Juan Diego Córdoba González. 1 diciembre, 2019
IMAS priorizará la atención de seis tipos de familia en situación de pobreza extrema, mediante la estrategia Puente al Desarrollo. Carlos León/ La Nación.
IMAS priorizará la atención de seis tipos de familia en situación de pobreza extrema, mediante la estrategia Puente al Desarrollo. Carlos León/ La Nación.

Seis tipos de familias en pobreza extrema tendrán prioridad para recibir ayudas sociales por parte del Estado.

Son hogares en máxima necesidad bajo la jefatura de una mujer, con mujeres embarazadas, personas discapacitadas, adultos mayores sin pensión, miembros desempleados o familiares de encarcelados.

El Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) priorizará la atención de esos grupos mediante el programa Puente al Desarrollo.

De acuerdo con Juan Luis Bermúdez, ministro de Desarrollo Humano y presidente ejecutivo del IMAS, es posible conocer al detalle cuáles son esas familias y adónde viven, gracias al Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado.

“Esta herramienta nos permite garantizarle a los costarricenses que cada colón que se invierte en programas sociales van a las familias que más lo necesitan, porque podemos llegar con una precisión de muchísimo detalle, identificar los rostros de la pobreza, dónde están ubicados, qué necesidades tienen…”, señaló Bermúdez.

Sobre la selección de los perfiles de hogares que se priorizaron, el jerarca detalló que las ayudas sociales en estas familias generarán un mayor impacto en el combate a la pobreza.

Detalló, por ejemplo, la necesidad de cortar los ciclos de pobreza en hogares con jefatura femenina, atendiendo a los niños y jóvenes con becas educativas para que permanezcan en escuelas y colegios, así como la Red de Cuido para que esas madres puedan salir a buscar trabajo o capacitarse para mejorar su escolaridad.

También, que es importante atender a aquellos hogares con adultos mayores sin pensión, que no tienen acceso a ninguna atención del Estado.

“Sabemos que esta población es altísimamente vulnerable. Que la última etapa de su vida se encuentra descubierta de la necesidad de siquiera cubrir sus necesidades básicas”, señaló Bermúdez.

También explicó la necesidad de atender a los hogares en pobreza extrema con familiares privados de libertad o con historial delictivo.

De acuerdo con Bermúdez, estos hogares también son prioridad porque representan una oportunidad para cerrar patrones de violencia o criminalidad, desde los menores.

“Trabajaremos de forma integral, primero con los casos de mujeres por la vulnerabilidad que representa para las personas dependientes su ausencia (la del reo), y también en la atención de niños y adolescentes en distritos con mayor concentración de ese perfil”, afirmó Bermúdez.

También se atenderán territorios mediante varias instituciones del Estado, con estrategias de prevención de la violencia y recuperación de espacios públicos, como el trabajo que han realizado en Guararí de Heredia.

Hogares de Privados de Libertad

La Nación hizo un ejercicio para identificar a los hogares en pobreza extrema con miembros privados de libertad, a través de Sinirube 2.0, con la ayuda del viceministro de Desarrollo Humano, Francisco Delgado.

Rápidamente, el programa avanzado de datos del Gobierno identificó que dos de cada 100 hogares costarricenses en pobreza extrema tienen miembros tras las rejas.

Se trata de 2.617 hogares que reúnen esas condiciones, de los cuales actualmente hay 688 familias sin atención social.

Pensiones del régimen no contributivo para adultos mayores y becas estudiantiles para niños y adolescentes, son dos de las ayudas que suelen recibir los hogares con esas condiciones.

“Es importante porque usualmente la persona privadas de libertad era la que hacía algún tipo de aporte económico a esta familia y cuando se da una situación de privación de libertad el hogar pierde una fuente de ingreso", afirmó Delgado.

Alejar a los menores de edad de la violencia y el crimen es lo principal en estos casos, añadió el jerarca del IMAS.

“Es necesario garantizar que estos menores no salgan del sistema educativo que es un entorno protector que garantiza, por una lado que tendrán oportunidades, y por otro que es una contención frente a un entorno que muchas veces sabemos es inadecuado”, señaló Bermúdez.

Estos hogares se concentran en cantones como Limón, Pavas y Tibás; así como en barrios de alta conflictividad social como La Carpio y León XIII.