategia Puente al Desarrollo.

“Si bien se prioriza brindar esa atención en el hogar, durante la pandemia las atenciones han sido en modalidad mixta (presencial-virtual) con lo cual se consumen también más espacios de cita de la institución”, afirmó Bermúdez.

Por su parte, la actual jerarca del IMAS, Yorleny León, advirtió que a pesar del aumento de citas, la entidad no tiene el presupuesto necesario para ampliar la cobertura de ayudas.

Aunque los solicitantes aleguen que obtener un subsidio del IMAS toma demasiado tiempo, la institución aseguró a La Nación que, “cuando los requisitos documentales están cumplidos, la oficina regional o unidad local cuenta con un plazo máximo de 10 días hábiles para que se notifique, por los medios legalmente establecidos la respuesta de la Administración a la petición, ya sea de aceptación o denegación de la solicitud”.

Sin embargo, el Ministerio reconoció que “la dificultad que existe para las personas usuarias” para acceder a una cita”, por lo que en este momento se encuentra trabajando en tres opciones para facilitar este proceso.

Primero se valora crear un app mediante la cual las personas pueden gestionar su cita, algo muy similar a lo que se hace para obtener un pasaporte. También crear un chat de voz para que las personas con dificultad para leer o escribir puedan tener un mejor acceso. Finalmente se están firmando convenios con municipalidades para que apliquen la ficha FIS a los habitantes de sus cantones y se tenga esta información a mano con anterioridad.

El IMAS recordó que el principal requisito para ser elegible para algún subsidio estatal es que la familia o persona “esté en condición de pobreza”. En Costa Rica se considera pobre a una persona que tiene ingresos mensuales menores a ¢114.670 en la zona urbana y ¢88.300 en la rural.

Por encima de eso esos montos, estadísticamente la persona no califica como pobre o vulnerable, pues se estima que sí puede satisfacer las necesidades básicas. No obstante, se ha identificado que más de 200.000 personas reciben ayuda estatal pese a no calificar como “pobres”.

Al mismo tiempo, madres como Lourdes Zúñiga, que necesitan el subsidio, han tenido que salir adelante por su cuenta. “Gracias a Dios hoy por hoy lo que tengo ha sido a puro esfuerzo. Mi hijo sacó el colegio a punta de venta de cajetas y yo ya voy poco a poco con mi negocito. Mucho me ha costado y duele saber que a mucha gente le ayudan y no aprovechan esa oportunidad, les dan material, cursos y plata, pero no lo aprovechan”.

“Vieras aquí el montón de gente que han ayudado y no aprovechan. A una muchacha le dieron todo para su negocio, como maquinaria, materiales y dinero, pero un día me contó que hasta colorantes, harina y otras cosas había botado porque eso no era lo de ella, que a ella lo que le interesaba era la plata nada más. A otra le ayudaban con ¢70.000 por mes y le dijeron que tenía que sacar algún curso, pero ella iba a uno de cocina y cuando tenía que presentar algún platillo me decía a mí que se lo hiciera porque a ella no le gustaba”, contó.

El IMAS agregó que desde marzo alimenta el Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (Sinirube) con los datos de las fichas FIS, “donde confluye la información de las instituciones del sector social para su uso y toma de decisiones, de forma que se mejora la focalización de los programas, se tecnifica la gestión del sector y hace transparente y equitativa la asignación de los recursos”.

Aseguró que es esta herramienta la que determina, a partir de los cálculos integrales de toda la información vinculada con una persona, “si se le debe o no brindar una ayuda económica o técnica”. Además, a solicitud de este diario, enumeró los cincos pasos que deben seguir los costarricenses para acceder a algunas de las ayudas estatales del país, que para el año anterior recibieron ¢581.500 millones para combatir la pobreza.

Paso 1: Sacar cita

Cualquier persona que desee solicitar un beneficio institucional por primera vez, debe sacar una cita por alguno de estos tres canales: el sitio web www.imas.go.cr, donde podrá acceder utilizando la asistencia virtual denominada Zury; llamando al número 800 000 4627; o por medio de la página oficial del IMAS en Facebook https://www.facebook.com/InstitutoMixtodeAyudaSocial. De acuerdo con el Ministerio, “el otorgamiento de una cita dependerá de la región de residencia y de la disponibilidad de cupos en dicho momento”.

Paso 2: Presentación de requisitos

Una vez asignada la cita, el solicitante debe cumplir con los siguientes cinco requisitos establecidos en la normativa institucional para optar por los beneficios del IMAS:

  • Presentar documento de identidad válido y vigente de la persona que realiza el trámite y fotocopia del documento de identificación actual de las personas mayores de edad integrantes del núcleo familiar.
  • Tarjeta de Identidad de Menores (TIM), entre los 12 y 17 años.
  • Presentar documento de identificación válido de personas menores de edad extranjeras.
  • Documentos que demuestren los ingresos de todas las personas del núcleo familiar, según sea el caso: constancia salarial, constancia de pensión de cualquier régimen o alimentaria; y para personas adultas no aseguradas directas o en casos de emergencia, declaración jurada de ingresos.
  • Informar el medio para realizar las respectivas notificaciones (teléfono, correo, dirección domiciliar o laboral).

Paso 3: Aplicación de FIS

Luego de recibir la documentación requerida, los funcionarios del IMAS realizan la aplicación o actualización de la Ficha de Información Social (FIS) del solicitante, que es el instrumento donde se coloca la información socio económica de la persona. Luego esa información es ingresada a la base de datos del Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (Sinirube), que es la principal herramienta informática estatal para detectar si alguien califica o no como “pobre o vulnerable”.

Paso 4: Definición del tipo de beneficio o beneficios que puede recibir la persona

Con la información socioeconómica y mediante la valoración social, los funcionarios del IMAS verifican, analizan y documentan mediante la recepción de requisitos, las condiciones particulares de cada familia. Con esto, se determinan los beneficios que pueden ser otorgados, considerando variables como: número de personas que conforman el hogar, si cuentan con estudiantes, personas menores de edad, personas en condición de discapacidad, personas adultas mayores, el estado de la vivienda, entre otras.

Paso 5: Trámite administrativo para hacer efectivo el beneficio

Al final, si al solicitante se le aprueba el beneficio, se procede a realizar el depósito correspondiente a su cuenta bancaria, y si la persona carece de una, la institución emite una carta a la entidad bancaria para que le abra una cuenta sin costo

Si la solicitud del beneficio es denegada, se comunica de manera escrita o digital a la persona interesada, la cual podrá interponer los recursos correspondientes para intentarlo de nuevo. Según el IMAS, la negativa en el otorgamiento de un beneficio se presenta por algunas de las siguientes circunstancias:

a) Que la persona, hogar o familia no se ubique dentro de los rangos de pobreza establecidos en Sinirube.

b) Que el solicitante se niegue a brindar información, haya falsificado u omitido datos o documentos sobre su situación, previa comprobación.

c) Que la persona solicitante no cumpla con los requisitos del beneficio.

El IMAS respondió a La Nación que los cinco pasos descritos anteriormente son estandarizados para cualquier beneficio que ofrece el Estado. Detalló que en el caso de Avancemos, el beneficio se otorga por la presencia de estudiantes activos dentro del sistema educativo, lo cual se verifica mediante la coordinación entre el Ministerio de Educación Pública (MEP), el IMAS y el Sinirube.

En cuanto al beneficio de Cuido y Desarrollo Infantil, que se otorga a familias con menores de edad, se da una alta prioridad a casos de madres jefas de hogar que requieran salir a laborar.

“Finalmente, el programa de atención a familias, que también requieren de los pasos descritos anteriormente, se procede con un abordaje mucho más amplio, en el sentido de identificar las diferentes necesidades que tienen las personas y las familias, y de esa forma atenderles con opciones que van más allá de una ayuda técnica o monetaria”, concluyó el Instituto.

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