
“La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta que nos facilita el diagnóstico y la toma de decisiones en salud. Ya está ayudando a muchas personas”.
Así, Elia Lima-Walton, coordinadora de inteligencia artificial generativa en salud de la Clínica Mayo, en Estados Unidos, resumió el poder de la inteligencia artificial (IA) para mejorar la salud de las personas y de las poblaciones.
Esta tecnología permite acelerar procesos y determinar proyecciones con una precisión que optimiza los resultados que normalmente están expuestos al error humano.
Eso sí, advirtió, el criterio médico profesional no es sustituible.
“La IA no trata de remplazar al humano, más bien de empoderarlo. Hay métodos de fiscalización para saber que los datos sean confiables y tengan trazabilidad, y en eso siempre habrá profesionales humanos. El análisis de datos por IA evita sesgos humanos, y requiere de un sistema que lo haga seguro para quien lo utilice, ya sea un paciente o un profesional de salud para mejorar su diagnóstico o consulta”.
“Hay redes que se aseguran de que la información que entra a los sistemas de IA tenga evidencia, pero le queda al humano valorar esa información”, añadió.
Lima-Walton estuvo en Costa Rica para exponer durante el Life Science Forum, que se efectuó recientemente en el Centro de Convenciones.
La Nación estuvo durante su charla y conversó con ella. Allí habló de la importancia de estos sistemas para el paciente.
“Digamos que una persona va con su neumólogo, pero después debe ir con el cardiólogo. La IA nos permite tener los sistemas interconectados y tirar proyecciones para mejorar los diagnósticos y la asignación de tratamientos”, expresó.
Un reloj inteligente aliado de la salud cardiaca
Durante su ponencia, Lima-Walton habló de un proyecto desarrollado en la Clínica Mayo para determinar la salud cardiaca mediante un algoritmo de IA que funciona a través de relojes inteligentes, los cuales ya miden funciones como el ritmo cardiaco y las palpitaciones.
Ellos se enfocaron en un padecimiento llamado disfunción ventricular izquierda, una condición que dificulta la irrigación sanguínea al resto del cuerpo, ya que el corazón se encuentra debilitado para bombear sangre eficientemente. Esta afección normalmente no causa síntomas o puede confundirse con otras patologías, pero puede ser potencialmente mortal si no se atiende a tiempo.
Los investigadores utilizaron el Apple Watch en sus pesquisas. Un electrocardiograma convencional tiene 12 electrodos que se colocan sobre el pecho, brazos y piernas, pero este reloj solo tiene un lugar de donde toma pulsaciones. Entonces se entrenó un algoritmo de IA para que pudiera proyectar el resto de las señales con solo obtener las transmitidas por la muñeca donde se coloca el reloj.
El algoritmo se entrenó con 420 electrocardiogramas realizados recientemente.
Un total de 2.454 personas participaron de este estudio durante seis meses, en los que enviaron 125.610 “electrocardiogramas de muñeca” desde 46 estados de Estados Unidos y 11 países.
La detección tuvo una precisión del 88%, muy similar a la vista con pruebas de esfuerzo, señaló la Clínica Mayo.
Los resultados de este estudio fueron publicados en 2022 en la revista Nature Medicine.
Aunque todavía está en fase de estudio, en un futuro, dijo la especialista, estos dispositivos podrían usarse como marcadores de detección temprana.
Apoyo en genética
La otra aplicación de la que habló estuvo relacionada con la detección (no solo en Mayo Clinic) de mutaciones genéticas que aumentan el riesgo de cáncer de mama y ovario, la hipercolesterolemia familiar (niveles altos de colesterol hereditarios) y el síndrome de Lynch, un trastorno hereditario que aumenta el riesgo de cáncer de colon y ovario.
“La IA con el tiempo se ha vuelto más inteligente. Todavía se necesita mucho de la participación humana, pero con el tiempo irá aprendiendo de sí misma y haciéndose más eficiente, no para prescindir del todo del profesional de salud, pero sí para acelerar todavía más los procesos y las proyecciones”, destacó a La Nación.
Por eso, señaló, la IA, lejos de acabar con los trabajos, generará nuevos trabajos en el análisis, interpretación e investigación de datos.
Protección y seguimiento de enfermedades crónicas

Pese a los beneficios de la IA, Lima-Walton, advirtió que las personas no pueden sustituir las inteligencias artificiales más populares y de uso masivo (modelos como ChatGPT o Gemini) para preguntarles por síntomas o pedir recomendaciones.
“El ojo clínico siempre será necesario”, destacó.
Acciones en epidemias y pandemias
Pero la IA no solo ayuda con la salud de pacientes individuales, también de poblaciones. En casos de brotes, epidemias o incluso pandemias, puede ayudar a generar proyecciones para los tomadores de decisiones.
“La IA tiene el poder de potenciar. Con modelos podremos saber si hay cambios genéticos en algún patógeno, o ver si hay números anormales de infecciones en alguna población en específico. Podría identificar ‘bolsones’ de susceptibles o dónde están los clústeres para tomar decisiones, siempre de la mano de profesionales humanos”, destacó.
Otras aplicaciones de la IA en la salud
Estas no son las únicas formas en las que la inteligencia artificial ayuda a mejorar la salud de las personas.
En mayo, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) anunció la implementación de una herramienta de IA para fortalecer la actualización y depuración de listas de espera de consulta externa, procedimientos y cirugías. Esto permitirá actualizar y depurar con mayor rapidez los casos que ya no requieren resolución quirúrgica, realización de procedimientos y atención de citas en consulta externa, así como actualizar y corregir los registros.
Por ejemplo, un estudio del que participó la médica y científica costarricense Ana Cecilia Rodríguez Céspedes desarrolló un algoritmo de IA para la lectura de imágenes médicas del cérvix de mujeres con el virus del papiloma humano (VPH, relacionado con este cáncer) y así determinar su riesgo de lesiones precancerosas.
Esto ayudaría a prevenir uno de los tumores más comunes en Costa Rica.
“Estos algoritmos son una excelente herramienta. Los humanos tenemos oscilaciones. Hay días en que vemos las cosas más oscuras y otras más claras, así somos. Y nos afecta el estado de ánimo, el cansancio. Los algoritmos lo hacen siempre de la misma manera, son más consistentes que nosotros”, dijo Rodríguez en una entrevista anterior con La Nación.
Además, diferentes aplicaciones de la IA pueden ser aliadas para detectar problemas visuales que podrían eventualmente evitar exámenes de fondo de ojo.
Asimismo, aplicaciones de IA se usan en el diagnóstico y diferenciación de cuatro padecimientos: artritis reumatoide, osteoartritis, lupus eritematoso sistémico y espondiloartritis con afectación periférica. Estas enfermedades tienen síntomas en común, pero también diferencias, por ello, se recurre a algoritmos de IA.
También existen aplicaciones de la IA que ayudan a psiquiatras y a psicólogos clínicos a llevar una bitácora más detallada de sus pacientes y a establecer posibles proyecciones.
