Lucía Astorga. 2 febrero
En medio de la fiesta electoral, María Zulai Vindas Céspedes (al centro y de frente) aprovechó la llegada de la expresidenta Laura Chinchilla a la Escuela Joaquín García Monge, para venderle un entero de lotería. Fotos: Jorge Navarro
En medio de la fiesta electoral, María Zulai Vindas Céspedes (al centro y de frente) aprovechó la llegada de la expresidenta Laura Chinchilla a la Escuela Joaquín García Monge, para venderle un entero de lotería. Fotos: Jorge Navarro

“Doña Laura, ¿cuál jugamos para hoy?". Con esta pregunta casual, la chancera María Zulai Vindas Céspedes recibió este domingo a una de sus clientas desde hace varios años en un día de elecciones: la expresidenta Laura Chinchilla (2010-2014).

Tal y como ha ocurrido en otros comicios, la exmandataria intercambió un saludo con la vendedora de lotería antes de hacerle la pregunta de rigor: “¿Cuál número me recomienda?”

Esta vez, la recomendación de doña María Zulai, que tiene 61 años, fue el número 93 y su clienta, tal vez seducida por el resultado de compras anteriores, se decidió a comprarle un entero que tiene un valor de ¢10.000.

“Fue el primero que saqué y se me ocurrió. No pensé que a ella fuera a gustarle ese y le gustó (...) Espero darle suerte”, aseveró.

(Video) Vendedora de lotería espera darle suerte a la expresidenta Laura Chinchilla

El reencuentro de ambas mujeres ocurrió en la Escuela Joaquín García Monge, en Desamparados, a donde Chinchilla acudió a votar por las elecciones municipales, pasadas las 12 medio día.

La comerciante esperó pacientemente la llegada de su clienta especial y cuando la vio acercarse a la entrada del centro educativo, no lo pensó dos veces para abordarla, superando a los seguidores liberacionistas que rodeaban a la exmandataria.

Chinchilla respondió con un abrazo y tras escuchar la recomendación del número que debía comprar, le pidió a la vendedora de lotería, que se lo fuera buscando y le tuviera listo el entero, para ella recogerlo, una vez que terminara de votar y atender a la prensa.

“Yo la conozco a ella hace mucho tiempo. Siempre para las elecciones, cuando ella llega, nos saludamos. Igual si no me comprara, la satisfacción es la foto linda que nos tomamos”, relata la chancera.

Esta mujer, oriunda de Puriscal, cuenta que hace muchos años se vino a Desamparados en busca de un futuro mejor y que desde hace seis años le vende lotería a la expresidenta.