El País

Educadora del año nació en un hogar pobre, pero esfuerzo de su madre la marcó

Cynthia Bermúdez, ganadora del Premio Nacional de Valores, trabaja ‘ad honorem’ y a tiempo completo al frente de la Asociación Sobreviviendo a Quemaduras del Hospital de Niños

Venir de un hogar muy pobre pero con una madre luchadora y persistente es lo que le dio a Cynthia Bermúdez Chavarría la fuerza para salir adelante, conseguir metas y ayudar a otros, razones que la hicieron merecedora del Premio Nacional de Valores Rogelio Fernández Güell, 2021.

Ella fue reconocida por su labor docente en la Unidad de Niños con Quemaduras del Hospital Nacional de Niños, así como por su compromiso al crear y liderar en su tiempo libre y de manera gratuita la Asociación Sobreviviendo a Quemaduras, del centro médico, donde continúa laborando aún jubilada.

Esta educadora nació hace 53 años en Paso Ancho, San José, en un hogar de una mamá muy amorosa y un padre alcohólico, según recordó. Mientras la primera se esforzaba por sacar a su familia de la extrema pobreza, el segundo se ausentaba para ingerir licor.

De Paso Ancho se trasladaron a León XIII, en Tibás, donde a pesar de residir en un ambiente conflictivo, las cosas mejoraron, lo que le permitió estudiar hasta convertirse en profesional.

Durante 32 años sirvió como maestra en diferentes centros educativos y en el último quinquenio ingresó al Hospital de Niños, donde ha gestionado acciones en favor no solo de los menores, sino también del personal de salud. Ha llevado a cabo campañas de prevención y búsqueda de donaciones tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, toda esa motivación no nació de la nada, sino del amor y el esfuerzo de María Elena Chavarría, su mamá, que la crió con valores y le desarrolló virtudes.

“Una de las cosas que me ha dado más resiliencia es que mis hermanos y yo venimos de un hogar en extrema pobreza y yo creo que eso le da a uno el coraje para luchar. Además, el ejemplo de una mamá que siempre ha sido entregada y dedicada; humildemente con su trabajito nos sacó adelante a los tres hermanos. También tenía un padre alcohólico y ausente, a veces duraba meses tomando. Cuando ellos se divorcian, producto de todo eso, pues nos llevan a vivir a León XIII, que es un lugar de riesgo social.

“Y uno decía, bueno no me queda más que unirme a los grupos o a la droga, en aquel momento gente oliendo cemento y fumando otras cosas, pero no sucedió eso porque teníamos una mamá muy persistente al lado de cada uno de nosotros, acompañándonos y guiándonos por el mejor camino que ella pudo. Por medio de la educación salimos adelante y esa fue la herramienta para lograr tanto sueños que hemos realizado”, declaró este viernes la galardonada en entrevista con La Nación.

Luego de superar barreras para acceder a una educación de calidad, Bermúdez logró conseguir pasantías en Estados Unidos, Chile, España. Con los años llegó a ser expositora en congresos nacionales e internacionales sobre la Pedagogía Hospitalaria y autora de artículos sobre su rama en revistas de renombre.

Sin embargo, señala, nada de eso le ha enseñado tanto como el contacto con los niños y las difíciles situaciones que muchos de ellos viven, con todo su cuerpo quemado en una camilla, por meses.

“Las quemaduras no son accidentes, son falta de prevención. Al haber un 70% de niños menores de cuatro años con quemaduras es lo que a uno lo impulsa a seguir día con día con el mensaje de prevención. Porque detrás de la palabra accidente, hay negligencia y descuido. ¿Cómo los adultos que deberíamos ser los protectores de los niños, no lo estamos haciendo? El 90% de los niños se quema en compañía de un adulto”, expresó la profesional, al hacer un llamado de atención a los hogares sobre la urgencia de este problema.

Bermúdez está casada desde 1991 y es madre de dos hijos.

José Andrés  Céspedes

José Andrés Céspedes

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación. Escribe sobre vivienda y trabajo.