
A principios del mes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió a líderes conservadores de América Latina en lo que denominó la cumbre “Escudo de las Américas”. Justo antes, el gobierno norteamericano divulgó un video de una enorme explosión que destruyó lo que, según dijeron, era un campo de entrenamiento de narcotraficantes en un área rural de Ecuador. No obstante, según indica este martes The New Tork Times, se trataba solamente de una finca lechera.
El video del bombardeo fue publicado en X por Sean Parnell, portavoz del Pentagono y asistente del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, quien replicó la publicación afirmando que “sí, como el presidente (Trump) lo dijo, ahora bombardeamos a narcoterroristas en tierra también. Gracias a nuestros compañeros en Ecuador”. El gobierno norteamericano lleva meses atacando embarcaciones que, según afirman, transportan drogas desde Sudamérica.
Sin embargo, pese a la celebración de Hegseth, una investigación de NYT plantea dudas sobre la operación desarrollada por Estados Unidos con la colaboración ecuatoriana.
“El ataque militar parece haber destruido una finca ganadera y de producción de leche, no un sitio del narcotráfico, según las entrevistas con el propietario de la finca, cuatro de sus trabajadores, abogados de derechos humanos y residentes y líderes de San Martín, la remota localidad agrícola en el norte de Ecuador donde sucedió el ataque", publicó el reputado medio norteamericano.
Under the leadership of President Trump and Secretary Hegseth, the Department is uniting partners across the Western Hemisphere to detect, disrupt, and destroy designated terrorist organizations that fuel violence and corruption.
— Sean Parnell (@SeanParnellASW) March 6, 2026
We commend President Noboa, the Government of… pic.twitter.com/vlhSB4BGKO
Según comentaron cuatro personas con conocimiento de la operación al New York Times, los soldados estadounidenses no participaron directamente en el ataque mostrado en el video.
Además, los trabajadores de la finca afirmaron que soldados ecuatorianos llegaron a la remota localidad de San Martín, cerca de la frontera con Colombia, tres días antes del supuesto bombardeo, el 3 de marzo.
Allí, los militares habrían rociado varios refugios con gasolina y les prendieron fuego. Asimismo, habrían interrogado a los trabajadores, los golpearon con las culatas de sus armas, los asfixiaron y los sometieron a escargas eléctrica para luego dejarlos irse.
Tres días después, el 6 de marzo, los helicópteros militares volvieron a la hacienda y lanzaron lo que parecían explosivos sobre los restos de las edificaciones. Fue entonces cuando habrían grabado el video del supuesto bombardeo a una base narco, pero en realidad era una maltrecha granja.
El gobierno del derechista ecuatoriano Daniel Noboa publicó un comunicado en el que respaldó la versión estadounidense, según la cual el establecimiento atacado era usado por un grupo armado para ocultar armas y como lugar de entrenamiento para “aproximadamente 50 narcotraficantes”.
Tanto el propietaron de la finca como los residentes de San Martín negaron esas afirmaciones.
El bombardeo a la supuesta finca lechera ocurrió un día antes de la cumbre “Escudo de las Américas”, realizada el 7 de marzo, en la que participaron tanto el presidente Rodrigo Chaves, como su sucesora, la presidenta electa Laura Fernández.
En el lugar, Trump anunció una “coalición militar” contra los carteles de narcotráfico en Latinoamérica. El presidente Chaves firmó el decreto.
Tanto la reunión como la firma del pacto militar fue fuertemente criticado. Uno de los principales detractores fue el expresidente y premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, quien calificó el acuerdo como “un despropósito para nuestro país”.
