Josué Bravo, Esteban Oviedo. 17 septiembre

Una de las propuestas del Gobierno al FMI, para equilibrar las finanzas públicas, es incrementar las tasas del impuesto de renta sobre los salarios y las pensiones por dos años.

Para un salario mensual de ¢850.000, el incremento sería de ¢250, lo que equivale a un 0,03%. En este caso, el impuesto pasaría de ¢1.000 a ¢1.250.

Para un salario de ¢1 millón, el aumento sería de ¢4.000, equivalente a un 0,4% del sueldo. El tributo cambiaría de ¢16.000 a ¢20.000.

Si una persona tiene un sueldo de ¢1,5 millones, tendría que pagar ¢23.000 más, es decir, un 1,5% de su salario. Su tributo subiría de poco más de ¢79.000 a ¢102.000.

En el caso de una remuneración de ¢2 millones mensuales, el aumento sería de ¢48.000, lo que demandará un 2,4% de su salario al pasar de ¢154.000 a ¢202.000.

Conforme mayor sea el salario, mayor sería el porcentaje de incremento en el impuesto.

Para un sueldo de ¢3 millones, el aumento tributario demandaría un 3,2% de la remuneración, casi ¢100.000, al pasar de ¢346.000 a ¢444.000.

Si se trata de un salario mucho más alto, de ¢5 millones por ejemplo, el incremento sería de ¢232.000, lo que representa un 4,6% del sueldo. El impuesto pasaría de ¢780.000 a más de ¢1 millón.

Así ocurre porque la estructura del impuesto de renta aumenta las tasas de cobro, sobre tramos del salario, conforme más alto sea este.

Los salarios inferiores a ¢840.000, además, están exentos de pagar.

Lo que el Gobierno está proponiendo es aumentar los porcentajes de impuesto en cada tramo de la siguiente manera.

En forma paralela, el Gobierno también propuso subir hasta en un 36% el impuesto sobre la renta para las empresas.

Con estos cambios en el impuesto de renta, el Gobierno planea recaudar ¢292.000 millones adicionales por año, cerca de un 0,8% del PIB, en momentos en que el déficit fiscal ronda el 10%.

La mayor parte del dinero provendría del ajuste en el impuesto a salarios, con ¢139.000 millones, seguido del aumento en el tributo a empresas e independientes, con ¢120.0500 millones.

Los ¢33.000 millones restantes vendrán del aumento extraordinario a las remesas.