Habilitar buses más pequeños en aquellas rutas donde la demanda es menor y redistribuir la asignación de recorridos de acuerdo con áreas de servicio y no por rutas individuales en todo el país, formarían parte de los cambios que contempla el nuevo plan para ordenar el transporte público que alista el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).
La medida además busca hacer frente al abandono de rutas que afecta principalmente las zonas rurales del país e implica un rediseño del proyecto de sectorización del servicio de buses que lleva más de dos décadas estancado.
De acuerdo con la viceministra de Transportes, Sofía Fallas Barquero, el nuevo plan busca transformar el modelo “fragmentado” que existe actualmente, en el cual las concesiones y rutas de autobús funcionan mayoritariamente de manera individual, para avanzar hacia un sistema integrado de transporte público organizado como una red.
Según Fallas, en el Gran Área Metropolitana (GAM) la intención es que el tren eléctrico se convierta en la columna vertebral del sistema y que los servicios de autobús se organicen de manera complementaria, mediante ejes troncales, rutas alimentadoras y puntos de conexión que permitan a las personas realizar un viaje continuo hasta su destino.
Eso significa que el plan de sectorización que se había analizado años atrás debería replantearse, pues antes no se contemplaba el tren como eje principal.
“Cada servicio deberá analizarse para determinar cuáles recorridos continúan siendo necesarios, cuáles pueden integrarse, cuáles requieren ajustes y de qué manera pueden conectarse con otros modos de transporte. El objetivo central es que el sistema deje de funcionar como una suma de rutas aisladas y opere como una verdadera red”, explicó la jerarca.
Fuera de el GAM el modelo también buscaría pasar de rutas individuales a áreas de servicio con ejes troncales y alimentadoras.
De acuerdo con la jerarca, en ciudades de alta movilización de pasajeros y problemas de congestionamiento, como Pérez Zeledón o Liberia se buscaría desarrollar esquemas semejantes al que se impulsa para el Valle Central.
“Cada región tiene características diferentes, por lo que no se pretende aplicar un único modelo en todo el país. La estructura deberá adaptarse a la demanda, la configuración territorial, la red vial, las distancias y las necesidades particulares de cada comunidad”, agregó la viceministra.
Estrategia contra abandono de rutas
De acuerdo con la jerarca, la zonificación y la organización por áreas para integrar recorridos y distribuir la operación, facilitaría además que las rutas de mayor demanda contribuyan a sostener servicios “socialmente necesarios” que cuentan con menos pasajeros y así garantizar el acceso en esos sectores.
“En varias zonas rurales, por ejemplo, permanece una población conformada principalmente por personas adultas mayores que necesita el servicio en horarios específicos, aunque la cantidad de pasajeros sea limitada”, agregó.
Según los datos del MOPT cerca de 100 recorridos han sido abandonados o presentan deterioro en el servicio, aunque no existe una causa única, de ahí que el plan es estudiar cada caso individualmente.
La viceministra adelantó que entre las causas que han analizado hasta ahora se encuentran la disminución de la demanda, dificultades de sostenibilidad financiera, problemas para completar los requisitos necesarios para solicitar actualizaciones tarifarias y cambios demográficos en algunas comunidades.
Como parte de ese plan también se valoraría revisar el tipo y tamaño de los buses, ya que parte de las quejas de los autobuseros es que sostienen operaciones con unidades grandes en las que viajan muy pocas personas, por lo que unidades de menor capacidad y adecuadas para las condiciones de la ruta donde opera podría ayudar a reducir costos y asegurar la sostenibilidad del servicio.
Fallas aseguró que los cambios se implementarían de manera progresiva, pues actualmente se trabaja en la actualización de los estudios de origen y destino y al análisis de los patrones de movilidad.
Además se avanza en el diagnóstico técnico, operativo y financiero de las rutas existentes, así como la revisión necesaria para ajustar el marco normativo que permitiría esquemas más flexibles de integración, fusión y administración por zonas o áreas de servicio.
Según explicó la viceministra, no se plantea realizar una modificación masiva y simultánea de todas las rutas del país, sino comenzar “con uno o dos procesos de concesión” que operen bajo el esquema de zonificación, para evaluar sus resultados y avanzar gradualmente conforme se desarrollen los procesos de renovación o adjudicación correspondientes.
La propuesta además contempla una mayor integración tecnológica, que incluye pago electrónico, publicación sobre rutas, paradas, horarios y tarifas, así como la incorporación progresiva de datos en tiempo real.
Autobuseros: ‘estamos claros que hay que hacer algo’
Aunque la nueva propuesta no ha sido presentada oficialmente a los autobuseros, la presidenta de la Cámara Nacional de Transportes (Canatrans), Silvia Bolaños aseguró que de lo que han conocido hasta ahora ven positivo que se hable del ordenamiento de rutas, pero se deben analizar las zonas para determinar los criterios que regirían el esquema en cada caso.
“Hay total disposición de ambas partes de sentarse a ver la propuesta, lo que sí estábamos claros es que hay que hacer algo, sea zonificación, sea sectorización o de la forma en que se desee plantear, tenemos que priorizar el transporte público”, dijo Bolaños.
La representante de los autobuseros aseguró que más allá del mecanismo se debe establecer cómo se van a dar los servicios y atender el problema de la pérdida de demanda, que a su criterio obedece principalmente a que los tiempos de viaje “no están dando”.
A criterio de Bolaños, la priorización de los servicios de autobús para hacer frente al congestionamiento vial, debe ir de la mano con otros mecanismos tecnológicos como la información de los recorridos en tiempo real y el pago electrónico.
“Fundamentalmente mejorar tiempos de viaje y combatir la piratería, si seguimos permitiendo que la gente se siga bajando el bus para montarse en el pirata o comprarse la moto, el sistema de transporte público, por más reestructuración que le hagamos, va a ser insostenible porque no hay subsidio”, agregó.
La intención de ordenar el sistema de buses mediante la llamada sectorización se promovió por primera vez hace 26 años cuando se firmó el primer decreto ejecutivo para impulsar ese esquema.
Sin embargo, durante más de dos décadas se han presentado decenas de propuestas, estudios y cambios en el modelo, sin avanzar a la puesta en marcha, más allá de la creación de carriles exclusivos en algunas zonas.
Incluso durante el Gobierno anterior se anunció la implementación de un plan piloto en los primeros dos sectores, pero esa iniciativa tampoco se concretó. Posteriormente el MOPT informó que el modelo sería replanteado a partir del proyecto del tren eléctrico.
El sistema de sectorización busca optimizar las operaciones, reducir la cantidad de buses que ingresan a la capital y mejorar los tiempos de viaje para los pasajeros mediante la implementación de sistemas con rutas “alimentadoras” y “troncales”, siendo las primeras las que trasladarían a los usuarios desde los barrios en los cantones de San José hasta puntos llamados “nodos de alimentación” y las segundas las que los llevarían de ahí hasta el centro de la capital.
