Sofía Chinchilla C.. 12 enero
Doña Beatriz Carvajal Vargas tiene 92 años y goza de una buena salud. Ella asiste a cursos de inglés, gimnasia, pintura y literatura; también disfruta del agua. Este miércoles asistió a su clase semanal de hidroquinesia en la piscina de Ageco, en barrio Escalante. Foto: Rafael Pacheco.
Doña Beatriz Carvajal Vargas tiene 92 años y goza de una buena salud. Ella asiste a cursos de inglés, gimnasia, pintura y literatura; también disfruta del agua. Este miércoles asistió a su clase semanal de hidroquinesia en la piscina de Ageco, en barrio Escalante. Foto: Rafael Pacheco.

La esperanza de vida al nacer de las mujeres que viven en el cantón Central de Alajuela, Santo Domingo de Heredia y Escazú es muy similar entre sí y oscila entre los 84 y 86 años, pese a que las condiciones en sus cantones son distintas.

Entre las habitantes de esas comunidades y las que residen en Desamparados hay una diferencia en la expectativa de vida un poco más amplia, pero que no supera los tres años en ninguno de los casos.

Dicha brecha en la esperanza de vida, así como las otras que existen entre 29 cantones de la Gran Área Metropolitana (GAM) de Costa Rica, son mínimas en comparación con las que existen en otras cinco urbes de Latinoamérica.

En Ciudad de México, la esperanza de vida de los hombres puede variar hasta en 10,9 años dependiendo de la delegación o municipio en el que residan; al tiempo que la disparidad es de hasta 17,7 años para las mujeres de Santiago de Chile.

En la GAM, la diferencia entre los cantones que tienen la mayor y la menor esperanza de vida no supera los 3 años en el caso de las mujeres, y 3,9 en los hombres.

Así lo encontró un estudio del proyecto Salud Urbana en América Latina (Salurbal), coordinado por la Universidad de Drexel, en Filadelfia, Estados Unidos, en el que participaron investigadores de todo el continente.

Distribución de la esperanza de vida al nacer

Hombres obtuvieron el rango más bajo en el centro de San José, mujeres al sur de la GAM

FUENTE: INFORME INEQUIDADES EN LA EXPECTATIVA DE VIDA EN SEIS GRANDES CIUDADES DE AMÉRICA LATINA DEL ESTUDIO SALUBRAL: UN ANÁLISI ECOLÓGICO.    || J.C. / LA NACIÓN.

La investigación, publicada en la revista científica The Lancet Planetary Health en diciembre pasado, concluye que en la GAM, el cantón con la esperanza de vida más alta para los hombres registró un promedio de 78,5 años, y el que tiene la más baja llegó a 74,5.

Mientras que para las mujeres, los valores más altos y más bajos son de 81,9 años y 84,9 años, respectivamente.

La esperanza de vida exacta de cada cantón no se revela, según los investigadores, porque el convenio de confidencialidad que firmaron con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) se los impide.

El análisis concluyó que las brechas en esperanza de vida en la Gran Área Metropolitana tiene poca relación con el nivel educativo de los habitantes, como sí ocurre en mayor medida en los demás países estudiados.

Según el INEC, la expectativa de vida al nacer actual es de 77,8 años para los hombres y 82,9 para las mujeres.

Las brechas en Costa Rica

Para Costa Rica, los investigadores estudiaron los 29 cantones de la GAM donde se concentran las construcciones y 2,5 millones de personas. Se incluyen comunidades de San José, Alajuela, Heredia y Cartago.

Para Buenos Aires, Belo Horizonte, Santiago, Ciudad de México y Ciudad de Panamá se utilizaron las unidades equivalentes a los cantones, como comunas y corregimientos.

“Lo que hicimos fue calcular para hombres y mujeres, la expectativa de vida de las unidades que componen estas seis ciudades (...) encontramos grandes diferencias, algunas más grandes que otras", explicó Usama Bilal, docente de la Universidad de Drexel e investigador principal del estudio.

El mapa incluido en el reporte señala a Poás, Santa Bárbara, Barva, San Rafael y Santo Domingo como los cantones donde los varones tienen la mayor esperanza de vida, de entre 79 y 79,7 años.

Mientras que los de menor expectativa para hombres serían Heredia, Flores, Tibás, San José, Montes de Oca y Desamparados, con un rango de entre 74,3 y 76,2 años.

En el caso de las mujeres, los cantones identificados con las mayor expectativa son Alajuela, Flores, Escazú, San Rafael y Santo Domingo, con entre 84,5 y 85,8 años; y los de las cifras más bajas fueron Poás, Mora Aserrí, El Guarco, Paraíso y Oreamuno, con entre 80,0 y 81,9 años.

Mientras que las brechas en Costa Rica no superan los cuatro años, en Santiago de Chile, por ejemplo, dicho indicador puede variar entre los 78 años y 95,7 años, según dónde vivan las ciudadanas.

Educación no marca diferencia

Los investigadores también indagaron si las variaciones a lo interno de las ciudades se explican por el nivel educativo de la población de cada cantón.

Para hacerlo, calcularon el grado de correlación entre la esperanza de vida y la proporción de personas mayores de 25 años que completaron la secundaria en cada unidad geográfica. De acuerdo con Bilal, dicho factor se usa con frecuencia como indicador de la condición socioeconómica de las personas.

"Encontramos que la expectativa de vida está asociada con el nivel educativo medio (de la población),”dijo Bilal.

No obstante, según el investigador, dicha conclusión no aplica para el caso costarricense, pues la correlación fue mucho más débil que en las otras cinco ciudades.

Eso quiere decir que en San José, se calcula una esperanza de vida muy similar para doña Beatriz Carvajal, una adulta mayor vecina de Moravia que cuenta con estudios de primaria y técnicos, y para las mujeres de la misma generación que residen en otras comunidades, independientemente de la escolaridad que tengan.

Las hipótesis

De acuerdo con Bilal, en próximas investigaciones, el equipo buscará averiguar a qué se debe que en Costa Rica las diferencias en la esperanza de vida entre cantones sean más bajas que en otros países, y por qué la educación no explica las variantes.

Una de las hipótesis, es que en la población de los cantones podría ser tan heterogénea, que para detectar los factores que hacen la diferencia se necesitaría un estudio a nivel de unidades más pequeñas; o que la educación no sea el indicador más adecuado para medir el nivel socioeconómico de los costarricenses.

Pero los investigadores tampoco descartan que las políticas públicas de educación y salud hayan logrado equiparar algunas condiciones de vida de los habitantes.

Para el demógrafo Luis Rosero Bixby, quien estudió la esperanza de vida durante décadas en el Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (UCR), la creación de los Ebáis y la inversión pública han sido determinantes.

De hecho, según Rosero, en el país las personas de menos recursos tienden a tener una mayor esperanza de vida.

“Se lograron controlar las enfermedades transmisibles con atención primaria en salud, vacunación, prevención, saneamiento, agua potable. Diarreas, infecciones, todas esas cosas se logran controlar y eso hace que desaparezcan muchas de las desventajas que tenían las personas pobres”, señaló el demógrafo.

“Y al mismo tiempo, cobran importancia las enfermedades crónicas y degenerativas en las cuales empiezan a ser factores importantes ciertos elementos negativos de la modernización. El sedentarismo, ciertos hábitos alimenticios que llevan a la obesidad y el fumado”, dijo Rosero.

Según explicó el demógrafo, dichas prácticas las adoptaron primero grupos más adinerados.

Actividad, alimentación y ambiente sano
Beatriz Carvajal Vargas tiene 92 años y participa en múltiples actividades con la Asociación Gerontológica Costarricense (Ageco), como hidroquinesia, inglés, gimnasia y concursos de literatura. Foto: Rafael Pacheco.
Beatriz Carvajal Vargas tiene 92 años y participa en múltiples actividades con la Asociación Gerontológica Costarricense (Ageco), como hidroquinesia, inglés, gimnasia y concursos de literatura. Foto: Rafael Pacheco.

Doña Beatriz Carvajal ya supera con creces la esperanza de vida del país. Ella tiene 92 años y goza de buena salud.

Camina con apoyo de un bastón, escucha muy bien, bromea, recuerda a la perfección las anécdotas de su juventud y habla con detalle de las profesiones de sus seis hijos, así como de las actividades en las que participa en la Asociación Gerontológica Costarricense (Ageco).

Los miércoles va a clases de hidroquinesia en la piscina de la organización, además lleva clases de inglés, gimnasia, pintura y participa en concursos de literatura.

Para ella, la actividad física ha sido muy importante para mantener una buena condición. También la alimentación sana a la que se acostumbró durante su niñez, en su natal Esparza.

“Comíamos huevos, papá compraba queso, los domingos había chorizo y carne. Como no había refrigeradora, mamá untaba la carne de sal y orégano y la tendía, en un fogón con leña... Viera qué rico sabía esa carne, como seca. Mamá también hacía sopa, era olla de carne. Un vecino tenía platanillo, otro tenía tiquisque y los señores de los caballos le llevaban a mamá saquitos de frijoles y verduras de lo que ellos llevaban, entonces nos alimentábamos bien”, recordó doña Beatriz.

(Video) Doña Beatriz Carvajal da sus consejos para llegar saludable a los 92 años

Para Isela Corrales, directora de programas gerontológicos de Ageco, el Estado debe atender tres temas con urgencia, para que la población envejezca en condiciones adecuadas. El primero es solventar la insuficiencia de los regímenes de pensiones.

“El aumento de la población de 65 años o más es inminente, y por otro lado los regímenes de pensión se van contrayendo, entonces vamos a tener un tema importante de dependencia económica a futuro, vamos a tener situaciones realmente serias en cuanto a protección económica de las personas adultas mayores”, advirtió Corrales.

La funcionaria de Ageco también destacó la necesidad de garantizar que las personas mayores que puedan, deseen y necesiten laborar encuentren puestos de trabajo dignos, así como de que se solucione la dificultad y tardanza que enfrentan los pacientes mayores para acceder a las especialidades médicas que necesitan.

Distribución de la esperanza de vida a lo interno de las seis ciudades analizadas

-Mujeres

Distribución de la esperanza de vida de las mujeres en seis ciudades latinoamericanas. Fuente: Informe del estudio del proyecto Salubral.
Distribución de la esperanza de vida de las mujeres en seis ciudades latinoamericanas. Fuente: Informe del estudio del proyecto Salubral.

-Hombres

Distribución de la esperanza de vida de los hombres en seis ciudades latinoamericanas. Fuente: Informe del estudio del proyecto Salubral.
Distribución de la esperanza de vida de los hombres en seis ciudades latinoamericanas. Fuente: Informe del estudio del proyecto Salubral.