Este lunes 31 de agosto, como todos los años, las autoridades de gobierno y los ojos del país volverán a mirar hacia Limón.
La celebración del Día de la Persona Negra y la Cultura Afrocostarricense se acompaña, sin embargo, del reclamo de una provincia que durante años se ha sentido olvidada. La falta de empleo y la inseguridad son dos de los problemas que más resuenan entre sus habitantes.
Analizamos, junto con expertos y voces de la provincia, qué ha cambiado en Limón desde 2022, cuando Rodrigo Chaves llegó por primera vez a la provincia con promesas como la marina, el nuevo hospital y la finalización de la ruta 32.
Su sucesora, Laura Fernández, visita por primera vez la provincia como presidenta, con una lista de promesas propia y varias de las que quedaron pendientes de la administración anterior.
Pobreza y empleo se redujeron, pero persisten las brechas
Aunque los indicadores de pobreza en la región Huetar Caribe muestran una mejora entre 2022 y 2025, la reducción no necesariamente responde a una transformación sostenida del mercado laboral ni de las condiciones de competitividad de los cantones de la provincia de Limón.
En el 2022, el 33% de los hogares de esa región se encontraban en condición de pobreza. Para el 2025, la proporción se redujo a un 24,9%, una disminución de 8,1 puntos porcentuales en tres años. La pobreza extrema también bajó, de un 10,5% a un 8,3%.
Pese a esa reducción, la Huetar Caribe se mantuvo como la región con mayor incidencia de pobreza de Costa Rica, seguida por la Brunca, que registró un 23,8%. El promedio nacional fue de un 15,2%, según la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) divulgada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en octubre de 2025.
El comportamiento del mercado laboral muestra una mejora más limitada. Según la Encuesta Continua de Empleo, la tasa de ocupación en la región pasó de un 48,4% en el primer trimestre del 2023 a un 49,3% en el segundo trimestre del 2026 –un aumento de 0,9 puntos porcentuales–, mientras que la tasa de ocupación general del país fue de un 50,8%.
En ese mismo periodo, la tasa de desempleo bajó de un 7,7% a un 6,9%. En el segundo trimestre de 2026, el desempleo nacional se ubicó en un 7%.
Los resultados de competitividad también muestran que la recuperación no ha sido uniforme entre los cantones de la provincia.
De acuerdo con los datos del Índice de Competitividad Nacional (ICN), en 2025 el cantón de Limón ocupó la posición 61 entre los 82 cantones evaluados, la misma que registró en 2022. Sin embargo, en los dos años intermedios descendió a los puestos 66 en 2023 y 67 en 2024, antes de recuperar su puesto inicial.
Guácimo pasó de la posición 67 en 2022 a la 72 en 2025, es decir, retrocedió cinco lugares. Matina mejoró de la posición 74 a la 67; Talamanca pasó de la 82 a la 76; y Siquirres, del lugar 56 al 51. El mayor avance correspondió a Pococí, que pasó de la posición 42 en el 2022 a la 25 el año pasado.
Estas mediciones reflejan que aunque la proporción de hogares pobres en la región Huetar Caribe disminuyó, varios de sus cantones mantienen rezagos en infraestructura, seguridad, acceso a la salud y conectividad que determinan la generación de empleo formal, la atracción de inversión y la creación de oportunidades de bienestar.
Andrés Fernández, economista jefe del Consejo de Promoción de la Competitividad, explicó que la reducción de la pobreza en la región no puede atribuirse únicamente a una mejora en el empleo.
El experto señaló que la pobreza es un indicador dinámico: cada año hay hogares que salen de esa condición y otros que ingresan.
La reducción neta observada indica que fueron más los hogares que dejaron de ser pobres que los que cayeron en pobreza, pero no implica necesariamente que esas salidas sean permanentes ni que todos hayan mejorado sus condiciones de vida de forma sostenida.
Fernández agregó que los factores que inciden en la pobreza en la región Huetar Caribe son distintos a los que predominan en la región Central. Como ejemplo, indicó que el punto más alto de pobreza en Limón no se registró en 2020, durante el primer año de la pandemia, sino en 2022.
“Lo que mueve la pobreza en la parte central del país es distinto de lo que la mueve en las zonas rurales y periféricas”, señaló.
Según cálculos del Estado de la Nación citados por Fernández, cerca del 30% de la reducción de la pobreza en la región Huetar Caribe se explicó por factores no vinculados directamente con los ingresos de los hogares.
Entre ellos figura el menor tamaño de los hogares, que aportó alrededor de una quinta parte de la reducción, debido a que la pobreza se calcula al comparar el ingreso per cápita del hogar con una línea de pobreza; por ello, cuando el ingreso se distribuye entre menos personas, el monto por integrante aumenta, aun si el ingreso total de la familia no cambia.
La disminución en el valor de la línea de pobreza –el umbral que utiliza el INEC para definir si un hogar tiene ingresos insuficientes– también influyó en el resultado. Fernández estimó que este componente aportó cerca de un 12% de la reducción regional.
Del resto, los ingresos laborales explicaron aproximadamente un 37%. En el caso de la Huetar Caribe, una parte importante del aumento de los ingresos por trabajo se relaciona con la informalidad, según el economista.
Fernández indicó que tras la pérdida de puestos de trabajo generada durante la pandemia, la informalidad en la región Huetar Caribe ha crecido a un ritmo mayor que en otras regiones del país.
Las jubilaciones y pensiones también tuvieron un peso relevante en la reducción de la pobreza. Según el análisis citado por Fernández, estos ingresos explicaron hasta un 27% de la disminución en la región.
Otros ingresos y transferencias aportaron cerca del 7 por ciento. En esta categoría se incluyen ayudas de familiares, vecinos u otras personas; transferencias monetarias procedentes de iglesias, asociaciones comunitarias u organizaciones; y apoyos no monetarios, como alimentos u otros bienes recibidos por los hogares.
La violencia no cede y Limón mantiene cifras entre las más altas del país
En el 2022, la provincia registró 168 homicidios, con una tasa de 35,8 por cada 100.000 habitantes. Un año después, los casos aumentaron a 213 y la tasa llegó a 44,9, el nivel más alto del periodo.
Aunque los homicidios bajaron frente al máximo del 2023, Limón mantuvo una de las tasas más altas del país. La provincia cerró el año 2025 con 172 asesinatos y una tasa de 37,7 por cada 100.000 habitantes, más del doble de la tasa nacional, que fue de 16,7.
Al 27 de agosto de 2026, Limón acumulaba 120 homicidios de los 526 registrados en el país. Esto equivale a casi una cuarta parte de los asesinatos contabilizados a nivel nacional en ese corte.
Para Rodrigo Campos Arce, criminólogo y director de la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), el comportamiento de la violencia en Limón no puede explicarse únicamente por la cantidad de organizaciones criminales que las autoridades han desarticulado en estos años.
A su criterio, la provincia arrastra una condición histórica de poca integración con el resto de las actividades del país. A esto se suma su ubicación geográfica y portuaria, que la convierte en una salida hacia el Caribe, el Atlántico y Europa, una ruta utilizada para la exportación de cocaína.
Esa combinación crea condiciones para que, aun cuando una estructura criminal es desarticulada, exista un mercado que otros grupos intentan ocupar, lo que genera nuevos episodios de violencia.
Esa situación explica por qué las detenciones de líderes criminales no necesariamente producen una reducción de los homicidios. En algunos casos, incluso pueden abrir periodos de disputa entre grupos que buscan llenar el espacio dejado por los detenidos.
El criminólogo señaló que la respuesta estatal tampoco ha sido suficiente en materia de prevención. A su criterio, Costa Rica presenta deficiencias en los tres niveles de prevención: la primaria, dirigida a toda la población; la secundaria, enfocada en personas con mayores factores de riesgo; y la terciaria, relacionada con la atención de quienes cumplen una condena y regresan a sus comunidades sin un acompañamiento posterior, lo que facilita el retorno a dinámicas delictivas.
En Limón existen acciones como las ligas atléticas policiales, pero Campos consideró que resultan insuficientes si no se articulan con una política más amplia para jóvenes que enfrentan exclusión educativa, falta de redes de apoyo y dificultades para incorporarse a espacios de formación y empleo.
Para el especialista, la participación de personas jóvenes en dinámicas violentas no puede explicarse únicamente como una decisión individual. Los jóvenes ingresan a comunidades con condiciones sociales, educativas y económicas que ya estaban establecidas antes de que alcanzaran la adolescencia.
Por su parte, la alcaldesa de Limón, Ana Matarrita McCalla, sostiene que el combate a la inseguridad requiere combinar la respuesta policial con acciones preventivas. Durante su administración, afirma, la Policía Municipal pasó de siete a 12 oficiales y aumentó de 20 a 132 el número de cámaras de vigilancia. Estas últimas fueron instaladas también en distritos fuera del centro de la ciudad, como Valle La Estrella, Río Blanco y Matama.
Según McCalla, aparte de las cámaras, estas cuentan con inteligencia artificial y permiten realizar búsquedas y análisis forenses. La Municipalidad también coordina con el Ministerio de Seguridad Pública, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y comercios para ubicar equipos en puntos considerados críticos.
La alcaldesa destaca, además, un programa denominado “Di no a las drogas”, desarrollado por la Policía Municipal y dirigido a estudiantes. La meta para este año es alcanzar 1.000 niños.
Aun con esas acciones, McCalla reconoce que los resultados en seguridad no son inmediatos. Su expectativa es que las medidas de prevención, vigilancia y coordinación permitan observar una mejoría entre el 2026 y el 2027.
Ruta 32, Juegos Nacionales y nuevas obras impulsaron cambios
Uno de los hitos para los habitantes de Limón fue la finalización de la ampliación de la ruta 32, luego de más de ocho años de obras y a pesar de que aún quedan labores pendientes.
El proyecto permitió reducir los tiempos de viaje entre San José y el Caribe de entre cinco y seis horas a menos de cuatro horas.
Según la alcaldesa, la reducción de esos tiempos ha favorecido la actividad económica y, particularmente, el movimiento logístico. La mejora en la carretera coincidió además con cambios en las rutas del comercio internacional provocados, entre otros factores, por la sequía que afectó al canal de Panamá.
McCalla señala que esa situación favoreció la llegada de nuevas operaciones a Limón, entre ellas los graneleros y la aparición de nuevas actividades empresariales en sectores como Río Blanco.

Otras obras citadas por la alcaldesa incluyen la ampliación de la capacidad de agua potable en Río Blanco. Además, en el centro de Limón se ejecuta la rehabilitación del sistema de alcantarillado sanitario.
A esos proyectos se suman varias de las obras que son financiadas con recursos del canon de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) para atender necesidades de infraestructura vial, educación, agua y control de inundaciones en distintos puntos de la provincia.
El deporte también dejó infraestructura y una nueva vitrina para Limón. Los Juegos Deportivos Nacionales permitieron recuperar instalaciones que, según McCalla, se encontraban deterioradas, entre ellas el estadio de béisbol Big Boy.
De acuerdo con la alcaldesa, ahora la intención es aprovechar esos espacios para atraer competencias internacionales.
“Lo que hicimos fue convertir a Limón en Ciudad Americana del Deporte. Con esto, Limón se mete en la palestra internacional de unas 29 a 30 ciudades reconocidas como ciudades deportivas que a su vez se encadenan con torneos internacionales para generar turismo deportivo. Este año, vamos a tener nuestro primer torneo internacional de ligas infantiles de béisbol, por ejemplo”, contó McCalla.
Las mejoras también incluyeron el remozamiento del estadio de fútbol Juan Gobán, donde además se lleva adelante un proyecto de “semillero” de futbolistas, en el que participan más de 1.000 niños en ligas menores.
En relación con las expectativas sobre el desarrollo de la marina, la alcaldesa sostuvo que uno de los principales efectos esperados de ese proyecto será la generación de encadenamientos productivos para empresas y emprendedores limonenses.
Sin embargo, reconoció que la provincia debe prepararse antes de que el proyecto genere la demanda de trabajadores y proveedores.
“El aeropuerto de Limón, que es muy importante de cara a la marina y el hospital de Limón, que son dos grandes asuntos que tenemos que resolver para que podamos tener esa marina anclada a todo un ecosistema”, añadió.
¿Qué hace falta para lograr que Limón despegue?
Para Andrea Centeno, expresidenta de Japdeva, uno de los principales obstáculos es la falta de continuidad de los proyectos.
Las iniciativas de largo plazo, sostiene, han quedado sujetas a los cambios de administración, lo que ha provocado retrasos, modificaciones o incluso la paralización de proyectos.
Centeno considera que la marina de Limón enfrentará precisamente ese desafío. Japdeva deberá fortalecer sus capacidades para supervisar una alianza público-privada de esa magnitud y desarrollar una visión comercial que hoy no está suficientemente instalada en la institución.
“El éxito dependerá, en primer lugar, de ajustar el reglamento de Japdeva para alianzas público-privadas; de la coherencia con la normativa nacional; de la disciplina de ejecución de sus distintas etapas (...). Tampoco debe cargársele al proyecto la responsabilidad de desarrollar a la provincia”, apuntó.
La exjerarca advirtió de que la marina no resolverá por sí sola los problemas. Su impacto requiere de avances paralelos en seguridad, conectividad, aeropuerto, hospital, acceso terrestre y formación de talento.

“Solas, la marina y la terminal no son la solución mágica para atender los desafíos y oportunidades de Limón”, dijo.
Ese último punto también preocupa a Luis Diego Noguera, director del Centro Académico Local de Limón del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC).
Según el académico, la provincia cuenta con formación en áreas como administración, computación, producción industrial, aduanas, comercio exterior, turismo e inglés, pero el mercado laboral local todavía es pequeño para absorber a todos los profesionales que se gradúan.
Noguera plantea que Limón necesita ampliar la oferta técnica y formar profesionales con perfiles híbridos, dominio del inglés, competencias digitales y conocimientos de datos.
Según Noguera, además de la necesidad de atraer inversión, infraestructura y seguridad, Limón urge resolver problemas de conectividad para que las personas puedan aprovechar el trabajo remoto. De este modo, los profesionales que se gradúen y que no encuentren ofertas laborales en la provincia podrían trabajar en empresas del área metropolitana o fuera del país a través del teletrabajo.
Tanto Centeno como Noguera coinciden en que los principales retos de la provincia, más allá de la atracción y oferta de oportunidades, radicarán en cómo se preparen, tanto los habitantes como la institucionalidad, para aprovecharlas.
