Patricia Recio. 6 diciembre, 2019
El mes pasado SPC realizó labores de dragado a fin de mejorar las condiciones para atender los barcos que llegan a Caldera. foto Alonso Tenorio
El mes pasado SPC realizó labores de dragado a fin de mejorar las condiciones para atender los barcos que llegan a Caldera. foto Alonso Tenorio

Una empresa filipina que opera 32 puertos en 18 países se sumó a la lista de interesados en invertir en puerto Caldera, el principal del Pacífico, pero en este caso, la propuesta llegó hasta el Gobierno en forma de iniciativa privada.

International Container Terminal Services Inc. (ICTSI) pretende, en una primera fase de $180 millones, la construcción en dos años de un muelle para barcos contenedores al lado noroeste de la actual terminal.

La compañía ofreció el miércoles, ante el Consejo Nacional de Concesiones (CNC), construir un puesto de atraque que resuelva en corto plazo el colapso que enfrenta Caldera y atender así los barcos portacontenedores de gran tamaño que hoy no pueden atracar en ese puerto por la limitada profundidad.

Posteriormente, cuando en el 2026 venza la concesión dada al actual operador, la Sociedad Portuaria de Caldera (SPC), los filipinos plantean integrar su muelle a todo el complejo portuario de manera que funcione como una sola megaterminal.

Piden que se le conceda por 30 años la operación del megapuerto y ampliarlo conforme aumente la demanda.

Bart Wiersum, director de desarrollo de negocios de ICTSI, explicó que la propuesta presenta una solución al congestionamiento para antes del 2026 (fecha en que expira el contrato con SPC) y además una mejora en la infraestructura y en el servicio.

En la primera etapa, de $180 millones, se comprometen a construir “de forma inmediata” un muelle de 220 metros adyacente al actual, con 13,5 metros de profundidad y zona de patio y otras facilidades para la operación de contenedores.

La construcción, dijo, tomaría dos años y permitiría el movimiento de 220.000 contenedores al año con dos grúas móviles.

Wiersum agregó que serían dos operaciones autónomas que competirían por un par de años, siempre y cuando se logre un acuerdo con el Gobierno para luego integrar ambas terminales.

Según él, el proyecto está ubicado de tal manera que no va a interferir en la operación actual.

De concretarse la integración, en una primera subfase de la segunda etapa se invertirían otros $46 millones para crear un muelle adicional de 505 metros donde podrían operar buques Post- Panamax de gran tamaño con los que se logra conexión directa con Asia.

Posteriormente, en la tercera fase, que será determinada por la evolución de la demanda, se extendería el muelle y patio para expandir las operaciones hacia el norte del nuevo puerto. Al final de los 30 años, la inversión total rondaría los $600 millones, aseguró el ejecutivo europeo.

Iniciativa privada ofrece nuevo puerto

Proyecto integraría muelle adicional a instalación existente una vez que venza concesión actual de Caldera.

FUENTE: INTERNATIONAL CONTAINER TERMINAL SERVICES INC.    || J.C. / LA NACIÓN.

De acuerdo con la propuesta, el concesionario ofrecería los servicios según el esquema tarifario vigente.

“En principio manejamos las tarifas vigentes en Caldera, pero una vez que entremos con las inversiones sugeriríamos ajustes a esas tarifas porque habremos hecho a ese momento ya inversiones pesadas que las justifiquen”, explicó Wiersum, quien lleva tres años en la compañía pero antes laboró durante cuatro años con APM Terminals, la transnacional que construyó y opera el megapuerto de Moín, Limón.

Otra de las condiciones es que en 2026, una vez que se extinga la concesión actual con la Sociedad Portuaria Caldera (SPC), solicitarían la exclusividad en la prestación de servicios portuarios de carga general en contenedores, o no, en todo el litoral pacífico de Costa Rica.

También proponen pagar un canon de 5% de los ingresos brutos generados por la prestación de servicios portuarios al Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (INCOP).

A modo de ejemplo, la Terminal de Contenedores de Moín, deja a Japdeva el 7,5% de sus ingresos netos por sus operaciones en el Caribe.

Como se trata de una iniciativa privada, el proyecto no representaría gastos para el Gobierno pues la empresa interesada debería, de recibir luz verde del Consejo Nacional de Concesiones, correr con los estudios técnicos necesarios para las fases previas, además de encargarse de los diseños y brindar insumos para el cartel de licitación.

En la contratación podrían participar otras firmas y de resultar adjudicada una empresa que no sea la que presentó la propuesta, debe reconocer a ICTSI lo invertido en esa etapa de estudios y diseños.

CNC analiza oferta

El secretario técnico del Consejo Nacional de Concesiones (CNC), José Manuel Sáenz, confirmó que recibieron la propuesta y aseguró que ese órgano iniciará el estudio estipulado para este tipo de ofertas.

“En este caso están proponiendo un puesto de atraque adicional, adosado como al rompeolas, y construir un área para almacenaje de contenedores. Es un grupo fuerte que opera terminales de contenedores en el mundo, ya tienen en México, Honduras, Colombia y Ecuador”, dijo Saénz, quien catalogó la propuesta como “interesante”.

Explicó que ahora deberán determinar si se le da el visto bueno para avanzar a la siguiente fase. Esa respuesta llegaría en un plazo no mayor a cuatro meses.

Paralela a esta iniciativa, el Gobierno maneja otras dos ofertas mediante modelos de construcción y operación distintos.

Una de ellas la presentó SPC, la concesionaria que opera el puerto, la cual ofreció invertir $150 millones para modernizar el complejo portuario.

A ese concesionaria aún le faltan seis años de operación, sin embargo el contrato tiene el inconveniente de que no le permite hacer inversiones en modernización, sino que solo autoriza la gestión de la infraestructura existente y obras menores.

Esto debido a que en el muelle de Caldera funcionan dos concesiones distintas (aunque a cargo del mismo consorcio). Una se desarrolló mediante un contrato de obras normal y la otra se firmó para la operación de la terminal granelera (inaugurada en el 2015).

Esta última sí permitiría eventualmente hacer más obras y renegociar el plazo o bien, en caso de optar por la resolución de ese contrato, deberá indemnizar al concesionario por un monto aproximado de $100 millones.

   Diseño LN / LA NACIÓN.

La otra propuesta llegó de parte de Emiratos Árabes a través de la empresa portuaria estatal DP World, que incluye no solo el puerto de Caldera sino también el de Puntarenas, además de la construcción de un centro logístico y zona franca.

Ese ofrecimiento ronda los $500 millones solo en inversión portuaria y $200 para el sistema de transportes de la región e implicaría también encontrar la forma de resolver la concesión vigente.

En junio, el presidente del Incop, Juan Ramón Rivera, dijo a La Nación que el único puerto internacional del Pacífico está tan colapsado como hace 13 años, cuando se concesionó precisamente para hacerlo eficiente.

Uno de los principales problemas que tiene se refleja en la dificultad para exportar productos perecederos a países como China, pues los barcos grandes no vienen. Eso implica que la carga debe hacer trasbordo en Panamá o México, lo que implica que dure más tiempo en llegar a su destino.