Desastres Naturales

Socorristas pierden esperanzas por decenas de desaparecidos en mina de jade en Birmania

Autoridades reportaron inicialmente 70 desaparecidos; sin embargo, posteriormente aclararon que aún intentan confirmar la cifra

Naipyidó. Rescatistas en el norte de Birmania recuperaron este jueves tres cuerpos luego del deslizamiento de tierra ocurrido en una mina de jade, y advirtieron que decenas de personas que siguen desaparecidas podrían estar muertas. Los tres cuerpos fueron recuperados de un lago cercano a la mina y elevan a cuatro el número de muertos confirmados por la tragedia ocurrida el miércoles, cuando las tareas de rescate fueron suspendidas por la neblina y lluvia nocturnas.

“Si los cadáveres no salen a flote hoy, aparecerán en los próximos días. Es la naturaleza”, dijo el rescatista Ko Nyi a AFP. La tragedia tuvo lugar en Hpakant, cerca de la frontera con China y corazón de la lucrativa pero opaca industria del jade, que genera la mitad del Producto Interior Bruto de Birmania. Las autoridades indicaron inicialmente que al menos 70 personas estarían desaparecidas, pero posteriormente aclararon que aún intentan confirmar cuántos trabajadores continúan sin ser ubicados.

Un activista local indicó que cientos de trabajadores volvieron a Hpakant durante la estación de lluvias para explotar las minas a cielo abierto a pesar de la prohibición impuesta por la junta hasta marzo del 2022. Uno de los desaparecidos, de 23 años, llegó de Yinmar Pin, a cientos de kilómetros de distancia, en el centro de Birmania, indicaron las autoridades.

El tiempo se despejó este jueves, indicó Ko Jack, de la Organización de Rescate de Birmania, quien agregó que seis equipos de socorro buscaban posibles sobrevivientes. Las tareas de búsqueda se interrumpieron por falta de visibilidad al caer la noche y continuarán el viernes.

Decenas de personas mueren cada año trabajando en esta industria mal reglamentada, que suele explotar a migrantes mal pagados para extraer estas piedras muy deseadas en China. El jade y otros recursos naturales que abundan en el norte de Birmania, incluyendo madera, oro y ámbar, ayudan a financiar a los dos bandos de una prolongada guerra civil entre insurgentes de la etnia kachin.

En el 2020, las fuertes lluvias del monzón causaron la peor catástrofe, con 300 mineros sepultados por un desprendimiento de tierra en el mismo macizo de Hpakant. El golpe militar de febrero aniquiló las esperanzas de una reforma del sector iniciada bajo la dirigente civil derrocada Aung San Suu Kyi, indicó en un informe del 2021 la organización Global Witness.

El golpe también reinició los combates en el estado de Kachin entre insurgentes étnicos locales y las fuerzas armadas birmanas, según la organización. La tragedia del miércoles “es un desolador recuerdo de que las vidas a menudo son menos importantes que las ganancias en las minas de jade de Hpakant”, dijo a AFP Hanna Hindstrom, activista para Birmania de Global Witness.

“Los militares están ocupados convirtiendo el sector en un salvavidas financiero para su régimen ilegítimo, y nuevamente los mineros son los que pagan el precio”, comentó. El miércoles, una venta de jade de cinco días organizada por la junta “concluyó exitosamente”, según el diario estatal Global New Light, que indicó que todos los lotes de jade fueron vendidos a compradores locales e internacionales.

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