Interés Humano

Curandero acusado de agresiones sexuales se entrega en Brasil

Autoridades han recibido más de 300 denuncias; una hija afirma que la ultrajó cuando era niña y lo describe como ‘un monstruo’

São Paulo, Brasil. Acusado de agresiones sexuales por centenares de mujeres, el curandero brasileño Joao de Deus (Juan de Dios), adorado por miles de fieles en todo el mundo, se entregó este domingo a la Policía.

El viernes, la Justicia había solicitado la captura de Joao Teixeira de Faria (su verdadero nombre), de 76 años, para evitar que huya del país o esconda el dinero, según los medios.

La prensa informó este domingo de que habría retirado más de $9 millones al enterarse de las denuncias.

Varios canales brasileños mostraron en directo su llegada a la estación central de policía de Goiania, capital del estado de Goiás (centroeste).

Poco antes se había divulgado un video filmado con un teléfono celular por una periodista del diario Folha de S.Paulo, que mostraba el momento en el que el curandero se entregaba a la Policía en un camino de tierra. Vestido con una camisa blanca, tenía un semblante abatido.

“Cuando supe (de las acusaciones), me entregué a la justicia divina y a la Justicia de la Tierra, como prometí”, afirmó en uno de los videos filmados por la periodista.

Ante la estación de policía, su abogado, Alberto Toron, afirmó que presentará el lunes un habeas corpus y que espera que su cliente se beneficie de un arresto domiciliario.

Considerado como fugitivo por las autoridades desde el sábado, Juan de Dios había clamado su inocencia el miércoles, tras su última aparición pública en su templo de Abadiania, cerca de Brasilia, donde practicaba sesiones de “sanación espiritual”.

Al descubierto

El escándalo estalló la semana pasada con la difusión, en TV Globo, el mayor canal del país, de una investigación que retomaba el testimonio de mujeres que relataban cómo habían sido obligadas a masturbarse o practicar felaciones al curandero durante las sesiones.

En una entrevista con el semanario Veja, Dalva Teixeira, hija de Juan de Dios, reveló haber sido víctima de abuso sexual por su padre desde que tenía 10 años y hasta los 14, cuando se escapó de su casa luego que la golpeó al descubrir que estaba embarazada. “Mi padre es un monstruo”, dijo la mujer, que hoy tiene 49 años.

Desde la emisión del programa de TV Globo centenares de mujeres declararon haber sido agredidas sexualmente por el curandero. La Justicia de Goiás recibió 330 denuncias provenientes de todo Brasil, así como de Alemania, Australia, Bélgica, Bolivia, Estados Unidos y Suiza.

João Teixeira De Faria pasaría la noche en la Delegación Estadual de Investigaciones Criminales (DEIC) , en la capital de Goias.

“Va a ser escuchado caso por caso. Estamos preparados para una declaración extensa”, indicó el delegado general de la Policía de Goias, Andre Fernandes, en una entrevista colectiva con medios locales en la puerta de la DEIC.

Añadió que con el sospechoso bajo arresto, podrían aparecer nuevas denuncias en su contra. Además, anticipó que debido a la avanzada edad del reo, podría tener algunos beneficios en el cumplimiento de la pena.

Según informó este domingo el diario O Globo, los investigadores descubrieron que 35 millones de reales (algo más de $9 millones) fueron retirados de las cuentas bancarias de Juan de Dios el miércoles, días después de que estallara el escándalo.

Juan de Dios recibía cada semana a miles de fieles en su templo de Abadiania, en el estado de Goiás, donde practicaba sesiones de “sanación espiritual”.

La reputación del curandero trascendió ampliamente las fronteras de su país. En el 2012, recibió en su templo la visita de la estrella de la televisión estadounidense Oprah Winfrey y los tres últimos presidentes brasileños recurrieron a sus servicios.

La ciudad de Abadiania teme que su economía se desplome sin los ingresos que le proporciona el “turismo espiritual”.Según el alcalde de esta localidad de 17.000 habitantes, la fama del curandero atrae a unos 10.000 visitantes por mes, 40% de ellos llegados del extranjero.

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