Daniela Cerdas E.. 18 abril
Las Guías de Trabajo Autónomo son parte de las herramientas implementadas por el MEP entre 2020 y 2021. Sin embargo, estas no evalúan el aprendizaje del alumno y su aprovechamiento depende del apoyo del hogar y de las habilidades del estudiante. Foto: Eyleen Vargas
Las Guías de Trabajo Autónomo son parte de las herramientas implementadas por el MEP entre 2020 y 2021. Sin embargo, estas no evalúan el aprendizaje del alumno y su aprovechamiento depende del apoyo del hogar y de las habilidades del estudiante. Foto: Eyleen Vargas

El Ministerio de Educación Pública (MEP) no puede garantizar que el estudiante haya aprendido con las estrategias de promoción que implementó en los últimos tres años debido a la huelga de educadores y la pandemia de covid-19.

“No puedo decirle que con esta forma, como está pensada la evaluación, el sistema educativo costarricense le va a garantizar al pueblo que el estudiante aprendió lo que tenía que aprender”, admitió Rocío Torres, jefa del Departamento de Evaluación de los Aprendizajes del MEP.

“Porque aquí juegan otros factores y muy importantes, como el apoyo de las familias en los procesos que está desarrollando el centro educativo y también las habilidades que tenga el estudiante para poder aprender”, agregó la funcionaria.

Entre el 2018 y el presente curso lectivo, el Ministerio flexibilizó los criterios de evaluación en los centros educativos del Estado alegando la necesidad de evitar que los alumnos se vieran afectados por circunstancias ajenas a ellos.

En el 2018, los educadores permanecieron 89 días en huelga contra la reforma fiscal, por lo que el MEP eliminó una serie de requisitos para darle una nota final a los alumnos, pues en muchos casos no había información sobre su desempeño ni reporte de notas o trabajos.

Luego, en el 2019, los alumnos arrastraron las consecuencias de la materia que no recibieron en el curso lectivo anterior.

Dichas medidas provocaron una caída dramática en la reprobación de alumnos de colegios académicos y técnicos, entre el 2018 y el 2019.

Entre 2020 y 2021, en medio de la pandemia, se sustituyeron los exámenes tradicionales por “estrategias de promoción”, que podían ser ensayos, análisis de casos o trabajos que se le asignan al estudiante de acuerdo a su contexto de aprendizaje en la educación a distancia y combinada.

Además, se considera el desempeño de alumno con las Guías de Trabajo Autónomo como insumo para definir su promoción al siguiente nivel.

El MEP aún no tiene los datos de la reprobación en el 2020, pero de lo que sí está seguro es de que ni el año pasado ni este habrá exámenes tradicionales que certifiquen el aprendizaje y habilidades adquiridas por los estudiantes.

Torres, sin embargo, es del criterio de que no necesariamente una nota refleja lo que el alumno sabe, pues sostuvo que el estrés también puede afectar al joven cuando está frente a una prueba que tiene una calificación.

“A veces uno como docente ve el desempeño del estudiante día a día y dice ‘qué bien, cómo ha aprendido’. Pero cuando le hace la pregunta en un examen, ese chiquillo sacó un 50 y uno dice ‘¿cómo puede ser posible?’

“Juega el estrés, juega el nerviosismo, juega la situación que se presentó en la casa la noche o el día anterior y que uno desconoce. Hay diferentes factores que inciden en esos resultados”, aseveró.

Torres insistió en que la evaluación “responde a una realidad en un contexto específico, en este momento histórico”.

“No puedo decirle que con esta forma, como está pensada la evaluación, el sistema educativo costarricense le va a garantizar al pueblo que el estudiante aprendió lo que tenía que aprender, porque aquí juegan otros factores y muy importantes, como lo tuvimos el año pasado, el apoyo de las familias en los procesos que está desarrollando el centro educativo y también las habilidades que tenga el estudiante para poder aprender. Rocío Torres, MEP

Al final del 2020, en vez de un informe de notas, los alumnos recibieron un informe descriptivo de logros. Lo mismo se entregará este año.

Ese documento, según Torres, lo que pretende es decirle al padre de familia: “Su hijo está teniendo buenas notas en esto, pero a pesar de eso, él requiere acompañamiento en esta área para que pueda avanzar en el desarrollo de las habilidades”.

Resultados inquietantes

Ante los vacíos dejados por los últimos cursos lectivos, las universidades públicas han sometido a los egresados de colegios a diagnósticos con la intención de determinar necesidades de reforzamiento en materias como Matemáticas e idiomas.

Los resultados de esas pruebas, sin embargo, no han sido alentadores.

En la Universidad de Costa Rica (UCR), por ejemplo, participaron en los diagnósticos 3.827 estudiantes que pretenden estudiar carreras que incluyen la materia de Cálculo en sus programas.

Del total de evaluados, el 96% (3.673) reprobó y solo 153 (un 4%) obtuvo notas superiores a 70.

Mientras, el desempeño en la prueba de inglés desmejoró. El año anterior, se evaluaron 2.432 estudiantes y, de ellos, 1.328 (55%) aprobaron. Este año, solo 1.145 (41%) de los 2.755 jóvenes que realizaron el examen lograron ganarlo.

Pruebas realizadas por el Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec), cuyos resultados se dieron a conocer en febrero, también revelaron resultados preocupantes.

En ese caso, el 84% de los alumnos egresados de colegio, admitidos o con alguna oportunidad de ingresar al Tec en el 2021, obtuvo una nota menor a 60 en el diagnóstico de Matemáticas.

Las pruebas FARO (Fortalecimiento de Aprendizajes para la Renovación de los Aprendizajes) también brindarán otro termómetro sobre el impacto de las estrategias de enseñanza y evaluación implementadas por el MEP en los últimos años.

Alumnos de quinto y sexto grado, así como los de décimo, undécimo y duodécimo serán sometidos a las pruebas este 2021 a las pruebas con la intención de evaluar sus habilidades.