¿Cuánto ganan y cuánto trabajan actualmente conductores de Uber y taxistas?
Un estudio presentado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ipsos y Uber, en febrero pasado, reveló que los conductores de Uber en Costa Rica son los que lideran las cifras de ingresos en la región, con un promedio de $9,20 por hora de conexión (¢4.113 al tipo de cambio actual), seguido de Argentina, donde el promedio es de $8,9 por hora, y Chile, con $8,8.
En el estudio, se consultó a 944 choferes en Costa Rica.
¿Salario mínimo?
Se estima que un conductor tendría que completar alrededor de 91 horas de conexión al mes, o cerca de 22 horas por semana, para igualarlo en términos brutos, tomando en cuenta los datos calculados por los choferes y la información del BID y basados en el salario mínimo de trabajador no calificado vigente de ¢373.092 (¢12.436 diarios).
En un escenario ilustrativo, para que esa sea la ganancia neta, si un conductor debe cubrir ¢860.000 mensuales en gastos en caso de que el carro sea alquilado (combustible, alquiler, alimentación y mantenimiento), y además obtener ¢373.092 para equiparar el salario mínimo, tendría que facturar poco más de ¢1,2 millones al mes.
Si el vehículo es propio, la ganancia aumenta significativamente. Por esa misma cantidad de horas laboradas, y con un gasto mensual de ¢570.000 solo para combustible, seguros, mantenimiento y alimentación, la ganancia neta que le quedaría sería ¢639.000.
En un caso donde el vehículo sea propio pero en el que se deba pagar una cuota de financiamiento de alrededor de ¢135.000, sumado al resto de costos, tendría un saldo neto de ¢535.000 mensuales.
En todos estos casos, considerando un rendimiento bruto de ¢4.113 por hora, requeriría cerca de 294 horas de conexión mensual, equivalentes a 73,5 horas semanales, es decir, unas diez horas diarias sin tener un día de descanso semanal.
Esas cifras coinciden con las experiencias que algunos conductores compartieron con este diario. Aseguran que las formas para determinar de cuánto puede ser la ganancia diaria son tan variables como las fórmulas que usa Uber para determinar los precios.
Marco Cordero, representante de la Organización Nacional de Conductores de plataformas, explicó que no existe una tarifa por kilómetro definida, sino que los pagos se determinan mediante algoritmos que varían según la oferta y demanda y la disposición de los conductores por aceptar el viaje.
De esta forma, un mismo servicio puede aparecerle a él en ¢3.000 y a un compañero que esté a pocos metros en ¢2.000, y así ir subiendo o bajando hasta que alguno lo acepte.
“Muchos choferes, por necesidad, porque alquilan carro, porque ya tienen sus deudas, cogen todo lo que viene. Y eso hace que el algoritmo les tire los viajes más bajos en precio”, agregó Cordero.
Según dijo el dirigente, el pago por kilómetro puede llegar hasta los ¢500 en horas pico, eventos especiales o final de quincena, pero puede caer hasta los ¢160 en los momentos más bajos.
La meta diaria
Una conductora consultada por este diario y quien pidió ser identificada solo como Emilia, aseguró que cada día fija una meta de entre ¢40.000 y ¢50.000 para “salir” con los gastos y responsabilidades.
El representante de los choferes coincidió en que ese es el “número mágico” si se quiere sobrevivir en el oficio.
A ese monto deben restarse alrededor de ¢12.000 de combustible diario, ¢12.000 de alquiler de vehículo o pago de cuota en caso de que el auto sea propio financiado, y ¢6.000 de comidas y otros gastos. Finalmente, la ganancia neta se reduce a ¢20.000 o menos.
“Hay días entre semana y días malos que no llegás. Terminás haciendo un día de ¢42.000; ya le sacás los gastos y lo que le va quedando son los mismos ¢12.000 o ¢15.000 a lo mucho”, añadió el dirigente.
Cordero afirmó que, para lograr la meta de los ¢50.000 diarios, el trabajo efectivo debe concentrarse en las horas de mayor demanda y extenderse entre diez y 12 horas diarias, aunque estas no suelen ser continuas, ya que muchos hacen pausas en los tiempos de menor demanda.
Por ejemplo, la conductora que compartió su experiencia, relató que, en su caso, suele salir de 5 a. m. a 9 a. m. Luego regresa a la calle a las 3 p. m. para quedarse hasta las 9 p. m. o 10 p. m.
“Es muy sacrificado, porque tengo una hija y soy jefa de hogar, pero es la forma en que he encontrado que me rinde un poco más el día sin gastar tanto combustible”, dijo la conductora.
En su caso, ella trabaja hace tres años con un carro alquilado que le cuesta ¢85.000 a la semana.
Según la encuesta, en el país casi el 55% de los conductores utiliza vehículo propio. El resto, corresponde a arrendatarios, empleadores o familiares.
Las estimaciones hechas por los conductores que ven en la plataforma su principal fuente de ingresos contrastan con las mediciones realizadas por el BID.
De acuerdo con la encuesta, en Costa Rica el 33,5% de los conductores se conectó menos de 10 horas a la semana; 41,4% lo hizo entre diez y 30 horas, y 25% superó las 30 horas semanales en la semana previa a la consulta.
El informe agrega que en Costa Rica solo el 38% de los conductores reportó haber contribuido a un sistema de pensiones en el mes anterior a la encuesta y 45% afirmó contar con cobertura de salud.
Además, el estudio revela que casi la mitad de los conductores costarricenses (49,6%) dijo tener otra actividad económica, pero un 16% indicó que no contaba con otra fuente de ingreso fuera de Uber, la proporción más alta entre los países analizados.
La Nación consultó a Uber Costa Rica cuál es la tarifa promedio por km que, en condiciones normales, aplica a los conductores de Uber, así como el porcentaje de esa tarifa que resulta en remuneración para los conductores y las horas diarias que en promedio trabajan los conductores en el país, entre otras cosas.
Además, se le pidió referirse a la posible implementación de la rentabilidad mínima que establece el proyecto de ley.
No obstante, la empresa no respondió las consultas asociadas con las remuneraciones y tarifas.
Únicamente indicó que mantienen diálogos con el Gobierno y la Asamblea Legislativa y que, desde marzo anterior, han expresado “preocupación” sobre la fórmula de ganancias mínimas contemplada en el proyecto de ley, “por el potencial impacto en el costo de los viajes para los usuarios”.
“Confiamos en que el trabajo en estos espacios permita encontrar un camino que atienda los objetivos de la regulación y, al mismo tiempo, preserve el acceso a alternativas de movilidad asequibles”, manifestó Uber Costa Rica.
¿Y los taxis?
Aunque operan en condiciones diferentes, el panorama salarial cuando se trata de los llamados taxis rojos no es muy distinto.
Actualmente, la tarifa vigente para los taxis rojos sedán de base regular es de ¢840 por banderazo y ¢840 por kilómetro adicional. La tarifa por demora es de ¢3.520 por hora.
Rubén Vargas, representante de la Unión de Taxistas, sostiene que los taxis formales que operan en la Gran Área Metropolitana (GAM) realizan, en promedio, de diez a 12 viajes diarios, manteniendo jornadas de 12 horas de trabajo.
El ingreso actual bajo esas condiciones ronda entre ¢18.000 y ¢22.000 netos.
De acuerdo con el representante de los taxistas, esos montos significan una caída de 60% respecto a las condiciones en que operaban antes de la llegada de los servicios de plataforma.
Para el dirigente, esto no solo afecta la sostenibilidad del servicio, sino el cumplimiento de los requisitos que deben mantener.
“Un taxi concesionado en la GAM realizaba, en promedio, 22 viajes diarios dentro de una jornada de 12 horas, generando un ingreso neto aproximado de ¢45.000 a ¢55.000 diarios, suficiente para sostener las obligaciones operativas, legales y familiares del trabajador”, indicó Vargas.
A esos montos, los dueños de las concesiones deben restar los rubros operativos, el canon de operación, seguros de responsabilidad civil y otras cargas laborales, que suman alrededor de ¢380.000 al año.
Según la Cámara de Comercio, en Costa Rica hay alrededor de 35.000 personas que generan ingresos a través de servicios de plataforma, mientras que las concesiones de taxis se redujeron de 11.000 a poco menos de 7.000 en los últimos años.
